jueves, diciembre 23, 2010

Frei Betto evalúa la presidencia de Lula

El gobierno de Lula

Frei Betto

ALAI AMLATINA, 21/12/2010.- Al conocer la victoria de Lula en las elecciones de 2002 publiqué en "O Globo" (28/10/2002) el artículo "El amigo Lula", resumido en esta frase: "Sobreviviente de la gran tribulación del pueblo brasileño, Lula es ahora un vencedor".

Apoyado por una amplia mayoría de la opinión pública brasileña (que hoy es del 87%), Lula gobierna este país desde hace ocho años. Sorprendió a aliados y opositores. Lula es también ahora un vencedor, digo parafraseándome.

Viví siempre de mi trabajo, como recomienda el apóstol Pablo. Durante breves períodos mantuve un vínculo laboral con la iniciativa privada. Rechacé nombramientos del poder público. Por considerarlo compatible con mi actividad pastoral, acepté la invitación del presidente Lula para integrar, en el 2003, su asesoría especial en el gabinete de Movilización Social del Programa Hambre Cero, al lado de Oded Grajew.

Permanecí allí dos años. Tuve la oportunidad de implementar dos programas de amplia capilaridad nacional y que siguen vigentes: la Red de Educación Popular, que trabaja según el método de Paulo Freire en la formación ciudadana de beneficiarios del Bolsa Familia; y el Escuelas Hermanas, que establece conexiones solidarias entre profesores y alumnos de instituciones de enseñanza.

Mi tarea principal consistía en movilizar a la sociedad civil en pro del Hambre Cero, sobre todo los Comités Gestores que, elegidos democráticamente en los municipios, cuidaban del censo de los beneficiarios y supervisaban el cumplimiento de las condiciones del programa de erradicación de la miseria.

Eso provocó la reacción de muchos alcaldes. Querían reservarse el control del Hambre Cero. Temían el surgimiento de nuevos liderazgos locales vía Comités Gestores. Exigían el decidir, por obvias razones electorales, quién entra y sale del censo. A su vez el lobby del latifundio -cerca de 200 parlamentarios del Congreso- presionaba para que el Hambre Cero no hiciera efectiva la reforma agraria, que le aseguraría un carácter emancipatorio y constituía una cláusula petrea del programa del PT.

La Casa Civil dio oídos a los descontentos. Trató de sustituir el Hambre Cero por un programa de carácter compensatorio y hasta hoy sin visos de salida, cuyo censo es controlado por los alcaldes: el Bolsa Familia. Oded Grajew regresó a São Paulo, el ministro Graziano fue sustituido y yo, en noviembre del 2004, puse la dimisión. Volví a ser un feliz ING (Individuo No Gubernamental).

En vísperas de acabar el gobierno de Lula, lo avalo como el más positivo de nuestra historia republicana. El Brasil cambió para mejor.

Entre 2001 y 2008 el ingreso del 10% de los más pobres creció seis veces más que el 10% de los más ricos. El de los ricos creció el 11.2%, y el de los pobres el 72%. Mientras tanto, desde hace 25 años, según el IPEA, la mitad del ingreso total del Brasil permanece en manos del 10% más rico. Y el 50% de los pobres se reparten entre sí apenas el 10% de la riqueza nacional.

Con el gobierno de Lula los más pobres obtuvieron unos recursos anuales de 10.500 millones de dólares; a los más ricos, a través del mercado financiero, les fueron destinados más de 100,500 millones, lo que ha impedido la reducción de la desigualdad social.

Le faltó al gobierno disminuir el contraste social por medio de la reforma agraria, de la multiplicación de los organismos de transferencia de riqueza y de la reducción de la carga tributaria en las áreas del trabajo y del consumo. Y grabar las del capital y la especulación.

Hoy día los programas de transferencia de riqueza de gobierno representan un 20% del total de los ingresos de las familias brasileñas. En el 2008, 18.7 millones de personas vivían con menos de 1/4 del salario mínimo. Si no fuera por las políticas de transferencia serían ahora 40.5 millones. Lo que significa que el gobierno de Lula sacó de la miseria a 21.8 millones de personas.

Es una falacia el decir que, al promover transferencia de riqueza, el gobierno "mantiene a vagos". Eso sucede cuando no castiga a los corruptos, nepotistas, licitaciones amañadas, malversación de dinero público. Sin embargo la Policía Federal encarceló por corrupción a dos gobernadores.

Más de la mitad de la población del Brasil tiene menos del 3% de las propiedades rurales. Y apenas 46 mil propietarios son dueños de la mitad de las tierras. Nuestra estructura agraria es idéntica a la del Brasil del imperio. Y el empleador rural no es latifundio ni agronegocio, es la agricultura familiar: ocupa apenas el 24 % de las tierras y emplea el 75% de los trabajadores rurales.

La inflación se mantuvo por debajo del 5%, se crearon casi 11.7 millones de empleos formales y el salario mínimo de ahora es de más de US$ 200. Eso ha permitido al consumidor planificar mejor sus compras, facilitado por una política de créditos establecidos y a largo plazo, a pesar de las elevadas tasas de interés.

El gobierno de Lula no criminalizó a los movimientos sociales; buscó el diálogo, aunque sea tímidamente, con líderes populares; mejoró las condiciones de los quilombos; demarcó las tierras indígenas, como Raposa Serra do Sol.

Al rechazar el ALCA y cubrir las deudas con el FMI, Lula presentó al Brasil como país soberano e independiente. Lo cual le permitió mantener una confortable distancia de la Casa Blanca y aproximarse a Africa, a los países árabes y a Asia, hasta el punto de debilitar el G8 y fortalecer el G20, en el cual participan países en desarrollo. Estrechó relaciones con Sudáfrica, China y la India, valoró la UNASUR y quebró el "eje del mal" de Bush al defender la autodeterminación de Cuba, Venezuela e Iraq.

El gobierno termina sin que, en los ocho años de su mandato, hayan sido abiertos los archivos de las Fuerzas Armadas sobre los años de la dictadura, ni apoyado iniciativas para entregar a la Justicia a los responsables de los crímenes de aquella época. El país sigue sin ninguna reforma estructural, como la agraria, la política, la tributaria, etc.

La inversión en educación no superó el 5% de PIB, cuando la Constitución exige al menos el 8%. Aunque el acceso a la enseñanza elemental se haya universalizado, el Brasil está a la par, según el IDH de la ONU, de Zimbabwe en materia de calidad de educación. Los profesores son mal remunerados, las escuelas no disponen de recursos electrónicos y la deserción sigue siendo alta. Los programas de alfabetización de adultos fracasaron y el MEC se mostró remiso en la aplicación del ENEM. Como positivo, la ampliación de las escuelas técnicas y de las universidades públicas, el sistema de cuotas y el ProUni.

El SUS continúa siendo deficiente, y en cuanto a la atención a la salud va siendo privatizado progresivamente. Hoy 44 millones de brasileños están inscritos en planes de salud de la iniciativa privada. Más del 50% de las viviendas del país no tienen saneamiento, los alimentos transgénicos son vendidos al consumidor sin advertencia y los derechos de las personas con deficiencias no están debidamente atendidos.

Gobernar es el arte de lo posible. Implica imprevistos y exige soluciones sobre la marcha. Lula supo hacerlo con maestría. Espero que el gobierno de Dilma pueda mejorar los avances de la administración que termina y corregir sus fallas, sobre todo en lo tocante a la disposición de efectuar reformas estructurales y ampliar el rigor en la preservación ambiental. Ojalá que la presidenta consiga superar la deficiencia congénita de su gestión: el matrimonio, por conveniencia electoral, entre el PT y el PMDB.

PS. El poder no cambia a nadie, hace que las personas se manifiesten. (Traducción de J.L.Burguet)

Frei Betto es escritor, autor de "La mosca azul" y "Calendario del poder", entre otros libros. http://www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Etiquetas: ,

sábado, noviembre 20, 2010

Betto: Patria armada

Brasil, patria armada

Frei Betto

Hubo gritería general en los medios de comunicación cuando, hace poco, Rusia le vendió a Venezuela casi US$ 4 mil millones en armas. Y sápido saltaron interrogantes llenos de desconfianza: ¿qué pretende Cháves?, ¿declararle la guerra a Colombia?, ¿dar un golpe de estado y gobernar como dictador?

En setiembre del 2010 el Congreso de los EE.UU. divulgó un informe sobre los países en desarrollo que, en el 2009, habían comprado más armas. El Brasil encabeza dicha lista. Gastó US$ 7.200 millones en armamento. Ponga atención: el presupuesto del programa Bolsa Familia fue, este año 2010, de 5 mil millones.

En gastos bélicos siguen por detrás del Brasil Venezuela (US$ 6.400 millones), Arabia Saudita (4.200 millones) y Taiwan (3.800 millones). En el período entre el 2002 y 2009 Brasil y Venezuela aparecen entre los 10 primeros compradores de armas en el mundo en desarrollo.

Entre el 2006 y el 2009 América Latina cuadriplicó sus gastos en armamento, pasando de US$ 5.763 millones a 23.726 millones.

Otra novedad es que Rusia suplantó a los EE.UU. como principal vendedor de armas a América Latina. Entre el 2002 y 2005 Moscú vendió solamente US$ 600 millones, en tanto que el Tío Sam facturó US$ 1.362 millones. Pero entre el 2006 y 2009 Rusia vendió US$ 11.100 millones -casi el 50% del mercado latinoamericano- y los EE.UU. apenas 2.426 millones, o sea poco más del 10% del mercado continental.

El segundo lugar pertenece ahora a Francia. Hasta el 2005 este país surtía apenas al 5% del mercado latinoamericano, con ventas que no superaban los US$ 300 millones. Pero entre el 2006 y 2009 pasó a vender US$ 6.300 millones, o sea cerca del 25% total, superando incluso a los EE.UU.

Según el Ministerio de Defensa de Francia, el Brasil es hoy el mayor importador de armas fabricadas en aquel país. Los contratos firmados entre los gobiernos de Lula y de Sarkozy, entre el 2005 y 2009, suman unos US$ 10.000 millones. Las importaciones brasileñas de armas de Francia pasaron de US$ 101 millones en el 2005 hasta US$ 3.800 millones en el 2009, o sea un salto del 3.700%.

El informe francés revela que el predominio brasileño se dio gracias, sobre todo, a la adquisición de submarinos del tipo Scopèrne. En Brasilia el Ministerio de Desarrollo no divulga los valores de importación de armas estratégicas. Las compras de armas corrientes (fusiles, bombas y artillería) hechas por el Brasil a distintos proveedores subieron de US$ 3.000 millones en el 2005 hasta los 19.000 millones en el 2009, o sea un aumento del 440%. La cuenta excluye equipamientos pesados, así como submarinos y aviones.

En diciembre del 2002, cuando Bush le pidió a Lula el apoyo del Brasil para la invasión de Iraq, el presidente elegido respondió:
“Nuestra guerra no es para segar vidas sino para salvarlas. ¡Vamos a combatir el hambre!” ¿Por qué, en lugar de volver al CPMF, no se destina igual cantidad que el presupuesto militar para mejorar la salud, la educación, el cuidado ambiental y la calidad de vida de nuestra población?

El informe también muestra que Francia exportó en el 2009 un 7.2% de las armas del mundo. Quedó por detrás de los EE.UU., responsables del 52% de las exportaciones mundiales; del Reino Unido, con el 13.4%; y de Rusia, con el 8.4%.

El lobby bélico es mundialmente poderoso, pues la industria de la muerte asegura la vida confortable de quienes obtienen, gracias a ella, abundantes ganancias. Sin embargo ya no multiplica los empleos, tal como lo comprueba la actual coyuntura de los EE.UU. Las nuevas tecnologías prescinden de una mano de obra numerosa.

Lamento que los obispos se indignen con la propuesta de discriminalización del aborto y no digan una palabra cuando se trata de la producción y del comercio de armas.

Según el Tribunal Supremo Electoral, en el Brasil los fabricantes de armas destinaron, en las últimas elecciones, US$ 600 mil a los candidatos. Es la
bancada de la bala, empeñada en evitar cualquier restricción legal al sector. Y quienes más lo agradecen son los narcotraficantes que, refugiados en lo alto de las favelas, poseen armas de última generación, con capacidad para derribar los helicópteros de la policía.

Cerca de 40 mil personas mueren asesinadas cada año en el Brasil, víctimas de las armas de fuego.

Nunca vendrá la paz por el equilibrio de fuerzas. Como profetizaba Isaías hace 25 siglos, la paz será resultado de la promoción de la justicia, lo que supone el desarme de los espíritus y el fin de los arsenales. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de
El arte de sembrar estrellas, entre otros libros. http://www.freibetto.org/>

Etiquetas: , ,

lunes, septiembre 08, 2008

Mercados bajo tensión

FREI BETTO

El precio medio de los alimentos se triplicó en los últimos doce meses. Según la FAO, comparado con los gastos en alimentos, el dinero destinado a armamentos lo superó ¡191 veces! Además de esa desproporción brutal entre lo que se invierte en la muerte (armas) y lo que se aplica a la vida (alimentos), la crisis del petróleo eleva el precio de los alimentos. En los últimos 50 años se industrializó la agricultura, lo que aumentó un 250 por ciento la cosecha mundial de cereales. Pero eso no significó que se pusieran más baratos y llegaran a las bocas de los hambrientos.

La agricultura pasó a consumir petróleo en forma de fertilizantes, pesticidas, máquinas agrícolas, sistemas de irrigación y de transporte.

La agricultura industrializada consume 50 veces más energía que la agricultura tradicional, pues el 95 por ciento de los productos alimentarios exige la utilización de petróleo. Sólo para criar una vaca y ponerla en el mercado se consumen seis barriles de petróleo.

La suba del precio del petróleo abre un nuevo y vasto mercado para los productos agrícolas. Antes ellos eran destinados al consumo humano. Ahora son empleados también para alimentar máquinas y vehículos. El precio del petróleo aumenta el de los alimentos sencillamente porque si el valor del combustible de una mercancía excede su valor como alimento, se convertirá en agrocombustible. ¿Quién va a invertir en la producción de azúcar si con la misma caña se obtiene más ganancia generando etanol? Es obvio, el azúcar no desaparecerá de los estantes del supermercado. Pero será ofrecido como artículo de lujo a fin de compensar las inversiones de quien dejó de producir agrocombustible.

No se trata de ponerse contra el etanol, sino de ponerse a favor de la producción de alimentos de modo que sean accesibles a la renta media de la población. Algunas empresas de producción de etanol obligan a sus trabajadores a recoger hasta 15 toneladas de caña al día y les pagan no por las horas trabajadas sino por la cantidad recogida. Según especialistas, tal esfuerzo causa serios problemas de columna, calambres, tendinitis y enfermedades en las vías respiratorias debido al hollín de la caña, deformaciones en los pies por el uso de gruesos zapatos y daños en las cuerdas vocales por tener el cuello torcido durante el trabajo.

En la cosecha los trabajadores están empapados de sudor debido a las altas temperaturas y al excesivo esfuerzo. Para cortar una tonelada de caña hay que dar mil machetazos. Los salarios pagados por producción son insuficientes para garantizarles alimentación adecuada, pues, además de los gastos de alquiler y transporte desde sus lugares de origen hasta el interior de San Pablo y de Minas, envían parte de lo que ganan a sus familias.

El actual régimen de trabajo reduce el tiempo de vida útil de los cortadores a unos 12 años. En 1850, en que el tráfico de esclavos era libre y la oferta de mano de obra abundante, la vida útil de esos trabajadores era de entre 10 y 12 años. A partir de la prohibición de importar a negros, el trato mejor dispensado a los esclavos amplió su vida útil a entre 15 y 20 años.

Si el gobierno federal desea promover el crecimiento económico con desarrollo sustentable, sin antagonizar esas dos metas de nuestro proceso civilizatorio, es preciso evitar los males apuntados, además de hacer la reforma agraria, de modo que se multipliquen las áreas destinadas a la producción de alimentos, balanceándolas con las que hoy día están ocupadas por el agrocombustible.

Fuente: Página 12

Etiquetas: ,