viernes, enero 08, 2010

El maíz trasgénico invade el campo brasileño

El levantamiento de la Asesoría y Servicios a los Proyectos en Agricultura Alternativa (LAS-PTA), en base a los dados del Ministerio de la Agricultura (Mapa), muestra un escenario nebuloso para el campo brasileño en la próxima cosecha. De las 261 nuevas cultives de maíz registradas en el Mapa entre 2008 y enero de este año, 146 son transgénicas. Es decir, 56% de las nuevas semillas que están entrando en el mercado son genéticamente modificadas.

El asesor técnico de la LAS-PTA, Gabriel Fernandes, estima que buena parte de las cultives ya esté a la venta en la próxima cosecha. Él preve que las empresas del sector forcem la sustitución del maíz convencional por el transgénico más rápido que ocurrió con la soja.

"La información que más llama la atención es que, como existe una concentración muy fuerte en mercado de semillas, son cuatro, cinco empresas que controlan el sector, lo que creemos es que en poco tiempo esas empresas irán a sacar del mercado las variedades no-trangsênicas. Y van a dejar solamente las transgénicas. Creo que este es el gran señal de alerta", dice. Fernandes analiza que la principal disputa debe darse en la fase de la comercialización, ya que muchos países, sobre todo europeos, tienen resistencia al maíz transgénico. En Brasil, como las industrias que usen el genéticamente modificado deberán rotular sus productos, la población podrá rechazar la semilla. Para los agricultores, la situación es más grave que en el plantío de soja transgénica. Como el maíz tiene polinización cruzada, el peligro de la contaminación es bien mayor. El maíz transgénico también deberá ser susceptible a las estiajes y a la creación de resistencia la plagas, como ya ocurre con la soja. "El gran problema ahora es la contaminación que va a ocurrir. Ese maíz, una vez plantado, va a esparcirse sea por el polen, sea por la mezcla de los granos, y va a contaminar cualquier tipo de maíz que no sea transgénico. El gran desafío hoy es saber como va a ser posible mantener el cultivo convencional o agroecológico sin la contaminación", dice. La comercialización del maíz transgénico fue liberada por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) en 2008.


FUENTE:
http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/12537


El Ministerio de Agricultura argentino aprueba una variedad de maíz genéticamente modificado a transnacional



Tiempo después de los acontecimientos políticos relacionados con los empresarios agroganaderos que pusieron en zozobra al gobierno de Cristina Kirchner en marzo de 2008 y concluyera en una importante pérdida de caudal electoral en las parlamentarias de junio de 2009, el gobierno argentino refuerza su errática política de alianzas con el agro-capitalismo.

Lejos de revertir (o al menos detener) el poderío económico de las empresas extranjeras dedicadas a la creación genética, producción y comercialización de alimentos, el Ministerio de Agricultura[1] argentino aprobó recientemente una variedad transgénica de maíz en favor de la transnacional Syngenta: se trata del evento biotecnológico apilado Bt11xGA21.

El secretario de agricultura argentino y hasta hace poco decano de la Facultad de Agronomía de la UBA, Lorenzo Basso, y el director de la división semillas de Syngenta para América Latina, Antonio Aracre, participaron entre otros, del acto administrativo aprobatorio. La decisión fue anunciada en Basilea por Davos Pirk, jefe de la división de granos de Syngenta, quien dijo “estar complacido por la aprobación”.

El Maíz, Zea mays L., combina simultáneamente tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos. El GA21 confiere tolerancia al glifosato y el Bt11 resiste a insectos Lepidópteros. El maíz será parte de las cosechas de la temporada 2010-2011 y ha sido aprobado en Estados Unidos, Canadá y desde noviembre de 2009 en Brasil.

La empresa de capitales suizos favorecida por la aprobación de la semilla entrará en el negocio que ya Monsanto tenía hace dos años, al ser aprobado por el gobierno de Cristina Kirchner, su propio “evento apilado”.

En Argentina, varias empresas transnacionales cuentan con autorización de comercialización para diferentes “materiales y productos derivados”, así llamados, que son modificaciones genéticas de la soja (Nidera), el algodón (Monsanto), y otras variedades de maíz (CibaGeigy, Monsanto, AgrEvo, Novartis Agrosem, Dow AgroSciences y Pioneer).

Las Agro-transnacionales fueron las principales beneficiarias de 2.000 millones de dólares (que quedaron en manos de los privados) a través del recordado voto “no positivo” en el Senado argentino, cuando el actual opositor vicepresidente Julio César Cleto Cobos, propinara un fulminante “golpe parlamentario” a las políticas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

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