viernes, agosto 20, 2010

Juanito y la semilla de fríjol

Maria Luisa Mendonça

ALAI AMLATINA, 18/08/2010.- En la conocida fábula infantil, Juanito era un niño pobre y no tenía que comer. Su madre le pidió que fuese a la ciudad a vender el último bien que les quedaba, a cambio de comida. Pero Juanito volvió a casa sólo con algunas semillas de fríjol, que se volvieron una enorme planta, tan alta que llegaba hasta las nubes. Juanito subió hasta allá y encontró un gigante que guardaba un arpa y una gallina de los huevos de oro. Con una valentía impresionante, Juanito derrotó al gigante y se llevó la gallina y el arpa mágica, de donde salía una bella canción. Y nunca más pasó hambre.


Uno de los debates centrales en el
Foro Social de las Américas giró alrededor de las disputas geopolíticas sobre los recursos estratégicos en nuestro continente, que podemos describir como el tesoro que Juanito recuperó del control del gigante. Las semillas de fríjol pueden ser comparadas con la importante acumulación de análisis y acciones articuladas en el ámbito hemisférico, reflejado en la experiencia que representó la Campaña contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y sus diversos procesos de convergencia, que nos han permitido llegar hasta aquí.

Esa articulación continental fue capaz de unir una amplia gama de temas, en el sentido de comprender las diversas caras del imperialismo en ese momento histórico. Con eso, fue posible percibir las contradicciones de las disputas intercapitalistas y establecer unidad entre diversos sectores sociales organizados, alrededor de luchas concretas.


Hoy tenemos una comprensión de la relación entre las propuestas de los acuerdos comerciales en los moldes que sería el ALCA, proyectos de infraestructura como la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), con los mecanismos de la dominación militar estadounidense (bases, entrenamientos, vigilancia, entre otros) y también financiera, a través del endeudamiento. Estos mecanismos buscan ampliar el monopolio del gran capital sobre recursos estratégicos y, para eso, es necesario intensificar la represión a los movimientos en lucha.


En el centro de esa disputa están recursos energéticos - petróleo, minas, gas, agua, tierra y biodiversidad - fundamentales para la producción y reproducción del capital. Podríamos describir esas fuentes de energía como la ‘gallina de los huevos de oro' del capitalismo. Por lo tanto, las luchas de los pueblos contra grandes proyectos de represas, monocultivos, minería, es central para combatir el avance del imperialismo monopolista.


En su esencia, los actuales mecanismos de dominación en nuestro continente no difieren del periodo colonial, pues sus bases, en cierta medida, permanecen intactas, sobre todo el monopolio de la tierra y la organización de nuestras economías a partir de una demanda externa. Por ello, no existe contradicción entre el viejo latifundio y las transnacionales agrícolas convertidas en “modernas”. Lo que existe es la creación de una ideología fetichista alrededor de las nuevas tecnologías, sumada a una idea positivista o funcionalista que significaría el desarrollo de los medios de producción. Esa ideología se combina perfectamente con el discurso desarrollista conservador, con la idea neoliberal de ‘eficiencia' y con los intereses del capital internacional.


Un ejemplo claro es la organización de la industria de la caña en Brasil. En el período colonial, lo que se exportaba no era caña sino azúcar manufacturada en los ingenios brasileños, que tenían tecnología de punta. El azúcar era una de los principales productos de la época e inclusive cambió los hábitos de alimentación en Europa. Por lo tanto, contar con tecnología avanzada no significa necesariamente cambiar las relaciones de producción.


Actualmente, el modelo que sustenta la producción de etanol en Brasil, basado en el latifundio y en la superexplotación del trabajo, no es muy diferente. La novedad es la creciente presencia del capital internacional en el sector. Una nueva característica de la industria del etanol, que puede compararse con el Pro-Alcool de la década de 70, es la alianza entre sectores del agronegocio con empresas petroleras, automotrices, de biotecnología, minería, infraestructura y fondos de inversión. En este escenario, no existe contradicción de estos grupos con la oligarquía latifundista, que se beneficia de la expansión del capital en el campo y del abandono de un proyecto de reforma agraria.


La presencia de capital extranjero en la industria de la caña creció de 1% en 2000 a cerca de 25% en 2010, estimulada por recursos públicos. Entre 2008 y 2009, se estima que el sector relacionado del azúcar y el alcohol habría recibido más de R$ 12 mil millones del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES). Este subsidio es extraído, en gran medida, del Fondo de Amparo al Trabajador (FAT). Además de recibir subsidios de forma desproporcionada, el latifundio se beneficia de “grillaje” (1) de tierras, de la flexibilización de la legislación ambiental y laboral y de la continuidad de la práctica del trabajo esclavo.


La expansión de los monocultivos provoca la expulsión de los campesinos de sus tierras, impide que otros sectores económicos se desarrollen y genera dependencia de los trabajadores de empleos precarios y temporales. El éxodo rural crea una masa trabajadora más vulnerable a la superexplotación, tanto en el campo como en la ciudad, además de contribuir con la crisis alimentaria, ya que los campesinos son responsables por el 70% de la producción de alimentos y por el 80% de la generación de empleos en el medio rural. Este escenario significa que la resistencia de los campesinos es estratégica.


Los procesos de resistencia antiimperialista en América Latina tienen como eje central la defensa de recursos estratégicos. El caso más simbólico es el de Bolivia, donde el proceso de cambio político se inició con la llamada ‘guerra del agua', en Cochabamba, y culminó con grandes movilizaciones por la nacionalización del gas. La revolución bolivariana, en Venezuela, sólo fue posible cuando se retomó el control estatal de la producción de petróleo. En este contexto, la estrategia imperialista en el continente intensifica un cerco militar por el control de estos recursos, a través de bases, tropas, flotas navales y acuerdos bilaterales para ejercicios militares conjuntos en nuestros países.


Vivimos un momento de múltiples contradicciones y, por lo tanto, es necesario que mantengamos espacios de acción conjunta en la lucha por la soberanía popular, económica, política y alimentaria. Para eso es indispensable profundizar la construcción de unidad y análisis compartido, a partir de la memoria y de la acumulación de conocimiento colectivo construido a lo largo de esta caminata. (Traducción ALAI)


Ndlt: (1) Apropiación de tierras con títulos falsos.


- Maria Luisa Mendonça (desde Asunción, Paraguay) es periodista y coordinadora de la Red Social de Justicia y Derechos Humanos.


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miércoles, agosto 18, 2010

Declaración de la Asamblea Movimientos Sociales
IV Foro Social Américas

Asunción, 15 de agosto de 2010

Nuestra América está encamino!

¡Ñane Amérika TeeOñemongu' Ehína!

Los movimientos sociales presentes en el IV Foro Social Américas, en Asunción del Paraguay, reafirmamos nuestra solidaridad y compromiso con el pueblo paraguayo, ante la urgente necesidad de avanzar en su proceso de cambios profundos, hacia la recuperación de la soberanía sobre su territorio, bienes comunes, recursos energéticos, en la concreción de la reforma agraria y de la democratización de la riqueza.

Estamos en un continente donde, en las últimas décadas, se ha dado el reencuentro entre los movimientos sociales y los movimientos indígenas, que desde sus conocimientos ancestrales y memoria histórica cuestionan radicalmente el sistema capitalista. En los últimos años, luchas sociales renovadas condujeron a la salida de gobiernos neoliberales y al surgimiento de gobiernos que han llevado a cabo reformas positivas como la nacionalización de sectores vitales de la economía y redefiniciones constitucionales transformadoras.

Pero la derecha en el continente se está rearticulando aceleradamente para frenar cualquier proceso de cambios. Sigue actuando desde sus enclaves político, económico, mediático, judicial, a lo que se suma una nueva ofensiva del imperialismo - incluso militar - en su apoyo. Desde el anterior Foro Social Américas, realizado en Guatemala en 2008, presenciamos el golpe de estado en Honduras, el incremento de la presencia militar estadounidense a lo largo y ancho de nuestra América. Proliferan acuerdos de instalación de bases militares, operan la IV Flota en nuestros mares. Esto constituye un esfuerzo sistemático de desestabilización de la democracia en el continente, cada vez más se reprime y criminaliza a los movimientos sociales.

Denunciamos la ilegitimidad del presidente de facto de Honduras, Porfirio Lobo, al mismo tiempo que reconocemos la resistencia de su pueblo y apoyamos su lucha por una refundación constitucional que establezca una verdadera democracia.

Nos solidarizamos con la lucha del pueblo de Haití, que no necesita una intervención militar y una ocupación económica para su reconstrucción. Por el contrario, exigimos que la soberanía del país sea respectada y que los demás países realicen una cooperación solidaria, en los ámbitos de la salud, educación, agricultura y aquellos que requiera. Exigimos la anulación incondicional de la deuda y rechazamos el nuevo proceso de endeudamiento ilegítimo.

Complementando esta ofensiva, continúa la ola de tratados de libre comercio en todas sus variantes. Es esta la característica central de la estrategia de la Unión Europea, la otra potencia neocolonial que opera en América Latina y Caribe. Los brazos ejecutores que son las Instituciones Financieras Internacionales -Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, los bancos regionales de "desarrollo" y los grupos bancarios privados - están creando nuevos y enormes endeudamientos con impactos directos para los pueblos y la naturaleza.

Todas estas amenazas se vinculan con un mismo modelo de desarrollo primario exportador, excluyente y depredador que se profundiza sobre muchos territorios, expulsa poblaciones, provocando desarraigo y migraciones. La crisis sistémica actual muestra el agotamiento del modelo capitalista - y más específicamente de sus centros de poder:los bancos, las transnacionales y los gobiernos del G8. Hoy más que nunca están visibles sus intentos de arrastrar al mundo entero a un límite, llegando incluso a tener la amenaza de una guerra nuclear por parte de los Estados Unidos.

La defensa de los bienes naturales frente al capitalismo devorador se ha vuelto central parte dela agenda de lucha de cada vez más organizaciones populares y movimientos sociales. Se refuerza un frente común contra la destrucción de la naturaleza y contra las falsas soluciones del "ambientalismo de mercado" y del "capitalismo verde", como los mercados de carbono, los agrocombustibles, los transgénicos y la geoingenería, que se impulsan desde los centros del poderante la amenaza del cambio climático. Denunciamos que los gobiernos de los países del Norte geopolítico, antes que pensar en enfrentarlos graves efectos del cambio climático, están buscando evadir su responsabilidad y desarrollar nuevos mecanismos de mercado de carbono para hacer más ganancias, como el de "Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación" (REDD), que promueve la mercantilización y privatización de los bosques y la perdida de soberanía sobre los territorios. Rechazamos tales mecanismos.

Exigimos que estos países reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero y que se constituya un Tribunal Internacional de Justicia Climática. Reafirmamos las propuestas del Acuerdo de Cochabamba, producto de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y por los Derechos de la Madre Tierra, las cuales reconocen que las soluciones reales frente al calentamiento global son la justicia climática, la soberanía alimentaria, la recuperación de territorios y la reforma agraria, la agricultura campesina y la integración y solidaridad entre los pueblos.

Los movimientos sociales estamos ante una ocasión histórica para desarrollar iniciativas de emancipación a escala internacional. Sólo las luchas de nuestros pueblos van a permitirnos avanzar hacia el ybymarane'y (tierra sin mal) y hacer realidad el tekoporâ (buen vivir). Nos comprometemos a reforzar la lucha por la soberanía de nuestros pueblos, la soberanía alimentaria, la soberanía energética y la soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos y su vida y por el reconocimiento de la diversidad sexual. Construimos alternativas que parten de los acumulados en las resistencias desde la interrelación de diversas perspectivas anticapitalistas, antipatriarcales, anticoloniales y anti-racistas, al mismo tiempo que avanzamos en la búsqueda de otro paradigma centrado en la igualdad, el buen vivir, la soberanía y la integración fundamentada en el principio de la solidaridad entre los pueblos.

Asunción, Paraguay, 15 de agosto de 2010

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