miércoles, junio 25, 2008

Not your Typical Grandma -- An Interview with Goldman Environmental Prize Winner Rosa Hilda Ramos

by Bonnie Hulkower on 06.23.08
Business & Politics

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Rosa Hilda Ramos accepting Goldman Prize

Rosa Hilda Ramos is a 63-year-old grandmother, environmental activist, and one of the recipients of the 2008 Goldman Prize, recognizing grassroots environmental heroes. Ramos mobilized her community to legally take on the Puerto Rico Electric Power Authority. Now she is using part of the $7 million she won in a judgment against the Power Authority to permanently protect Cucharillas Natural Reserve, one of the largest wetlands in her area. On Earth Day, she arrived in the Puerto Rican legislature with one hundred children dressed as butterflies. The kids came with songs, dances, and origami butterflies. Rosa’s goal is cleaner air for her community and their children -- in other words more butterflies as neighbors, and fewer trucks!

Treehugger (TH): What inspired you to start Communities United against Contamination (CUCCo)?

Rosa Hilda Ramos (Ramos): My husband and I bought what we hoped was our dream home in Cataño, across the bay from San Juan, Puerto Rico. We soon discovered we actually bought a nightmare, as the town had the most polluted air on the island. At night, the air became a toxic soup. Cataño had the highest cancer incidence of type O cancer in young people, and also the highest morbidity rate in asthma patients. Cataño was surrounded by polluting industry; none of the industries were in compliance with the Clean Air Act standards.

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Smokestacks in Cataño

TH: How did you form your coalition?

Ramos: I visited all the town neighborhoods, door-to-door, house-by-house, explaining the direness of the situation. I work with community leaders, public school teachers, universities, churches, government agencies, and volunteers.

TH: What made you decide to sue the Puerto Rico Electric Power Authority (PREPA)/power plant and what did you learn from that experience?

Ramos: After trying to move the Environmental Protection Agency (EPA) and the Puerto Rico Environmental Quality Board to enforce the law and make the industries comply with emission limitations without any success, I went to court without lawyers. No lawyer wanted to represent us because of our monetary limitations. All of the lawyers I consulted thought there was no way we could win against such powerful adversaries, but we succeeded. We were able to force the public utility to both reduce its level of pollutants and pay a $7 million fine.

TH: How did you decide to spend the money to protect Las Cucharillas marsh?

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Bird in Las Cucharillas Marsh

Ramos: Part of the money will be used to defend myself from a SLAPP [Strategic Lawsuit Against Public Participation lawsuit], part to support the Cucharillas projects, and part to go on a trip with my family. I was never able to travel with my children before. Although they are now all grown up, they will enjoy it.

TH: Do you think kids make good lobbyists/?

Ramos: If small children are treated with respect and the issues are explained to them in a simple but powerful manner, they are great lobbyists. Who is better prepared to convey a strong message defending the future of our natural resources than our children?

TH: This has been a long and continued fight for you, how do you sustain your energy? And what gives you the strength to keep fighting?

Ramos: My family support and that of the community is very strengthening. I try to enjoy life through simple activities. And I pray a lot.

TH: Many people don't think of grandmothers as activists, do you think being a grandmother helped your fight or did people at times take you less seriously?

Ramos: You must be kind but strong. Age doesn’t have anything to do with it, but having children and a grandchild is the main reason I fight for a cleaner environment. I want them to be healthy. I try to help people understand the environmental and public health issues and make their own decisions. Pollution isn’t something you can hide under the rug. If you do, the rug will eventually be pulled out from under you.

TH: I love coqui frogs! I have a poster of Puerto Rico with coqui in my office. Can you tell me more about your plans for these frogs?

Ramos: Coqui are lovable. The concerts these 17 species perform every night on the island are amazing. Sadly, the coqui are hidden under the leaves and not easily seen. We don’t have a place for people to see them. We are working to build an enclosed glass habitat for them, in order for the world to admire their looks as well as their songs!

This is part of a series of profiles on winners of the Goldman Environmental Prize. Founded in 1990, the prize is given annually to six grassroots environmentalists working for change around the globe. This year's prize winners were announced on April 14.

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miércoles, abril 16, 2008

Con gran júbilo recibimos el lunes la noticia de que la compatriota activista ambiental Rosa Hilda Ramos ganó el premio ambiental Goldman 2008. Aquí comparto con ustedes un artículo que hice sobre ella y su lucha hace diez años.


CUANDO EL GUARDIAN RESULTA COMPLICE


Carmelo Ruiz Marrero
CLARIDAD, 5 DE JUNIO 1998

Uno sólo tiene que entrar a Cataño para percatarse de que algo en ese pueblo anda mal, muy mal. ¿Dónde están los niños?, se pregunta uno. Es verano, son las diez de la mañana y casi ni se ve ninguno jugando en las calles. En todos lados hay casas vacías y en algunas calles parece que sólo la mitad están ocupadas.

Cualquier persona en el pueblo puede explicar porqué: debido al severo problema de contaminación atmosférica en Cataño, aquellos que pueden irse se van a vivir a otro lado.

Cataño, con sólo cinco millas cuadradas y 35,000 habitantes, es uno de los pueblos más contaminados de Puerto Rico. Tiene una concentración extraordinaria de industrias para ser un municipio tan pequeño: plantas de cemento y asfalto, molinos de granos y la destilería Bacardí, entre otras. A esto hay que añadir otras fuentes de contaminación, como la zona portuaria, el expreso De Diego y la carretera 165.

Pero todo eso se queda pequeño ante la contaminación de las plantas termoeléctricas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en Palo Seco y Puerto Nuevo.

Para los integrantes de Comunidades Unidas Contra la Contaminación (CUCCo), la AEE constituye un verdadero gobierno dentro del gobierno, el cual no le rinde cuentas a nadie, ni a los legisladores ni mucho menos a las comunidades afectadas por la contaminación de sus plantas.

Visitamos a Rosa Hilda Ramos, portavoz de CUCCo, en su casa, la cual queda prácticamente bajo la sombra de la planta de Palo Seco. Ramos es una de esas amas de casa que, forzadas por las circunstancias, tuvieron que convertirse en ambientalistas de choque para hacer valer el derecho a un ambiente limpio y saludable. Como veremos, grupos como CUCCo demuestran que no hace falta ser fotogénico como Greenpeace o adinerado como el Fideicomiso de Conservación para defender el ambiente y hacer historia.

"La AEE es una mafia que tiene el apoyo de los gobiernos estatal y federal", afirma Ramos mientras enseña una enorme foto aérea del área metropolitana. "Cataño no es el único municipio afectado. El viento sopla los contaminantes de las termoeléctricas directamente hacia Tintillo, Torrimar y Río Hondo".

Fue debido a las presiones de CUCCo que la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) tomó nota de la situación en la AEE y radicó una demanda en 1993. Según Walter Mugdan, asesor de la EPA, la AEE es la compañía eléctrica más ineficiente y contaminadora de toda la Región 2 de la agencia. La Región 2 consiste de Nueva York, Nueva Jersey y el Caribe.

Después de tres años de negociaciones, la juez federal Carmen C. Cerezo tomó la insólita decisión de nombrar a CUCCo como interventor en el caso. Eso le dió la prerrogativa de hacerle cambios al acuerdo por consentimiento al que recién habían llegado la AEE y los federales. Los propios abogados de la EPA calificaron la decisión de la juez como una sin precedentes en la historia de la agencia federal.

El acuerdo final entre las partes, alcanzado el pasado mes de febrero, estipula que la AEE pagará una multa de $6 millones y realizará mejoras en sus facilidades a un costo de $200 millones. Este tipo de acuerdo por lo general tiene de dos a cinco páginas, pero el de la AEE y la EPA tiene sobre 200 páginas.

Sin embargo, Ramos y sus compañeros no aceptan el acuerdo. Entre otras razones, porque la juez rechazó la petición de CUCCo de que se trajera al caso un experto en contaminación de aire pagado por la corte. Según Ramos, los expertos de aquí están en la paga de la AEE o la Junta de Calidad Ambiental (JCA), y traer uno del extranjero es prohibitivamente costoso. Sin la ayuda de un perito, CUCCo no podrá hacerle frente a los recursos virtualmente ilimitados de la EPA y la AEE.

Otra queja acerca del acuerdo es que éste le permitirá a la AEE usar combustible con un contenido de azufre de 1.5%. Ramos alega que para cumplir con las leyes ambientales federales y hacer aceptable la calidad del aire en Cataño, la Autoridad no puede usar combustible con más de 0.5% de azufre. Pero la EPA dice que un 1.5% de azufre no está mal.

Ramos también hace referencia a un acuerdo entre la JCA y la AEE mediante el cual se desregulan los contaminantes de la planta de Puerto Nuevo. La EPA conoce y admite la existencia del acuerdo, pero dice que éste no viola las leyes federales.

"¿Cómo es posible que los federales le hayan quitado prohibiciones a esa planta para tirar porquerías al aire?", dice Ramos mientras miramos la planta de Puerto Nuevo desde el techo de un edificio que es quizás el más alto de Cataño.

La vista es impresionante. De izquierda a derecha: El Morro; el Viejo San Juan; el Capitolio; Puerta de Tierra; Isla Grande; Santurce; los hoteles y condominios de Isla Verde; la zona portuaria; el vertedero de San Juan, ciertamente la montaña más alta de la costa norte; la Milla de Oro; al este en el horizonte, El Yunque; la Sierra de Luquillo; la planta generadora de Puerto Nuevo; el mogote de la avenida Roosevelt; las colinas de Caimito; la Cordillera Central; los mogotes de Guaynabo, que albergan El Nuevo Día y están siendo descuartizados para hacer espacio para un multipisos de los Ferré; la ciénaga Las Cucharillas; ese hito de desparramamiento urbano llamado Bayamón; los mogotes de Bayamón, que tienen de vecinos al Parque de las Ciencias y un Wal Mart; Levittown; el radar militar de Punta Salinas; la planta generadora de Palo Seco; la ridícula pirámide de Cataño; las facilidades de Bacardí; el Parque la Esperanza; Isla de Cabras; y hacia el norte en el horizonte, un barco crucero navega el Oceano Atlántico.

"No importa para dónde sople el viento, algún anciano, algeun niño o algún asmático está respirando lo que sale de las plantas de Palo Seco y Puerto Nuevo. Esas personas tienen derecho a no enfermarse".

Como si todo esto fuera poco, la EPA se opone a que la juez Cerezo vea la evidencia que CUCCo quiere presentarle. "¿Porqué le pide la EPA a la juez que no nos escuche? No tenemos la menor duda de que esa agencia tiene vergüenza de lo que ocurre aquí", dice Ramos.

La portavoz de CUCCo tiene fe en que la juez Cerezo hará caso omiso a la EPA y accederá a ver la evidencia. De acceder la juez, Ramos no piensa llevar evidencia a la corte, sino pedirle a ella que venga a Cataño en persona para que vea con sus propios ojos el desastre ambiental de la AEE, el cual se hace posible mediante la complicidad de los federales y la JCA.

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martes, abril 15, 2008

Seven Eco-Leaders Win World-Renowned Goldman Environmental Prize

April 13, 2008

Ecuadorians fighting Chevron in one of the largest environmental legal battles in history and Mozambican rock star working to bring clean water and sanitation systems to rural populations among recipients of world’s largest prize for grassroots environmentalists

SAN FRANCISCO, April 13, 2008—The 2008 Goldman Environmental Prize recipients are a group of fearless grassroots leaders taking on government and corporate interests and working to improve the environment and living conditions for people in their communities.

This year’s recipients include a duo from Ecuador who are fighting Chevron, one of the world’s petroleum giants, to bring justice and environmental recovery to an area devastated by oil pollution and a Mozambican activist-musician who brings education about sanitation and clean water systems through performance and community-based outreach to one of the poorest nations in the world.

Other recipients include a Puerto Rican grandmother working to protect a precious marshland, an indigenous Mexican farmer utilizing pre-Columbian agriculture techniques to transform a barren area into rich farmland, a Belgian environmentalist who campaigned to secure the country’s first and only national park, and a Russian woman working to protect Siberia’s Lake Baikal from oil and nuclear interests.

“This year’s Prize recipients exemplify the astounding environmental work being done by ordinary people around the world,” said Goldman Prize founder Richard N. Goldman. “Their commitment to bettering both the lives of people living in their communities and the environment around them has received our attention and praise.”

The Goldman Environmental Prize, now in its 19th year, is awarded annually to grassroots environmental heroes from each of the world’s inhabited continental regions and is the largest award of its kind. In 2008, each individual Prize award will be increased from $125,000 to $150,000. The winners will be awarded the Prize at an invitation-only ceremony Monday, April 14, 2008 at 5 p.m. at the San Francisco Opera House and will also be honored at a smaller ceremony on Wednesday, April 16 at the National Geographic Society headquarters in Washington, D.C.

This year’s winners are:

Pablo Fajardo Mendoza, 35, and Luis Yanza, 46, Ecuador:
In the Ecuadorian Amazon, Fajardo and Yanza lead one of the largest environmental legal battles in history against oil giant Chevron, demanding justice for the massive petroleum pollution in the region.

Feliciano dos Santos, 43, Mozambique:
Using traditional music, grassroots outreach and innovative technology to bring sanitation to the most remote corners of Mozambique, Feliciano dos Santos empowers villagers to participate in sustainable development and rise up from poverty.

Rosa Hilda Ramos, 63, Puerto Rico:
In the shadow of polluting factories in Cataño, a city across the bay from San Juan, Ramos leads her community to permanently protect the Las Cucharillas Marsh, one of the last open spaces in the area and one of the largest wetlands ecosystems in the region.

Jesús León Santos, 42, Mexico:
In Oaxaca, where unsustainable land-use practices have made it one of the world’s most highly-eroded areas, León leads a land renewal program that employs ancient indigenous practices to transform depleted soil into arable land.

Marina Rikhvanova, 46, Russia:
As Russia expands its petroleum and nuclear interests, Rikhvanova works to protect Siberia’s Lake Baikal, one of the world’s most important sources of fresh water, from environmental devastation brought on by these polluting industries.

Ignace Schops, 43, Belgium:
Raising more than $90 million by bringing together private industry, regional governments, and local stakeholders, Schops led the effort to establish Belgium’s first and only national park, protecting one of the largest open green spaces in the country.

About the Goldman Environmental Prize

The Goldman Environmental Prize was established in 1990 by San Francisco civic leader and philanthropist Richard N. Goldman and his late wife, Rhoda H. Goldman. It has been awarded to 126 people from 72 countries.

Prize winners are selected by an international jury from confidential nominations submitted by a worldwide network of environmental organizations and individuals.

Previous Prize winners have been at the center of some of the world’s most pressing environmental challenges, including seeking justice for victims of environmental disasters at Love Canal and Bhopal, India; leading the fight for dolphin-safe tuna; fighting oil drilling in the Arctic National Wildlife Refuge; and fighting against mountain-top removal mining in America’s coal country.

Since receiving a Goldman Prize, eight winners have been appointed or elected to national office in their countries, including several who became ministers of the environment. The 1991 Goldman Prize winner for Africa, Wangari Maathai, won the 2004 Nobel Peace Prize.


http://www.goldmanprize.org/node/785

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lunes, abril 14, 2008


PHOTO GALLERY
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2008 - Islands - Rosa Hilda Ramos with a map of Las Cucharillas
2008 - Islands - Rosa Hilda Ramos
2008 - Islands - Rosa Hilda Ramos leading a community meeting
2008 - Islands - View of factories near Las Cucharillas Marsh
2008 - Islands - Factories near Las Cucharillas Marsh


Rosa Hilda Ramos
San Juan, Puerto Rico

A la sombra de las fábricas contaminantes que rodean la comunidad de bajos recursos de Cataño, en San Juan, los humedales y manglares de la Ciénaga Las Cucharillas proporcionan un importante hábitat a las aves acuáticas y migratorias, además de brindar protección contra las inundaciones y proveer el espacio abierto que tanto necesitan los habitantes locales. Tras encabezar un movimiento para obligar a la industria contaminante a asumir su responsabilidad por el alto índice de enfermedades respiratorias en Cataño, Rosa Hilda Ramos logró convencer a la Agencia de Protección Ambiental de Estado Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), a destinar a la protección a largo plazo de la Ciénaga de Las Cucharillas millones de dólares provenientes de las multas por contaminación.

La justicia ecológica lleva a la conservación
En los años 90 se determinó que Cataño, una comunidad de 35 mil habitantes ubicada en la zona metropolitana de San Juan y colindante con la Ciénaga Las Cucharillas, sufría el índice más alto de enfermedades respiratorias e incidencia de cáncer en Puerto Rico. La principal causa era la contaminación atmosférica producida por las plantas generadoras de energía eléctrica a base de petróleo administradas por la Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE). La EPA tenía conocimiento de los altos índices de contaminación en la zona de Cataño y había notificado al gobierno de Puerto Rico del peligro que ello representaba para la salud de los habitantes; pero a pesar ello, para 1991 ninguna de estas entidades había tomado acción alguna para abordar el problema.

Cuando la madre de Ramos murió de cáncer en 1990, Ramos decidió a donar quienes lo necesitaran el equipo médico que había usado su madre, habiéndose enterado de que en algunas comunidades menos afortunadas de la ciudad la gente se veía obligada a compartir el uso de respiradores. Al darse cuenta de que muchos de sus vecinos sufrían de las mismas dolencias respiratorias y cancerosas, Ramos y otros líderes comunitarios fundaron en 1991 la organización Comunidades Unidas Contra la Contaminación (CUCCo), con el objetivo de conseguir que se hiciera justicia. Ese año, Ramos y CUCCo plantearon sus quejas directamente al Departamento de Salud y la Junta de Calidad Ambiental de Puerto Rico, exigiendo que la EPA tomara acción al respecto. Ante la persistencia de Ramos y CUCCo, la EPA decidió celebrar audiencias públicas para discutir el asunto. Como resultado de ello, dicha agencia determinó que la AEE se hallaba en contravención de las leyes federales de Aire Limpio y Agua Limpia, y la Junta de Calidad Ambiental de Puerto Rico le impuso una multa de US $10,000.

Si bien la decisión representó una primera victoria para CUCCo y la comunidad de Cataño, para 1993 las plantas generadoras de energía aún no habían reducido sus emisiones tóxicas. Ramos y CUCCo ingresaron a la demanda puesta por parte de AEE contra PREPA, actuando pro se en la corte federal. Al final, la AEE fue hallada responsable de las enfermedades respiratorias y dolencias afines sufridas por los habitantes de Cataño, imponiéndosele una multa de US$7 millones. Fue la primera vez que ciudadanos en Puerto Rico pudieron sentarse a negociar directamente con la EPA y los reguladores, un hito para la justicia medioambiental en la isla.

El tribunal ordenó a la AEE pagar los US$7 millones directamente al gobierno federal. Sin embargo, Ramos y CUCCo tenían otro plan para el destino de esos fondos. Recomendaron a la EPA que destine parte de esa multa multimillonaria a la adquisición de los terrenos de propiedad privada en la Ciénaga Las Cucharillas y así darle una protección permanente.

Victoria comunitaria para la conservación
La Ciénaga Las Cucharillas, de una extensión de 1,200 acres al lado de Cataño, forma parte del Estuario de la Bahía de San Juan en Puerto Rico, el único estuario tropical en el Programa Nacional de Estuarios de Estados Unidos. La ciénaga sirve de hábitat para la mayor diversidad de aves acuáticas en la región, además de brindar un lugar de descanso en una zona donde abundan edificios de almacenaje, carreteras, plantas de energía eléctrica y varias fábricas. Sus manglares y humedales ofrecen una importante barrera de protección para las comunidades de Cataño contra el frecuente peligro de inundación, agravado en estos últimos años por la cada vez mayor intensidad de las tormentas tropicales. A pesar de su importancia a largo plazo para la ecología y la comunidad, la ciénaga no ha sido considerada oficialmente como área protegida.

Cataño se adhirío a la propuesta de Ramos de destinar el dinero de las multas a la protección de Las Cucharillas. En 1999, Ramos y CUCCo lograron convencer a la EPA que destine US$3.4 millones de los $7 millones de la multa impuesta a la AEE para la compra y protección de la Ciénaga Las Cucharillas. Sin embargo dichos fondos no bastaron para comprar la totalidad de los 1,200 acres de terrenos de la ciénaga, de manera que en 2001 Ramos y CUCCo reunieron a un grupo diverso de constituyentes con el fin de desarrollar estrategias para la compra y conservación de tierras adicionales. La coalición debió hacer carrera contra el reloj para impedir la construcción de edificios de almacenamiento en secciones grandes de los terrenos privados de la ciénaga.

A finales de 2004, la Corporación Bacardí, que tiene una fábrica en Cataño, transfirió a la reserva de la Ciénaga Las Cucharillas un terreno de 10 acres, valorado en aproximadamente US$1 millón. Promovido por Ramos en sus conversaciones con la empresa, el traspaso del terreno formó parte de un arreglo negociado entre la Bacardí y la EPA para resolver contravenciones a la Ley de Agua Limpia en que había incurrido la fábrica. En abril de 2007, en un acuerdo similar, la EPA anunció que la empresa Wal-Mart proporcionaría casi US$100,000 para la conservación de tierras en la cuenca hidrográfica de la Ciénaga Las Cucharillas. Ya para 2007, los esfuerzos de Ramos y CUCCo habían dado como resultado la adquisición y protección permanente de 300 acres de la ciénaga.

Como consecuencia de la persistente campaña realizada por Ramos, en agosto de 2004 la gobernadora de Puerto Rico emitió una orden ejecutiva donde declaró zona protegida a la Ciénaga de Las Cucharillas. La gobernadora Calderón sometió el asunto a la Junta de Planificación de Puerto Rico, donde debió pasar por varias etapas de revisión. La junta ha programado audiencias públicas sobre el asunto, las cuales marcarán el paso final de este proceso para establecer la Reserva Natural de Las Cucharillas.

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