miércoles, marzo 07, 2012

¿Por qué decir no al comercio de servicios ambientales?

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES

Los defensores de la idea del comercio de servicios ambientales afirman que es una excelente alternativa para los pueblos del bosque porque lo dejaría ‘de pie’ y lo preservaría. Pero hay una serie de argumentos para decir no a los servicios ambientales y al comercio de servicios ambientales:

- El comercio de servicios ambientales no pretende modificar el modelo actual de producción y consumo, que está en la base de la crisis ambiental, incluso de la destrucción gradual de los bosques del mundo. Este modelo que beneficia a una minoría de la humanidad ocurre a expensas de innumerables injusticias sociales y ambientales. Para cambiar este modelo es urgente, iniciar la transición hacia otras formas de producción y consumo, con justicia social y ambiental. Es urgente, como la red Oilwatch (Observatorio del Petróleo) viene defendiendo mundialmente, dejar el petróleo y el gas en el subsuelo.

- La mercantilización y la financierización de la naturaleza a través del comercio de servicios ambientales exige un control del territorio, una privatización para que el ‘dueño’ e inclusive el comprador del ‘servicio’ pueda controlar lo que se está ‘comercializando’, con la garantía de que el ‘servicio ambiental’ sea entregado según estipula el contrato. En la práctica, esto va en contra de las luchas por el reconocimiento y garantía de los derechos territoriales de los pueblos del bosque y/o de otros ecosistemas. Porque un contrato de servicios ambientales estipula, en todos los casos, que haya un ‘dueño’ del área, o sea, muchas comunidades con derechos no regulados sobre su territorio sufrirán aún más presión para dejar sus tierras o serán expulsadas. Y aunque consiguieran quedarse y ser beneficiadas de alguna forma, el ‘comprador’ del servicio ambiental tendrá el derecho a acceder al área para las debidas inspecciones y monitoreos para verificar si el servicio en cuestión se está preservando y manteniendo debidamente, violando así el derecho de las comunidades sobre sus territorios e inclusive el derecho a mantener su modo de vida.

- A pesar de que el discurso de las ONGs conservacionistas de que los pueblos del bosque se beneficiarían del comercio de servicios ambientales, en la práctica poco se beneficiarán. Por el contrario, la tendencia es que haya empobrecimiento y expulsión de los pueblos de sus territorios. La experiencia de uno de los países internacionalmente conocido por su esquema de PSA, Costa Rica, muestra, según Amigos de la Tierra Costa Rica, que no se ha reducido la pobreza en las zonas rurales y que ha consumido el 25% del presupuesto del Ministerio del Medio Ambiente. Además, la reducción de la tala constatada en el país se debe mucho más a la reducción de la rentabilidad de la cría de ganado que al programa PSA (38).

- Los conocimientos tradicionales no pueden tratarse como servicios ambientales y ser comercializados. Ya existe una reglamentación propia a nivel internacional: el Protocolo de Nagoya de la Convención por la Diversidad Biológica (CDB) (39).

- El ‘servicio ambiental’ de bosques más ‘comercializado’ hasta el momento es el carbono. La experiencia con este servicio ambiental a través del ‘mercado de carbono’ muestra que se trata de una solución falsa a la crisis climática, y que, por si fuera poco, causa la violación de derechos de pueblos indígenas y no indígenas, tanto en el Sur como en el entorno de las empresas contaminadoras en el Norte (40).

- La expansión y la adopción global del pago por y comercio de servicios ambientales profundiza el proceso de mercantilización y financierización de la naturaleza.

- El PSA, con un discurso de preservación, tiende a profundizar la explotación de las riquezas naturales y la consecuente degradación ambiental, que sería ‘compensada’ con la generación de servicios ambientales comerciables en el área preservada. Y aunque parezca increíble, cuanto más escaso es el ‘servicio ambiental’, mayor tiende a ser el precio y el lucro.

- La financierización de la naturaleza que permite ‘vender’ y lucrar con ‘activos’ y ‘certificados’ de servicios ambientales es ilegal e inmoral porque se basa en la idea inventada de que la naturaleza estaría ‘prestando servicios ambientales’. Lo que no se inventa es la importancia del bosque para innumerables pueblos, por ejemplo, la diversidad de animales, de plantas, el agua, la regulación del clima, la fertilidad del suelo para plantar alimentos, etc. La importancia que esto tiene es imposible de ser asginada un precio.

- El hecho de medir, monitorear y asignar un precio a los servicios ambientales y hacer las transacciones comerciales resultantes involucra conocimiento específico y la tendencia es de que bancos, empresas y corporaciones privadas se apoderen y lucren con el comercio de servicios ambientales, sin que las comunidades tengan conocimiento de los contratos y de los negocios. Un gran incentivo para esos grupos es que, debido a la crisis económico- financiera, ya están buscando nuevas formas de obtener lucros, preferiblemente, ‘sin hacer nada’.

- La lógica y el funcionamiento de los servicios ambientales han sido pensados por científicos provenientes de la cultura occidental, que continúan fragmentando y separando al ser humano de la naturaleza, en relación a los beneficios de esos ‘servicios’ sobre todo para la vida humana. Sin embargo, los pueblos del bosque tienen visiones y experiencias de convivencia e integración con la naturaleza que garantizan el bien estar de ambos, muy diferentes; así surgen otras visiones sobre la naturaleza, como el ‘buen vivir’, los derechos de la Madre- Naturaleza y su no-mercantilización y no- financierización. Al ponerles un precio como forma de valorar los servicios ambientales, son descartadas otras formas, otros lenguajes, principalmente de los pueblos del bosque, de valorizar y conservar la naturaleza.

- El comercio de servicios ambientales tiende a ser un estímulo más para la expansión de las plantaciones de monocultivos de árboles, consideradas ‘bosques plantados’ por la FAO y otras instituciones internacionales y gobiernos nacionales.

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38 - Amigos de la Tierra Internacional. REDD: la verdad en blanco y negro. 2010

39 - Terra de Direitos, ´Pagamento por “Serviços Ambientais” e Flexibilização do Código Florestal para um capitalismo “Verde”, www.terradedireitos.org.br, agosto de 2011

40 - Ver www.wrm.org.uy. Informaciones sobre los temas REDD, Carbon Trade and Carbon Plantations

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domingo, marzo 04, 2012

¿Cómo surge la idea de los servicios ambientales?

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES

Febrero 2012

Para comprender el surgimiento y la elaboración de la idea de los servicios ambientales es importante comentar, por lo menos, dos fuertes crisis de la década de 1970 que involucraron a los países industrializados del Norte, principalmente a EEUU y a Europa: una fue la crisis ambiental y la otra, una crisis en la economía capitalista.

En aquella década, los problemas ambientales con situaciones gravísimas de contaminación y degradación ambiental comenzaron a surgir con más fuerza en muchos países del hemisferio Norte, los más industrializados, pero también y con mucha fuerza en los países del hemisferio Sur. Científicos y ambientalistas comenzaron a alertar sobre la explotación y el uso, hasta entonces considerado ilimitado, de madera, minerales, petróleo, agua limpia, etc. y también acerca de la contaminación y degradación resultantes. O sea, estaban señalando los límites de la explotación predatoria da la naturaleza y de sus ‘riquezas’.

Esto estaba directamente vinculado a un nivel nunca antes visto en la humanidad de producción y consumo de productos industrializados, sobre todo en los países capitalistas del Norte, donde las economías, basadas en combustibles fósiles como petróleo, crecieron de forma espectacular en las décadas de 1950 y 1960, y aumentaron exponencialmente el consumo masivo en tales países. Cabe destacar que esta ha sido y continúa siendo la situación para una minoría de la humanidad, a expensas de la mayoría de la población que vive en el Sur. Si los países del Norte enfrentaron una crisis ambiental, esta ocurrió también o inclusive más en los países del Sur, donde se concentraba (y aún se concentra) la explotación y la extracción de recursos naturales. Las poblaciones que vivían en los alrededores de dichas áreas y eran dependientes de tales recursos para su supervivencia fueron los más afectados por la crisis ambiental.

Como respuesta a esa crisis, primero reaccionaron los biólogos del Norte que, preocupados en cómo preservar la naturaleza y revertir el proceso de degradación, comenzaron, dentro de la lógica vigente de la economía liberal, a atribuir a la naturaleza el papel de prestador de ‘servicios ecosistémicos’, con la idea de que sería necesario darle más valor a la naturaleza para salvarla. Posteriormente, a fines de la década de 1970, esa idea fue adoptada por un grupo de economistas capitalistas que introdujeron el concepto de ‘servicios ecosistémicos’ o servicios ambientales en la economía, y que estimaron para tales servicios un valor entre US$16 y 54 billones (7).

La idea de atribuir valor a la naturaleza dando un precio fue muy bien recibida por las organizaciones conservacionistas preocupadas en tener recursos para ampliar las áreas de preservación: “Es el momento de reconocer que la naturaleza es la mayor empresa mundial que trabaja para beneficiar al 100 por ciento de la humanidad- y que lo hace gratuitamente” (8), según afirmó Jean-Cristophe Vié, Director del Programa de Especies de la IUCN, la principal red global por la conservación de la naturaleza, formada por diversos actores, como gobiernos y ONGs, y financiado por gobiernos, agencias bi y multilaterales, organizaciones miembros y corporaciones (9).

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7 - Sullivan, Sian, “Green Capitalism, and the Cultural Poverty of Constructing Nature as Service Provider”. En ´Upsetting the Offset´, Böhm, Steffen and Siddhartha Dabhi (eds), London, MayFlyBooks, pp. 255-272

8 - Ibid.

9 - www.iucn.org/about/

La tragedia de los Comunes

La literatura sobre servicios ambientales hace muchas referencias a un artículo de Garret Hardin, llamado “La tragedia de los Comunes”, en inglés titulado “Tragedy of the Commons”, publicado en 1969, para justificar la necesidad de cercar a la naturaleza, de privatizarla como garantía de que no se acabará. En la visión de Hardin, el uso que las personas hacían de la naturaleza era un desastre porque, a pesar del beneficio individual de uso, acabaría con los ‘comunes’. Hardin afirmaba, por eso, que un mundo limitado solo soportaría un número limitado de personas; de lo contrario, el mundo natural acabaría destruyéndose. Ha sido un pretexto fundamental para culpar a las comunidades tradicionales locales por la destrucción de los bosques y justificar su expulsión, al tiempo que las actividades realmente destructivas, en nombre del ‘progreso’ y el ‘desarrollo’ por parte de grandes empresas y propietarios, fueron admitidas y apoyadas.

Sin embargo, según Fairlie et al. señalan (10), Hardin se basaba en una determinada área de naturaleza, por ejemplo un bosque, de libre acceso para todos/as, sin reglas definidas entre las personas sobre su uso. Lo que pasa es que esto no es lo común en la mayor parte de los países del Sur e inclusive en algunos lugares del Norte. A lo largo de la historia y hasta nuestros días, en muchas áreas de bosques tropicales y otros ecosistemas, en todo el mundo, las comunidades que vivían y viven en esos lugares suelen tener libre acceso a los bosques y a los ríos, con toda su riqueza, y los usan para su supervivencia, pero según un entendimiento y reglas comunes, que pueden ser simples y hasta bastante complejos, involucrando muchos aspectos. En ese sentido, no podemos considerar esas áreas como privadas, ni como públicas.

Lo que vemos que está ocurriendo en el mundo es un proceso, iniciado mucho antes del artículo de Hardin, de cercenamiento creciente de esas comunidades, de los grupos de personas que, con libertad, solían usar los bosques, los ríos, los mares, para gradualmente ser incorporados al mercado, al sistema económico dominante que busca apropiarse de los ‘recursos naturales’: madera, minerales, petróleo, etc. en función del lucro y causando destrucción. La idea de los servicios ambientales surge como un paso más en tal proceso.

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10 - Fairlie, Simone et al, “Reclaiming the Commons”, The Cornherhouse, http://www.thecornerhouse.org.uk/resource/reclaiming-commons, 1995

En la década de 1970, la profundización del proceso de privatización de la naturaleza fue considerada una excelente solución, tanto por las ONGs conservacionistas, preocupadas con la supervivencia de los bosques y otros ecosistemas y buscando recursos para ello, como también por los principales gobiernos capitalistas del Norte, liderados por Estados Unidos, que buscaban nuevas formas para lucrar en un momento de crisis económica. Buscaban salidas que pudieran sortear la crisis y beneficiar a sus grandes corporaciones. Fue a partir de ese momento que comenzó a crecer el capital especulativo, que ganó desde entonces cada vez más terreno en la economía globalizada.

El capital especulativo

En 1944, al final de la Segunda Guerra Mundial, un acuerdo monetario entre los principales países capitalistas del mundo, firmado en la ciudad estadounidense de Bretton Woods, estableció que, a partir de ese momento, el dólar de Estados Unidos sería la moneda internacional. Ello significaba que el dólar serviría como modelo monetario para todas las transacciones comerciales y financieras entre las naciones, pero, para eso, el Banco Central de Estados Unidos tendría que mantener un fondo de reserva en oro correspondiente al volumen de dólares emitidos. De esta forma, todas las monedas de los demás países pasaron a tener una paridad fija con el dólar, lo que mantendría una convertibilidad directa con una cantidad fija de oro, asegurando el depósito en oro para asegurar el valor del papel moneda para las transacciones internacionales de ahí en adelante.

Sin embargo, a comienzos de los años 1970, debido a la caída en las tasas de ganancia de las grandes empresas estadounidenses, el gobierno de Estados Unidos decidió no aceptar mas esa convertibilidad entre el dólar y el oro. Significó el fin del sistema monetario internacional con base en el modelo oro. Hasta ese entonces, el dinero en circulación era, principalmente, capital productivo, o sea, capital que resultaba de actividades productivas concretas, por ejemplo, de la producción industrial y de la agricultura. Pero a partir de aquel momento, comenzó a circular cada vez más ‘dinero’ en la forma del llamado capital especulativo, el capital que está a la búsqueda de ganancias pero que no contribuye a la producción, por ejemplo, en las bolsas de valores, en los ‘títulos’ de la deuda externa y en los intereses sobre esos ‘títulos’, etc.

Curiosamente, aunque no involucre ninguna actividad productiva concreta, las ganancias obtenidas de esta manera son reales dentro del sistema financiero internacional y los grandes capitalistas, como bancos y corporaciones, consiguieron nuevamente aumentar sus tasas de ganancia, pero con actividades especulativas (11). Hoy en día, el valor del capital especulativo, representado en acciones en las bolsas y en otros tipos de certificados, activos o títulos comercializables, supera ampliamente el valor del capital productivo. Es la lógica de ganar dinero ‘sin hacer nada’.

El crecimiento del capital especulativo está estrechamente vinculado al surgimiento del neoliberalismo, con sus políticas de privatización y una economía de libre mercado, pero con un Estado muy actuante a favor de las grandes empresas. Las políticas de apoyo explícito a la iniciativa privada contribuyeron en mucho a hacer crecer las deudas financieras millonarias de los países del Sur, así como la explotación, extracción y privatización de los ‘recursos naturales’. Quien pagó caro por ello fue la población de esos países.

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(11) - Carcanholo, Reinaldo A. e Paulo Nakatani, ´Capitalismo Especulativo e Alternativas para América Latina´, http://www.rosa-blindada.info/b2-img/Klismoealternativas.pdf

En los últimos años, la especulación financiera cada vez se apodera más de la economía, incluso a través de los servicios ambientales, buscando crear nuevas ‘commodities’ a partir de la naturaleza para ser ‘comercializadas’; lo que podemos denominar como un creciente proceso de ‘financierización’ de la naturaleza, que fue muy incentivado por la última crisis económico-financiera de 2007-2008. A partir de esta crisis, en vez de que los gobiernos por lo menos regularan los mercados financieros, estos mercados buscaron ‘diversificar’ sus ‘inversiones’, por ejemplo, con la inversión en servicios ambientales, pero también en otras áreas, como el mercado de tierras. Es por eso que los especialistas del mercado financiero están dedicando mucho más tiempo a buscar formas de incorporar a los servicios ambientales en los mercados financieros, a la búsqueda de nuevos lucros (12).

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12 - Tricarico, Antônio, “The ´financial enclosure´ of the commons´, http://www.un-ngls.org/gsp/docs/Financialisation_natural_resources_draft_2.pdf, 2011.

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sábado, marzo 03, 2012

Los servicios ambientales

BOLETIN DEL MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES

Número 175 - Febrero 2012

EL TEMA CENTRAL DE ESTE BOLETIN: "SERVICIOS AMBIENTALES"

Introducción

En el año en el que tendrá lugar la conferencia Rio+20 sobre medio ambiente (1), el WRM quiere brindar información sobre los temas que prometen ocupar un lugar privilegiado en la agenda de dicho evento mundial. Entre ellos están los servicios ambientales y los fenómenos relacionados, como el pago en servicios ambientales y su comercio.

La razón para abordar este tipo de tema reside en el hecho de que muchas personas lo consideran complejo, tal como ocurre con temáticas semejantes, como REDD, REDD+ y el ‘mercado de carbono’. Pero, ¿se trata de temáticas realmente tan complejas? O ¿son intencionalmente presentadas de una forma ‘compleja’ para que la mayor parte de la población no las discuta, y el debate quede en manos de los llamados ‘especialistas’?

Defendemos que los servicios ambientales y los fenómenos relacionados sean discutidos por todos/as, principalmente porque las instancias oficiales que preparan la conferencia de Rio +20- en especial la Organización de las Naciones Unidas (ONU)- los colocan en un lugar central. Esos organismos afirman que la continuidad de la prestación de servicios ambientales, garantizados en gran medida por los bosques tropicales, y en el futuro el ‘comercio de servicios ambientales’ son fundamentales para la humanidad, y que la única forma de proteger a dichos servicios ambientales sería ponerles un precio. Pero, ¿qué hay detrás de esa perspectiva y cuáles son sus consecuencias, en relación sobre todo a las comunidades que viven en los bosques y dependen de ellos?

Este artículo busca tratar estas cuestiones, porque el comercio en servicios ambientales tiene grandes consecuencias, ya que implica una profundización del proceso de mercantilización y financierización de la naturaleza. Significa un avance, nunca antes visto, del neoliberalismo sobre el ‘capital natural’, con la privatización de la naturaleza y la aplicación del principio del derecho de propiedad a algo que se llama servicios ambientales en los bosques tropicales, así como en otros ecosistemas.

Los defensores de la idea de los servicios ambientales afirman además que las plantaciones de árboles- que sus promotores llaman ‘bosques plantados’- son proveedoras estratégicas de servicios ambientales, como carbono, energía, mejora del ciclo hidrológico y de la biodiversidad.
¡Buena lectura!

1 - Se trata de una conferencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con participación de los países miembros y sus lideres y que tratará del desarrollo sostenible; tendrá lugar exactamente 20 años después de la conferencia sobre el mismo tema en Rio de Janeiro en 1992


1. ¿Qué son los servicios ambientales, el pago por servicios ambientales y el comercio de servicios ambientales?

El ‘servicio ambiental’, también conocido como ‘servicio ecosistémico’, incluye en su nombre el sustantivo ‘servicio’, un término bastante utilizado en la economía capitalista de mercado, en la que actúan empresas y profesionales que prestan los más variados servicios y cobran por ellos. Por lo tanto, el ‘servicio ambiental’ sugiere que tiene, por un lado, algo o alguien que lo presta o lo brinda y, por el otro, alguien que lo recibe y lo utiliza. Esta lógica parece aplicarse también al caso del ‘servicio ambiental’ y a su ‘comercio’.

Sin embargo, hay algo peculiar cuando se habla del ‘servicio ambiental’: no lo ‘da’ una persona o una empresa, es simplemente ‘ofertado’ por la naturaleza que lo brinda de forma gratuita. Los defensores de los servicios ambientales ponen como ejemplo a áreas de bosque que, debido a su vegetación densa, logran ‘almacenar’ y ‘producir’ el ‘servicio ambiental’ agua que, a su vez, garantiza el abastecimiento de una aldea indígena que vive en ese bosque y de una pequeña localidad en sus proximidades. Parece que la ‘naturaleza’ está, en este caso, siendo transformada en una especie de ¡‘fábrica de agua’! Como veremos más adelante, hay muchos intereses corporativos vinculados a ese proceso.

La bióloga estadounidense Gretchen Daily, una defensora de la idea de los servicios ambientales, formuló su concepción sobre el tema de la siguiente manera: “las condiciones y los procesos a través de los cuales los ecosistemas naturales y las especies que los forman sustentan y realizan la vida humana”. Ella argumenta que los servicios ambientales aseguran la biodiversidad de los ecosistemas y terminan siendo ‘bienes’ como madera, alimentos, plantas medicinales que, a su vez, son transformados en productos importantes para la vida humana (4).

Otros autores (5), de Europa y de EEUU, hablan de ‘funciones ambientales’, no sólo pensando en los ‘servicios prestados’ al ser humano, sino de ‘funciones’ esenciales para mantener la vida en el planeta, tales como:

- funciones de regulación: se trata de funciones que regulan los procesos ecológicos y los sistemas que dan soporte a la vida en el planeta. Son estas funciones las que brindan al ser humano directa o indirectamente muchos servicios benéficos, como agua y aire limpios, suelo fértil y control biológico de plagas;

- funciones llamadas de ‘hábitat’: se relacionan con la función de los ecosistemas naturales de asegurar un refugio y las condiciones para la reproducción de plantas y animales silvestres, lo que contribuye a la conservación de la diversidad biológica y genética;

- funciones productivas: incluyen el proceso de crecimiento, incluso la absorción de carbono (CO2) y de nutrientes del suelo y la producción de biomasa. Esto implica muchos alimentos, materias primas para todo tipo de uso y fuentes de energía para las comunidades;

- funciones de información y otras que implican oportunidades de reflexión, enriquecimiento espiritual y ocio.

Se habla de pago por servicios ambientales cuando alguien paga una determinada suma de dinero, un precio por un determinado ‘servicio ambiental’ prestado. Obviamente, la naturaleza, en el ejemplo del bosque que ‘almacena’ y ‘produce’ agua, no tiene una cuenta bancaria para recibir el dinero por haber ‘prestado’ ese ‘servicio’. Es por ello que los defensores de la idea afirman que es necesario que haya alguien o alguna institución que reciba el pago, pero siempre con la condición de ser el ‘dueño’ de dicho bosque, y también alguien dispuesto a comprar el servicio, iniciándose así el comercio de servicios ambientales.

Pese a existir muchos otros ecosistemas además de los bosques, como el cerrado, las pasturas naturales y los mares, los bosques son, sin dudas, el ecosistema principal cuando se trata de proyectos de pago y comercio de servicios ambientales, según afirman los defensores de la idea. Esto se debe al hecho de su enorme riqueza en términos de biodiversidad y, por lo tanto, de su gran cantidad de ‘servicios prestados’, como la conservación del agua y la absorción y el almacenamiento de carbono, entre otros aspectos.

Dentro de los bosques hay cientos de millones de personas, los pueblos del bosque, que dependen totalmente de ellos para su supervivencia física y cultural. Una habitante de la comunidad de Katobo, que vive en el bosque localizado al este de la República Democrática del Congo, territorio de Walikali, relata cuál es el significado del bosque para ella:

“Somos felices con nuestro bosque. En el bosque recogemos leña, cultivamos alimentos y comemos. El bosque nos da todo, legumbres, todo tipo de animales y eso nos permite vivir bien. Es por eso que somos muy felices con nuestro bosque, porque nos permite conseguir todo lo que necesitamos. Y nosotras, las mujeres, precisamos especialmente del bosque, porque es allí donde encontramos todo lo que es necesario para alimentar a nuestras familias. Cuando oímos que el bosque podría estar en peligro nos preocupamos, porque nunca podríamos vivir fuera del bosque. Y si alguien nos dijera que tenemos que abandonar el bosque sentiríamos mucha rabia, porque no nos podemos imaginar una vida que no sea dentro de un bosque o cercana a él. Cuando plantamos alimentos, tenemos comida, tenemos agricultura y también caza; las mujeres sacan cangrejos y peces de los ríos. Tenemos diversos tipos de legumbres, y también plantas comestibles del bosque, y frutas, todas las cosas que comemos, que nos dan fuerza y energía, proteínas y todo lo que precisamos.” (6)

Sin embargo, la idea de los servicios ambientales es muy diferente de la visión manifestada en esta declaración. El comercio de servicios ambientales, por ser un negocio entre un vendedor y un comprador, es un mecanismo de mercado en el que la naturaleza se transforma en ‘unidades cuantificadas, en bienes comerciables, también llamados ‘certificados’, ‘títulos’ o ‘activos’. Y aún más, presupone la idea de lucrar con ese comercio y de poder destruir los servicios ambientales en un lugar siempre que dicha destrucción se relacione con una ‘protección’, ‘recuperación’ o ‘mejora’ en otro lugar. Por lo tanto, el comercio de servicios ambientales es algo radicalmente diferente a la forma en la que los pueblos siempre valorizaron al bosque.

2 - Por mercantilización de la naturaleza, entendemos el proceso de realizar transacciones comerciales y negocios con los ´bienes´ de la naturaleza, sea por la extracción de elementos concretos, como la madera, o el embotellamiento de agua mineral; sea por la comercialización de componentes más abstractos de la naturaleza, como la biodiversidad, la fertilidad del suelo, el carbono, la belleza del paisaje, el refugio de un bosque para las especies, etc.
3 - Por financierización de la naturaleza, referimos al proceso por el cual el capital especulativo se apodera de ´bienes´ y componentes de la naturaleza, comercializándolos a través de certificados, de títulos, de activos, etc., buscando, con la especulación financiera, la obtención del mayor lucro posible.
4 - Daily, G, 1997. Introduction: What Are Ecosystem Services? en Daily, G. (edt), Nature’s Services. Societal Dependence on Natural Ecosystems, Island Press, Washington DC. InformacionesdelGlosarioelaboradopara el cursosobreEcologicalEconomicsandPoliticalEcologydelproyectoEJOLT,coordinadopor laUniversidadAutónomadeBarcelona

5 - de Groot, R., 1994. Environmental functions and the economic value of natural ecosystems. En: A.M. Jansson, (Editor), Investing in Natural Capital: The Ecological Economics Approach to Sustainability, Island Press, pp. 151–168.; de Groot, R., M. Wilson, R. Boumans, 2002. A typology for the classification, description and valuation of ecosystem functions, goods and services, Ecological Economics, 41, 393-408. InformacionesdelGlosarioelaboradoparaelcursosobreEcologica
lEconomicsandPoliticalEcologydelproyectoEJOLT,coordinadopor laUniversidadAutónomadeBarcelona

6 - WRM, “Bosques. Mucho más que una gran cantidad de árboles”. Video, www.wrm.org.uy, 2011

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domingo, marzo 05, 2006

Latinoamérica: de la privatización del agua al mercado de los "servicios ambientales"

Carmelo Ruiz Marrero

Publicado en el último ejemplar de Pensamiento Crítico (Puerto Rico)

La privatización del agua está tomando auge en América Latina. A pesar de reveses y derrotas que han sufrido en lugares como Puerto Rico, Bolivia y Uruguay, las transnacionales del agua se disponen a apropiarse de los recursos hídricos de la región- ríos, acuíferos, pozos y sistemas de acueductos-, empleando en su hábil discurso los conceptos de "descentralización", "participación de la sociedad civil" y "desarrollo sustentable". Como veremos, la privatización de este recurso está estrechamente relacionada con la compraventa de "servicios ambientales", los mecanismos "flexibles" de mercado del Protocolo de Kyoto, los megaproyectos del Plan Puebla Panamá e IIRSA y la agenda hemisférica de libre comercio.

1. Las diversas modalidades y coartadas de la privatización
2. México
3. La realidad
4. Participación popular: Alternativas a la privatización
5. Privatización a como dé lugar
6. Servicios ambientales
7. Sumideros de carbono
8. Monocultivos forestales
9. Ecuador: privatizando los páramos
10. Los corredores verdes
11. El Corredor Biológico Mesoamericano
12. Alternativas de la sociedad civil

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miércoles, julio 20, 2005

Servicios ambientales y pueblos indios

Silvia Ribeiro

Desde hace algunos meses, representantes de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) entregan a comunidades indígenas, en varias zonas de México, formatos de cartas en las que las comunidades solicitan al gobierno que declare sus territorios -o parte de ellos- "área pritoritaria" para el Programa de Pagos por Servicios Ambientales. Según informa Ojarasca, estas misivas simulan venir de las propias comunidades, con los nombres impresos de las autoridades comunales o ejidales. (Ramón Vera Herrera, Ojarasca número 97, mayo 2005).

La entrega de las cartas es precedida de una reunión "informativa", a la que llegan representantes de la Conafor e instituciones como la Procuraduría Agraria, la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y autoridades estatales y municipales. Básicamente dicen a las autoridades comunales o ejidales que firmando estas cartas e integrándose al Programa de Pagos por Servicios Ambientales les pagarán de 300 a 400 pesos por hectárea de bosque, siempre que sigan un plan de manejo forestal autorizado por el gobierno, el cual será monitoreado vía satelite y mediante otras formas que la comunidad debe facilitar. En algunos casos, les explican también que los primeros años será el gobierno el que pagará y luego vendrán empresas que continuarán haciéndolo. Y así, dicen, ellos se convertirán en "empresarios" del agua y del bosque.

Estas cartas, en lugar del entusiasmo que esperaba la Conafor, provocan enojo y rechazo, por lo que consideran una nueva agresión del gobierno disfrazada de beneficio. Una de las razones principales de ello es que lo ven como otro intento de enajenar su territorio. No la tierra, el bosque o el agua por separado, sino el despojo del manejo colectivo y autogestivo que ejercen sobre su territorio, inseparable de la tierra, sus formas de vida, organización, decisión, cultura, es decir, lo que los hace ser pueblos indios.

Quizá esta sea la trampa principal que conllevan estos mecanismos. Se presenta como pago o reconocimiento por algo que las comunidades ya están haciendo: por el cuidado del ambiente, las cuencas, los bosques, la biodiversidad, etcétera. Les prometen recursos económicos que necesitan, por la situación de empobrecimiento en que los han colocado siglos de colonialismo y de políticas de los mismos gobiernos que ahora les ofrecen este "pago". El requisito es que acepten que el manejo del territorio lo puedan decidir instituciones externas a los pueblos, ejidos y comunidades. En muchos casos este "plan de manejo", mediado por despachos o profesionales que se quedan con buena porción de los fondos prometidos, aparentan "no hacer nada" (es decir, dejar intocados los bosques por unos años) o "nada nuevo", porque coincide con el manejo que ya hacía la comunidad. La gran diferencia reside en que sea lo que fuere ya no será por definición de la comunidad o ejido, sino del gobierno, que establece las normas de las "áreas prioritarias" o de quien pague por el servicio ambiental que presta el territorio.

Los recursos de que dispone la Conafor son préstamos que entregan el Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés), principales promotores de estas políticas. Su objetivo es consolidar "mercados" de servicios ambientales, es decir, no solamente pagos, sino también cobros por servicios ambientales. Disimulado bajo el aparente reconocimiento de los beneficios que aportan quienes cuidan desde hace siglos los bosques, ríos y biodiversidad, se introduce que bienes comunes, como agua y aire, tendrán que ser pagados por todos los pobladores (además de pagar primero los préstamos que toma el gobierno del Banco Mundial, que engrosan la deuda externa pública) Quien no pueda hacerlo, no tendrá derecho a ellos.

Los pagos de servicios ambientales convierten el manejo del territorio en mercancía, lo someten a las reglas del mercado. ¿Qué pasaría si una comunidad decide que ya no quiere participar en el programa y desea volver a decidir sobre el manejo de su bosque? Según los contratos, además de suspender los pagos programados, serán multados y podrían perder más de lo que recibieron. Pero al estar en "áreas prioritarias de servicios ambientales", será el gobierno el que decidirá qué se puede hacer allí o no. Las comunidades no podrán alegar ni su derecho a consulta, porque ya firmaron al gobierno que "solicitaban" ese "reconocimiento".

Si como aspira la Conafor, quien toma el contrato es una empresa -muy probablemente extranjera, porque quienes entran en esos negocios son las multinacionales más contaminantes, que así justifican la destrucción que hacen del ambiente-, ésta podría demandar indemnización al Estado por incumplimiento de contrato. Si son industrias como Mitsubishi y otras que se dedican al "mercado secundario" de esos servicios -compran contratos de "pagos de servicios ambientales" en países donde salen baratos y los venden a otras empresas en naciones donde se pagan más caros-, hasta pueden alegar "pérdida de ganancias" y aplicar reglas similares a las del capítulo 11 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Es necesario aceptar y apoyar el aporte que hacen a toda la sociedad quienes cuidan los recursos naturales en sus propios términos, por ejemplo reconociendo sus derechos integrales y colectivos. Estos mecanismos, por el contrario, son nuevas formas de negarlos.

Fuente: La Jornada, México

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miércoles, noviembre 03, 2004



Aire, no te vendas


por GRAIN

El término "servicios ambientales" y la idea de pagar por ellos se popularizaron en la última década. En ese período pasó de ser una expresión inicialmente utilizada por especialistas en áreas muy específicas de la economía y los recursos naturales, a ser un concepto presente de manera frecuente en documentos gubernamentales, del Banco Mundial y otros organismos internacionales, de centros universitarios y organismos empresariales.

Asimismo, es un término que ya no usan sólo los economistas, los ministros, los funcionarios internacionales o los ingenieros ambientales. Se ha integrado también al vocabulario de organismos de desarrollo, ONGs y organizaciones sociales. A pesar de no tener una definición clara, "servicios ambientales" y el "pago por servicios ambientales" han pasado a engrosar las filas de aquello que al parecer debemos aceptar como obvio e incuestionable.

Sin embargo, el concepto de pago por servicios ambientales surgió y se ha fortalecido producto de visiones y objetivos muy específicos. Su amplia circulación actual se debe a que armoniza perfectamente con el contexto social y político que vivimos, más allá de las intenciones que hayan podido tener quienes primero lo utilizaron. Reconocer y comprender sus raíces puede ayudar a enfrentar y adelantarse de manera más efectiva a los muchos efectos que su aplicación pueda tener.

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jueves, julio 22, 2004

Comercio de carbono
La compra del
derecho a contaminar

CARMELO RUIZ MARRERO

Contamine sin preocupaciones. Contribuya al calentamiento global –y al desastre que el cine anticipa– sin que su imagen corporativa se vea afectada. Ya hay empresas que le venden sumideros de carbono, equivalentes a los contaminantes que usted arroja a la atmósfera

Ilustración de Rosario MateoEL CALENTAMIENTO GLOBAL ha dado lugar a un nuevo tipo de comercio: el comercio de carbono. Esta nueva actividad consiste en la compra y venta de “servicios ambientales”. Tales servicios, que incluyen la remoción de gases que causan el efecto de invernadero de la atmósfera, son identificados y adquiridos por firmas de eco-consultoría y después vendidos a individuos o corporaciones para “compensar” sus emisiones contaminantes. Algunas organizaciones no gubernamentales y negocios “ecológicos” favorecen el comercio de carbono y lo ven como una solución en la que todos ganan, que reconcilia la protección del ambiente con el imperativo capitalista de rentabilidad. Pero hay ambientalistas y organizaciones de base que sostienen que este comercio no es ninguna solución al calentamiento global pues no atiende las causas del problema.

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domingo, julio 11, 2004

Transgénicos y Servicios Ambientales, por Silvia Ribeiro

Salió en la prensa el 26 de junio que el titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alberto Cárdenas, propone una "apertura gradual a los transgénicos" con "zonas de protección para las razas de maíz mexicano", bajo la lógica de "trabajar adecuadamente con la biotecnología, para convertir el cultivo de maíz en un emporio en el país donde se originó el grano".

Sólo que México no ha tenido ni va a tener una "apertura gradual" a los transgénicos: ha sido violentamente invadido, contaminando muchas de las razas que dice que habría que proteger, y no sólo en Oaxaca, sino en muchos otros estados, por ejemplo en Puebla, donde el Instituto de Ecología de la Semarnat encontró contaminación desde 2001.

Posteriormente, muestreos de comunidades campesinas e indígenas junto con organizaciones de la sociedad civil encontraron contaminación de maíces nativos en un mínimo de nueve estados "al centro, norte y sur del país". Posiblemente también existe en otros estados, pero no lo sabemos porque no se han hecho pruebas o porque intencionalmente no se han dado a conocer los resultados. No se reconocen las cifras que existen, pero sin ningún dato de la realidad que lo sustente se alega que los transgénicos serían necesarios para aumentar la producción, porque "si bien queremos que (los campesinos) sigan cultivando maíz, como los tenemos ahora nunca van a salir de la pobreza", afirma Cárdenas.

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