sábado, noviembre 05, 2011

Soberanía alimentaria y el nuevo descubrimiento de la biodiversidad

Boletín Nº 171 del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales

"Dedicamos este boletín a las poblaciones que resisten al intento de mercantilización de la naturaleza y buscan defender sus territorios con toda su biodiversidad".

Hace miles de años que en especial las mujeres, pero también los hombres, de diferentes pueblos en las más diversas partes del mundo, han garantizado la soberanía alimentaria, basándose en la biodiversidad de las regiones donde viven. Con sabiduría, supieron distinguir y utilizar semillas, raíces, frutas, hojas, árboles, arbustos, plantas medicinales, animales, peces y mucho más.

Pero nuestro mundo llamado moderno consiguió reducir de forma drástica la riqueza de la biodiversidad, introduciendo monocultivos en gran escala para la producción de alimentos y productos como la madera.

Mientras los defensores del modelo del monocultivo argumentan que éste ha producido más granos, más comida, se constata que ha reducido la soberanía alimentaria.

Parece curioso que en las últimas décadas y, sobre todo, más recientemente, la biodiversidad captó nuevamente el interés de las grandes empresas que tanto defienden el monocultivo y contribuyeron en mucho para reducir la biodiversidad. ¿Por qué será?

Además del patentado de las semillas, en curso desde hace años, más recientemente, también otros elementos de la biodiversidad están en la mira del gran capital, en la medida en que estos elementos se vuelvan más escasos, como el agua, la regulación del clima, la conservación del suelo, etc.

En este boletín, los diversos artículos tienen que ver con esa nueva amenaza del redescubrimiento de la biodiversidad por parte de las empresas transnacionales por ejemplo, cuando quieren vender servicios ambientales. Eso puede generar profundos impactos sobre la vida de las personas, como muestra el proyecto de la empresa británica New Forests Company que actúa en Uganda, e incluso está certificada por el sello verde del FSC. Para que esa empresa plante sus monocultivos de árboles, expulsó nada menos que a 22 mil personas, con vistas a la venta del servicio ambiental de carbono, comprometiendo drásticamente la soberanía alimentaria de toda una población.

Dedicamos este boletín a las poblaciones que resisten al intento de mercantilización de la naturaleza y buscan defender sus territorios con toda su biodiversidad. Apoyamos a Via Campesina que, en este mes de octubre, junto a otras organizaciones, presionaron a la FAO en Roma, en especial al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, para que se prohíba el ´acaparamiento de tierras´, la apropiación y concentración de tierras en manos de inversores, estados y empresas extranjeras, que ocurre, principalmente, en África. Este proceso perverso incentiva la agricultura del monocultivo, los agrocombustibles y la apropiación y venta de servicios ambientales. Según Oxfam, cerca de 227 millones de hectáreas de tierras ya estarían vendidas o dadas en concesión, un área del tamaño de todo el Noroeste de Europa, mostrando la profunda injusticia social y ambiental de ese modelo. ¡Reforzamos el llamamiento para que la FAO tome medidas que garanticen los derechos de los campesinos a sus tierras y a los recursos naturales!

Finalizamos con una buena noticia que nos motiva y anima: felicitamos a la organización amiga GRAIN, una de las organizaciones que desde hace muchos años alerta sobre la destrucción de la biodiversidad, mientras defiende la soberanía alimentaria. GRAIN ganó el llamado Right Livelihood Award, una especie de premio Nobel Alternativo, por su trabajo contra el ´acaparamiento de tierras ´ y en defensa de la agricultura campesina.

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miércoles, noviembre 02, 2011

No existe soberanía alimentaria sin biodiversidad

Movimiento Mundial por los Bosques (WRM)

Los monocultivos en gran escala para la producción de alimentos han sido introducidos, junto a "paquetes tecnológicos" de la "revolución verde" que, a lo largo de los años, han envenenado y empobrecido la biodiversidad, afectando en especial a las mujeres, porque ellas son, en muchas comunidades alrededor del mundo, las principales responsables de velar por la salud, el abastecimiento de agua y la producción de alimentos- actividades muy vinculadas a la conservación de la biodiversidad.
Al mismo tiempo en que gran parte de esa diversidad ya se perdió, se introdujeron y avanzan los monocultivos transgénicos de soja, maíz, eucalipto, etc. En sus definiciones, los organismos oficiales como la FAO apoyan y fortalecen el modelo de monocultivos, llamando ‘bosque' al monocultivo incluso de eucalipto transgénico y, de esta forma, desconsiderando completamente la enorme biodiversidad de un bosque de verdad.
El modelo de monocultivo en gran escala siempre ha alegado su supuesta ‘productividad', la cual, sin embargo, no logró – ni logra evitar que aproximadamente mil millones de personas sigan sufriendo de hambre en el mundo. Cabe aclarar que esa 'productividad' viene siendo cuestionada seriamente, incluso por la ciencia. El mayor estudio sobre este tema en los Estados Unidos comprobó que la agricultura sin insumos químicos es muy superior al modelo convencional en términos de cosecha y viabilidad (1). Y aún más, es un hecho que los campesinos, a pesar de todas las presiones vividas, siguen siendo responsables de la producción de la mayor parte de la comida consumida por la población mundial.
Y fueron justamente campesinos y campesinas, organizados en la Vía Campesina, los que a comienzos de la década de 1990 desarrollaron el concepto de Soberanía Alimentaria, un concepto amplio que engloba enfoques especiales para enfrentar y generar alternativas a las políticas neoliberales que mantienen el paradigma de desarrollo dominante fundamentado en el comercio y laproducción industrial agrícola y de alimentos. Tales políticas, canalizadas en gran medida por el “marco” internacional dado por la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros organismos de la política económico- financiera internacional, han sido responsables, entre otras cosas, de la continua expulsión de los campesinos y campesinas del campo y del creciente control de algunas empresas transnacionales sobre la cadena productiva que va desde la producción de las semillas hasta la venta de granos- factores que provocaron una reducción de la soberanía alimentaria.
Dentro de esta misma lógica, hace algunas décadas que está en curso un proceso de apropiación y privatización de semillas en el mundo por parte de algunas pocas empresas transnacionales, occidentales, que se conoce como 'patentamiento'. Hoy en día, muchos campesinos se ven obligados a comprar semillas, pagando ‘royalties' a las empresas 'dueñas' de tal semilla. Así pierden su autonomía para reproducir la vida en la tierra, y enriquecen a dichas empresas. Y para las empresas es estratégico tener el control sobre todas las semillas para seguir garantizando el abastecimiento a los agricultores.
Más recientemente surgió el concepto de los llamados ‘servicios ambientales', que implica que los elementos de la biodiversidad como el agua, la regulación del clima, la conservación del suelo puedan ser comercializados, inclusive en las bolsas de valores, abriendo margen a la especulación con la naturaleza. El hecho de que su valor dependa necesariamente de la oferta conduce a una lógica perversa: a más destrucción, más podrá rendir un ‘servicio ambiental'. Y todo eso se llama ‘economía verde'.
¿Qué significa eso para las poblaciones locales y, sobretodo, para la biodiversidad y la soberanía alimentaria? Significa más presión sobre los recursos naturales y la biodiversidad de los que esas poblaciones dependen, y a su vez, implica más expulsión de miles de personas. Y si eventualmente se acepta su permanencia, la población no podrá interferir más en los recursos, en la biodiversidad. Es una falta de respeto a su cultura y reduce su soberanía alimentaria, por ejemplo, cuando se les prohíbe plantar sus cultivos de subsistencia- algo que ya está ocurriendo en diversas partes del mundo. De esta forma, pierden el control sobre el territorio, pierden su autonomía.
Por ello, es muy importante que las comunidades, hoy en día, busquen entender plenamente las propuestas ‘verdes' que les hacen, desde el mecanismo de carbono forestal -REDD+ - hasta la venta de servicios ambientales. Generalmente, se presentan como algo bueno que beneficiaría a la comunidad y mejoraría el medio ambiente. En realidad, son mecanismos que por su propia lógica tienden a empeorar el medio ambiente global, y que, por el control que quieren ejercer sobre el territorio de las poblaciones indígenas, tradicionales y rurales, influyen profundamente en la soberanía alimentaria de millones de personas en todo el mundo que quieren conservar sus modos de vida.

Boletín mensual del Movimiento Mundial por los Bosques (WRM)
Este boletín está disponible también en Inglés, Francés y Portugués
Editor en jefe: Winfridus Overbeek
Redactora responsable: Raquel Núñez Mutter
Apoyo editorial: Ana Filippini, Elizabeth Díaz, Flavio Pazos, Teresa Perez
Secretariado internacional del WRM
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miércoles, junio 23, 2010

Un monocultivo NO es un bosque - Amigos de la Tierra Argentina from Amigos de la Tierra Argentina on Vimeo.



Este material aborda la problemática ambiental causada por el avance de los monocultivos forestales en la región de la Cuenca del río Uruguay. Incluyen testimonios de afectados y víctimas.

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martes, noviembre 03, 2009

El consumo excesivo de papel en el Norte promueve los desiertos verdes en el Sur

Se calcula que, a largo plazo, la demanda mundial de papel y cartón aumentará entre el 2 y el 3 por ciento por año, y que en Asia y Europa Oriental (principalmente India, China y Rusia) dicho aumento puede llegar a ser considerable. Se calcula que las exportaciones de pasta de papel de América Latina desde tierras convertidas en monocultivos de árboles, denominados “desiertos verdes”, crecerán un 70% entre 2000 y 2010.

La madera, la celulosa, la caña de azúcar y los agrocombustibles se exportan desde los países del Sur para ser consumidos en los países del Norte, con grandes ganancias para las empresas transnacionales. Sin embargo, las grandes industrias de plantación tienen un sinnúmero de efectos negativos, tanto sociales como ambientales y económicos: desplazan a la población local, hacen estragos en la biodiversidad, agotan los recursos hídricos, usan tierras que podrían ser dedicadas a la agricultura, empobrecen a trabajadores, agricultores y comunidades.

Si bien el papel es esencial para la comunicación moderna, existe en los países del Norte un consumo innecesario. La distribución de la demanda es desigual: el 22% de la población del mundo que vive en Estados Unidos, Europa y Japón consume el 72% del papel del mundo. Lo más alarmante es que este consumo excesivo no siempre se justifica.

Como en el caso de muchos otros bienes, este consumo excesivo es el resultado de necesidades o usos inútiles, como lo muestran los siguientes ejemplos:

• El desarrollo de productos descartables como pañales o vasos de papel.
• La impresión inútil en las empresas: según a un estudio de Lexmark e Ipsos realizado en Europa, sólo la mitad de las empresas entrevistadas cambiaron sus políticas de impresión y sólo el 12% hizo inversiones financieras para estimular a sus empleados a manejar mejor lo que imprimen. Por lo tanto no es sorprendente que la mayoría de los empleados europeos piensen que podrían reducir en un 30% lo que imprimen, especialmente sabiendo que la mitad de los impresos y fotocopias van a parar a la basura antes de que termine la jornada (ver http://www.shrinkpaper.org). Si bien el número de impresiones disminuyó en los últimos dos años, cada empleado europeo imprime el equivalente de 35kg de papel por año.
• El embalaje y el exceso de embalaje: hoy en día, la mitad del papel utilizado en el mundo corresponde al embalaje. El Centro Nacional francés de Información Independiente sobre los desechos calcula que, en Francia, el embalaje genera 5 millones de toneladas de desechos por año. La mayor parte se recicla pero más del 50% se incinera, lo cual representa un peligro para el suelo, el agua, el aire y la salud de las personas. Como en el caso de la impresión excesiva, la mayor parte de los embalajes se podrían evitar, por ejemplo los numerosos envases individuales o pequeños que están tan de moda hoy en día.
• Los impresos publicitarios: la enorme cantidad de publicidad que recibimos en nuestras casas puede hacernos pensar que el papel es un material gratuito. Sólo en Francia, 18.000 millones de prospectos se distribuyen en los buzones, o sea el equivalente de 40kg de papel por familia. Si el 5% de las personas pudiera decidir no recibir impresos publicitarios, se podría ahorrar 150 millones de euros en el procesamiento de residuos.

Es por eso que Amigos de la Tierra – París organizó en setiembre pasado una acción de denuncia cuyo objetivo era informar sobre la deforestación, sus relaciones con las plantaciones de árboles y el exceso de publicidad. Para el Día Internacional contra los Monocultivos de Árboles, la organización local invitó a los artistas Barbara Hashimoto y Andrew Chartier a presentar su trabajo en el Espacio Krajcberg. Hashimoto comenzó su proyecto artístico en 2007 en Chicago, recolectando y triturando todos los impresos publicitarios que había recibido en su estudio durante un año. En 2009, junto con Amigos de la Tierra París, “The junk mail experiment” contó con la participación de 200 alumnos de una escuela local, quienes juntaron los prospectos recibidos en sus casas durante varios meses. Así, Barbara Hashimoto logró que el público parisiense tomara conciencia del increíble volumen de papel que recibe en sus buzones. Andrew Chartier explora en su trabajo las relaciones entre la tecnología, el arte y el medio ambiente. En la exposición realizada en París presentó su “máquina de árboles”, que entrega un brote de árbol a cambio de un pedazo de papel: ¡lástima que esta máquina de revertir no sea más que un sueño!

Hoy en día, lo que realmente está en juego es reducir drásticamente el consumo excesivo de papel, evitando la deforestación y la ocupación de tierras provocadas por el establecimiento de monocultivos de árboles a gran escala. Si tan sólo los países norteños dejaran de consumir papel para fines sin importancia, se lograría una enorme economía de bosques y una valiosa ganancia para la humanidad.

Amigos de la Tierra París, e-mail: paris@amisdelaterre.org, http://www.amisdelaterre.org/-Paris-.html

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Monthly Bulletin of the World Rainforest Movement

This Bulletin is also available in French, Spanish and Portuguese

Editor: Ricardo Carrere

WRM International Secretariat

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El GRR frente al Congreso Forestal Mundial

Frente al Congreso Forestal Mundial (CFM) nos hemos convocado desde el GRR, en defensa del monte, del bosque y de la selva. Nos hemos convocado para tomar conciencia de las nuevas amenazas y volcarlas en el papel. Nos hemos reunido asimismo para evaluar nuestros actuales ecosistemas devastados o en estado de extremo peligro y para reflexionar en relación a la profundización de la carrera extractiva a escala mundial que también especula con nuestro territorio. Esta vez, se nos propone la forestación industrial en gran escala, un proyecto comercial que no dudamos en visualizar como una firme continuidad de las peores prácticas y agresiones a la Naturaleza y a las poblaciones, que hemos sufrido hasta el momento. Aún más todavía, pensamos que los agronegocios forestales nos proponen monocultivos, tanto o más peligrosos que los de soja.

En las relaciones neocoloniales que las Corporaciones Transnacionales y el capitalismo globalizado establecen con nuestros países, intentan reemplazar los valores de la vida por ecuaciones contables. De esa manera, se imponen criterios de crecimiento y de escala, donde se rinde culto a las tecnologías y al progreso, extraviándose totalmente, junto a toda promesa de justicia, el objetivo de procurar el buen vivir de nuestros pueblos. El resultado político de estas sumisiones de las dirigencias a los criterios del poder globalizado y a las nuevas dependencias nacionales, son la generalizada pérdida de identidad y una extendida infelicidad, además de una gigantesca deuda ecológica que hipoteca el ambiente que nos rodea y compromete la suerte de las próximas generaciones…

Frente al CFM[1] y a su publicidad engañosa respaldada por los más altos funcionarios de la Nación, reafirmamos, que los bosques y montes nativos biodiversos, son la base de la vida sobre el Planeta y que las plantaciones de árboles no son “bosques”, tal como nos lo dicen, sino que son meros monocultivos de árboles[2] . Los bosques contienen siempre fauna y flora en su seno, pero además son el hábitat natural de campesinos criollos y de pueblos originarios. Sería imposible imaginar el monte, el bosque o la selva sin la presencia de un hombre con arraigo y con una cultura adaptada a las circunstancias del hábitat y con modelos productivos en una escala local. No ocurre lo mismo con los monocultivos de árboles, no importa de qué especie sean. Frente a ellos la vida retrocede, se repliega, lo humano se ausenta y la biodiversidad desaparece. En el monocultivo de árboles, la monotonía de la plantación se nos impone sobre la fiesta de la diversidad en la Naturaleza. Desde estas perspectivas, hablar de recuperar un bosque es mucho más que plantar árboles, cualquier árbol, y en cualquier lugar. En este sentido nos parece penosa y engañosa la ceremonia de respaldo al CFM realizada por la Ministra de Defensa Nilda Garré con algunos soldados plantando un arbolito en un predio militar, y reiteramos que aquí no se trata de plantar árboles, sino del desembarco de los agronegocios forestales sobre las tierras de la sojización. Rechazamos asimismo, el anunciado uso de tierras administradas por las Fuerzas Armadas[3] para el mismo fin. En cambio, proponemos que den ejemplos de defensa de la biodiversidad y de la soberanía alimentaria, empezando por su entorno directo.

En esta etapa de post globalización, de mercados certificados y supuestas sociedades del conocimiento, los espacios dedicados a los maquillajes verdes y las complicidades de variados colores, parecieran ser la nueva regla. En especial, las grandes ONG han devenido gradualmente cómplices de las nuevas políticas diseñadas desde la Responsabilidad Social Empresarial y la Responsabilidad Social Corporativa. Ellas son servidas por un ambientalismo[4] dispuesto a encubrir los nuevos mecanismos del dominio internacional e impedir la toma de conciencia por parte de las poblaciones. En nuestros países, donde la idea de Soberanía parece haber sido borrada de los discursos y de las agendas políticas, existe sin embargo un amplio espacio para instalar temas como los de la soberanía biotecnológica. Se trata en definitiva, de los derechos que reclaman nuestras dirigencias asociadas a las Corporaciones, de disponer de los royalties y patentamientos correspondientes a las nuevas producciones científicas realizadas por encargo y bajo estrategias de ciencia e investigación empresarial, con la finalidad de replicar sobre otros países, el mismo modelo de contaminación y de saqueo que se viene imponiendo en la Argentina.

Tanto nosotros, como GRR, cuanto las redes de organizaciones afines que propiciamos se organicen en defensa del monte, del bosque y de la selva, deberíamos avanzar en el plano del pensamiento para indagar los mecanismos de estos nuevos coloniajes transnacionales, poner en descubierto las nuevas ecuaciones de la subordinación internacional, de sus inaceptables divisiones del trabajo, y develar los mecanismos ideológicos que nos impiden comprender qué es lo que nos sucede. Deberíamos ser capaces de enfrentar y anticipar a los equipos multidisciplinarios de las empresas que van cooptando los discursos, apropiándose y resignificando los conceptos con los que nos manejábamos hasta ayer. Sus usinas de pensamiento no descansan, y han logrado cambiar los desarrollos sustentables ya cooptados a sus discursos, por los de “mecanismos de desarrollos limpios” que equivalen, en definitiva, a una trampa similar. Lo mismo, cuando argumentan que los bosques nativos prístinos ya no existen, que se los puede categorizar ahora, como montes degradados, y que esto les da derecho a las empresas para continuar con el desmonte. Una vez más, se ponen con sus disposiciones por encima de la Naturaleza y en lugar de remediar o recuperar, se proponen tan sólo continuar con la devastación. Pero nosotros, por encima de torpes o engañosos argumentos, disponemos de la tremenda fuerza de la realidad y de la necesidad de recuperar los ecosistemas, verdades que nacen en esa encarnadura atormentada de América Latina, sometida a las reglas impiadosas de la contaminación y del saqueo, a la vez que a nuestra voluntad de sobrevivir.

Frente a los discursos mentirosos debemos redefinir, muy especialmente, el concepto de sustentabilidad, y debemos hacerlo desde la ecología y recordando los cambios climáticos consecuencia de los procesos de contaminación que provoca el Capitalismo globalizado. Si no somos capaces de precisar que la sustentabilidad es siempre ecológica y que debemos separarla absolutamente del concepto de rentabilidad, seremos como tantos otros, que se extravían en discursos que exaltan lo meramente social o las presuntas sustentabilidades económicas y sociales. Estos últimos discursos más tienen que ver con los criterios de rentabilidad y dominio tecnocrático que nos han colocado en la actual situación de extremo riesgo en que vivimos, y en la actualidad, devienen obsoletos y poco tienen que ver con la lucha de los Pueblos por sobrevivir. Esos discursos son perfectamente funcionales a los sistemas de explotación impuestos.

Los más grandes pensadores siempre colocaron en el hombre sus preocupaciones, en cómo afrontar sus desvaríos, sus problemas, su infelicidad o su ignorancia. Hoy el imperio de la ciencia empresarial ahoga la Naturaleza y prescinde del hombre. La pregunta que nos hacemos es: ¿quiénes son los que deciden, quiénes son los prescindibles? El primer mundo lo decide, de hecho…Ellos están generando este modelo de dominación y de negocios, no son co-habitantes del mundo, sino que deciden a gran escala qué es lo que va a ocurrir con el mundo... En un planeta globalizado y regido por las reglas férreas del consumismo, de la industria bélica y de los sistemas extractivos, los que menos consumen, serán inevitablemente los prescindibles, los nuevos condenados de la Tierra...

La Revolución Bio y Nano tecnológica que ahora se nos vende, es la continuación directa de la “Revolución Verde” que aplicó en la agricultura los criterios bélicos, los insumos tóxicos y la mecanización derivadas de las dos grandes guerras mundiales. Esa presunta Revolución verde y su continuación biotecnológica, ha generado hambre, desarraigo e inenarrable miseria en un mundo arrastrado a un proceso de graves y crecientes cambios climáticos y catástrofes ecológicas. Las últimas informaciones refieren a que la cantidad de hambrientos superaron el millar de millones de personas. Y el proceso de expulsión de poblaciones campesinas de sus territorios, continúa acelerándose, y con esos procesos aumenta de modo catastrófico la inseguridad alimentaria. En plena era de agotamiento de los recursos fósiles, es dable suponer que la finalización de la fabulosa fuente de energías que significó y aún significa el petróleo para la humanidad, provocará colapsos difíciles de prever, y que este modelo impuesto de territorios vaciados de sus poblaciones y de enormes megalópolis rodeadas de inmensos conurbanos de miseria y hacinamiento, puede significar una trampa espantosa para una parte importante de la población del planeta, condenada irremisiblemente en estas condiciones, a su desaparición física.

Nuestra experiencia es que a lo largo de los últimos años la Argentina ha desarrollado desde las empresas o desde camarillas enquistadas en los aparatos funcionariales, decisivas Políticas de Estado. Sin embargo, el conocimiento de esas políticas son reservadas tan solo a los entendidos, ni siquiera muchos de los dirigentes encargados de hacerlas cumplir, las conocen, o son conscientes de sus implicancias. Los gobiernos de la Argentina, sometidos a los nuevos dominios corporativos, no pueden transparentar los objetivos que se dan sus dirigencias cómplices, no pueden asumir los fines subalternos que los comprometen y que poco tienen que ver con sus discursos políticos públicos. Aún más todavía, los políticos electos no sólo no dan cuenta a sus bases lo que hacen, sino que ni siquiera permiten que aquellos que los votan en las barriadas populares, conozcan cuáles son las funciones que desarrollan como diputados o como senadores o en cuáles Comisiones lo hacen. En vez de estudiar las múltiples consecuencias, el análisis complejo es sustituido por estudios de impacto ambiental manejados con astucia administrativa, pero irresponsables desde lo social y desde lo ecológico. Similar a los mecanismos de un golpe militar, un sistema de secreto y complicidades, desvirtúa sistemáticamente a la Democracia y permite mantener una vida política controlada y de penumbras en la información necesaria a la interpretación de los hechos, una vida política de baja intensidad de participación en la que, enormes zonas del conocimiento son invisibilizadas o persistentemente silenciadas. Esta forma de la política es un modo de privatización de la política. Es la asfixia tecnocrática que ahoga la vida pública. En el caso del reciente Congreso Forestal Mundial ocurrió exactamente eso. Se reunieron cerca de cinco mil personas de diversos países del mundo, sin que los medios argentinos publicaran sino poquísimas líneas al respecto, y pese al enorme respaldo recibido de las más altas autoridades del Gobierno, el más grande enclave de agronegocios forestales no fue motivo de análisis –y menos aun críticos- por parte de la prensa política. Los medios optaron por las simplificaciones que caracterizan a las relaciones públicas.

En el caso de la próxima Cumbre de las Naciones Unidas en Dinamarca para tratar los protocolos frente al Cambio Climático, ocurre exactamente lo mismo. Las instrucciones públicas del Ministerio de Agricultura a la Cancillería suelen ser suficientemente anodinas y abstractas, tales como las de recomendar una mayor seguridad alimentaria en el mundo, mediante mecanismos de eficiencia productiva, a la vez que asegurar el libre comercio sin mayores impedimentos. Se trata de enmascarar el plan maestro de los intereses corporativos, que consiste en propiciar transgénicos, proponer la siembra directa para el mercado de los bonos de carbono y continuar con el respaldo irrestricto de la Argentina a la Organización Mundial de Comercio.

Nosotros como GRR, apostamos a la pequeña escala, según evidencias favorables, logradas en diferentes partes del mundo y también, por nuestras propias experiencias. Estamos ciertos que solo pequeñas escalas tienen posibilidades de subsistir en un mundo en estado de catástrofe, y además, ser sustentables. Resulta por otra parte evidente que las pequeñas comunidades autosustentables difieren en su capacidad de resiliencia de los grandes conglomerados de gente, dependientes tanto de la energía como de la provisión de alimentos desde zonas alejadas. Proponemos producciones locales y consumo local. Desde esa perspectiva, la única mitigación posible y real, es la de terminar con la dependencia de los grandes mercados y de las grandes distancias.

Mientras tanto, y pese a la evidencia incontrastable de cómo crece el hambre en el mundo y en la propia Argentina, el prolongado circo entre el gobierno y la Mesa de Enlace ha concluido con un final feliz para el sistema impuesto. En la procesión a Luján, todos los protagonistas fraternizaron de manera hipócrita. Esos acuerdos han dado frutos en un nuevo Ministerio ostensiblemente gobernado por los hombres de las empresas granarias y de la agroexportación. Resulta decisivo para el sistema establecido en la Argentina, que la imagen y los discursos políticos encubran el modelo de agronegocios corporativo basado en los sistemas extractivos y de producción de commodities, agrocombustibles y ahora árboles implantados. En ese encubrimiento y en esos simulacros, reside la posibilidad de continuar sirviendo como punta de lanza a las empresas transnacionales en el plano internacional, a la vez que operando como progresistas en el plano interior. Develar esta aparente esquizofrenia que oculta las nuevas sumisiones consentidas por una dirigencia renegada de su tierra y sus orígenes, es parte importante de la lucha que nos hemos propuesto, para recuperar un Proyecto Nacional, en una Argentina con Soberanía Alimentaria y Justicia Social.

GRR Grupo de Reflexión Rural

Primero de Noviembre de 2009

www.grr.org.ar

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lunes, octubre 19, 2009

MENSAJE DEL MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES (WRM) ACERCA DEL CONGRESO MUNDIAL FORESTAL

Estimad@s amig@s:
El próximo 18 de Octubre tendrá comienzo en la ciudad de Buenos Aires (Argentina) el Congreso Forestal Mundial (CFM).
Una serie de organizaciones llevarán a cabo actividades paralelas al congreso oficial durante los días previos a su comienzo, para manifestar sus preocupaciones en torno al mismo. Durante esos días, integrantes de diversos movimientos sociales se reunirán para discutir e intercambiar experiencias de lucha y resistencia entre comunidades afectadas por los monocultivos de árboles, pero sobre todo para debatir los temas que realmente importan como la Soberanía Alimentaria de las comunidades afectadas por el avance de los monocultivos.
Como contribución al proceso, el WRM ha preparado una seria de materiales vinculados al Congreso Forestal Mundial, a los que se puede acceder a través de la portada de nuestra página web. Allí se puede encontrar una serie de materiales, entre los que destacamos:
* “¿Por qué nos preocupa el Congreso Forestal Mundial?”, donde se resumen los aspectos del Congreso que generan mayores inquietudes en materia social y ambiental.
* “El fraude de la ‘neutralidad en carbono’ en el Congreso Forestal Mundial”. El Congreso se ha declarado “carbono neutral” y para esto comprará créditos de carbono a una empresa celulósica brasilera que recientemente ha sido denunciada por la Defensoría Pública de Brasil. El artículo denuncia además el fraude del mercado del carbono.
* “Declaración de las mujeres sobre los impactos de la expansión de los monocultivos de árboles exóticos sobre la pradera”. Quienes promueven las plantaciones muchas veces utilizan entre sus argumentos de que ésta es una actividad que redunda en beneficios para las mujeres. Sin embargo, mujeres de Brasil, Argentina y Uruguay desenmascaran y denuncian en esta declaración los impactos negativos diferenciados de las plantaciones que ellas sufren.
* “Argentina: Misiones - pinos, pasteras y mentiras”. Dado que Misiones es descrita como la “principal provincia forestal del país”, seguramente será mostrada como el “ejemplo” en materia de desarrollo forestal. En este artículo se difunden testimonios locales que muestran la gran mentira del desarrollo forestal.
Por entrevistas en Buenos Aires: (+ 598 98) 407572
Por información adicional: wrm@wrm.org.uy / www.wrm.org.uy/inicio.html
Saludos cordiales,
El equipo del WRM

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domingo, octubre 18, 2009

From: Red Nacional de Accion Ecologista <renace20@hotmail.com>

RENACE

RED NACIONAL DE ACCION ECOLOGISTA

De la Argentina

17 octubre 09

REENVIAMOS

aaA Acerca del Congreso Forestal Mundial

ENCUENTRO POR LA VIDA Y CONTRA LOS AGRONEGOCIOS

Los arboles son mucho más que madera

Por: Javier Souza Casadinho Coordinador regional RAPAL

Se desarrolla en Argentina el XX congreso forestal mundial promovido por organizaciones internacionales y empresas que favorecen y se enriquecen con los agronegocios. Este hecho no puede pasar desapercibido dado que uno de los objetivos de este encuentro es promover el monocultivo de arboles exóticos o importados con lo cual se alteran gravemente las relaciones al interior de los ecosistemas naturales y con ello la vida misma. En este proceso creciente de cultivo de árboles, la expansión productiva ocurre en una estructura agraria en la cual se manifiesta una creciente concentración económica, afectando de esta manera a miles de productores, principalmente a los más pequeños. Se hace presente y visible la desnacionalización de la producción agrícola y su inclusión en un complejo agroindustrial ligado a la oferta monopólica de insumos y tecnologías – semillas y maquinarias-. Complejo impulsado y en manos de unas pocas empresas extranjeras.

Alunas preguntas que debemos hacernos

¿Cómo afecta la deforestación a los ecosistemas?

Unida a los procesos de expansión de la frontera agropecuaria se asiste a un proceso de eliminación creciente de los bosques, selvas y montes nativos, para implantar árboles que provienen de otros lugares del mundo –exóticos-. Árboles y arbustos son arrancados y con ellos se afecta a todos los ecosistemas que los posee como componentes indispensables.

Cuando se elimina un árbol se afecta a todo el ecosistema, desde las pequeñas bacterias que se alimentaban de las hojas que caían al suelo – reciclando los nutrientes -, hasta las abejas que anidaban en sus ramas, las plantas herbáceas que crecían a su sombra y aún los pequeños animales que residían sobre las ramas y en el mismo tronco. Además como elemento regulador del clima; los árboles proveen sombra, con sus hojas protegen al suelo de las gotas de lluvia y aún regulan la escorrentía, la infiltración y almacenamiento del agua.

¿Cómo afectan los monocultivos de árboles a la alimentación de las comunidades?

Arrancados los árboles las comunidades ya no pueden obtener de ellos su alimento, tampoco podrán curarse y además ya no accederán a la miel, pequeños animales y plantas herbáceas que el monte o bosque eran capaces de proveer. Luego de un par de años de monocultivo herbáceo, los suelos pierden rápidamente la fertilidad, volviéndose polvorientos, sin vida, incapaces de sostener la nutrición de los cultivos que sobre ellos se cultiven. Estos cultivos desplazan a cultivos como la papa, la batata, la mandioca, o el maíz, cultivos arraigados en las comunidades, capaces de prepararse y combinarse de diferente manera según los usos y las costumbres propios de cada una de ellas.

¿Existen árboles transgénicos? ¿Como pueden afectarnos?

Los organismos transgénicos son aquellos que han sido modificados en su estructura genética de tal manera que expresen una característica que naturalmente no poseían-. Aunque en la actualidad no hay plantaciones legales de este tipo en la región, si hay estudios de investigación para poder desarrollarlos y cultivarlos a campo.

La utilización de plantas transgénicas determina que nuestros suelos y el esfuerzo de las comunidades se destinen a producir plantas para alimentar a cerdos y vacas chinas y Europeas mientras que las comunidades americanas consumen alimento s de baja calidad nutritiva. Esto es lo que viene sucediendo con el modelo productivo basado en la soja transgénica en los países del cono sur de Latinoamérica.

¿La implantación de árboles exóticos promueve el uso de plaguicidas?

Los monocultivos no poseen la capacidad de sustentarse por sí mismos por lo cual requieren de aportes crecientes, de la protección permanente, de plaguicidas. El modelo de monocultivos forestales ha determinado un sobre uso de plaguicidas en especial de herbicidas – como el glifosato - y de insecticidas –como el mirex-. Es sabido que los herbicidas no solo eliminan, y solo parcialmente, a las mal llamadas malezas sino que eliminan una gran cantidad de hierbas silvestres capaces de alimentar a las poblaciones rurales y periurbanas. Además estos “yuyos” proveen alimentos y cobijo a una gran cantidad de insectos benéficos indispensables en los agroecosistemas.

Los plaguicidas contaminan al ambiente afectando especialmente a los seres humanos. Pueden aparecen dos tipos de intoxicaciones; las de rápida manifestación - agudas - cuyos síntomas son los vómitos, las diarreas y las que aparecen mucho tiempo después del contacto – las crónicas -. Estas últimas pueden determinar la aparición de canceres, mal de Parkinson, etc. El caso del mirex, utilizado para controlar hormigas, es el más preocupante dado que se trata de un tóxico persistente, acumulándose en las cadenas tróficas, viajando a grandes distancias y resistiendo a la degradación química, física y biológica.

5-¿La forestación con monocultivos afecta el acceso a la tierra de las comunidades?

El monocultivo de árboles expulsa a los pueblos ya por que requiere sus tierras como porque afecta a la alimentación. Para poder producir las comunidades necesitan acceder a la tierra y al agua en cantidades suficientes según los cultivos y sistemas productivos que en cada comunidad suelen practicarse. Si bien el problema del acceso a la tierra se remonta a los orígenes mismos de los procesos de colonización europea cuando los pueblos originarios fueron despojados de sus tierras, en la actualidad este proceso se continua y profundiza a partir de la expansión de la frontera agropecuaria – incluido el cultivo de árboles - . Así las comunidades despojadas de su tierra no solo ya no pueden cultivar los cultivos destinados a la venta y los destinados al autoconsumo sino que tampoco pueden acceder a las especies vegetales silvestres, árboles, plantas herbáceas, pequeños animales, etc. Se desencadenan así migraciones internas desde las comunidades a grandes centros urbanos con lo cual se interrumpen vínculos con el territorio y se incrementa la población en las ciudades

6-¿Qué es y que rol juegan las Certificaciones Forestales?

Debido al avance de la forestación, surge un pedido de distintas voces de todos los campos sociales (consumidores, ambientalistas, ONG´s, comunidades afectadas) para que los productos derivados de árboles tengan certificaciones que demuestre el manejo responsable de los ambientes donde se realizan el cultivo y las extracciones. Surge así el FSC (Consejo de Administración Forestal) que certifica un manejo ambiental sustentable, beneficioso socialmente y económicamente viable para los bosques del mundo. El hecho de destacar y dudar de estas certificadoras, es que NO son un órgano estrictamente independiente, ni incluye en su estructura de monitoreo y evaluación a las comunidades locales y el ambiente. Además en esta certificación se permite el uso de plaguicidas de alto impacto en el ambiente, incluida la salud de las personas. El FSC también es cuestionado por que sus intenciones de certificar vienen relacionadas con las grandes corporaciones económicas interesadas en la producción forestal y que sus definiciones de plantaciones sustentables, distan muy lejos de lo que las comunidades piensan y desean.

7-¿La forestación con especies exóticas afecta a las variedades nativas de árboles?

Se asiste a un proceso de desaparición creciente de árboles criollos. Desde la revolución verde iniciada a principios de la década del 50´ se da un largo y constante proceso de introducción de semillas mejoradas, semillas “milagrosas” que acompañadas de un paquete tecnológico basado en plaguicidas, fertilizantes y maquinaria han determinado el reemplazo y pérdida de semillas criollas adaptadas al clima, ecosistemas y culturas locales.

Los árboles nativos se hallan adaptados al clima y al suelo, recreando a su alrededor verdaderos ecosistemas integrados por otros vegetales, insectos, bacterias, mamíferos – incluidos nosotros -. Todos ellos se relacionan de manera armónica obteniendo alimento y espacio para vivir. Reemplazados los arboles nativos por los importados se acaban las relaciones determinando la desaparición de cadenas alimentarias integras, afectando principalmente a los seres humanos

8-¿Se relaciona la forestación con la aparición de enfermedades?

Las causas que determinan la aparición de enfermedades son múltiples pero se relacionan entre sí. Como se sabe el progreso del dengue tiene que ver con la expansión de las zonas de distribución y las posibilidades de supervivencia del mosquito Aedes aegypty, ambas se hallan relacionadas con el modelo agrícola vigente y el cambio climático, estas a su vez vinculadas entre sí. Si bien es posible hablar de la multicausalidad de las enfermedades es indudable que el modelo productivo basado en los monocultivos, la utilización de herbicidas, fungicidas e insecticidas posee su impacto en la tasa de reproducción y supervivencia del vector.

En primer lugar la deforestación y quema de bosques y montes, para dedicar las tierras al cultivo de árboles exóticos, ha determinado la migración de los mosquitos hacia otras zonas donde han encontrado condiciones óptimas para su supervivencia. En este caso también posee una notable influencia el cambio climático en especial la elevación de las temperaturas y el cambio en las condiciones de humedad. Ahora bien el cambio climático no ha ocurrido naturalmente o por azar, por el contrario se relaciona tanto con el incremento en las actividades industriales, los transportes, la quema de bosques que generan dióxido de carbono como con el descenso en la superficie cubierta por árboles, que absorben ese compuesto.

9-¿Cuál es el rol de los árboles en los ecosistemas?

Los arboles poseen un papel claro e irremplazable en la elevación de la productividad del sistema y en la mantención del equilibrio biológico. Dado que las raíces son capaces de explorar el perfil del suelo hasta por una profundidad que excede los 5 metros constituyen una excelente bomba de nutrientes hacia la superficie. Allí los nutrientes quedan a disposición de plantas de crecimiento radicular más pequeño. La generación de un micro hábitat favorable dado por la sombra, mayor cantidad de nutrientes y disponibilidad de agua propicia el crecimiento de otras especies silvestres y/o cultivadas. Se observa la recomposición paulatina de los contenidos de materia orgánica de suelo mejorando sus características químicas, físicas y biológicas.

10 ¿Qué podemos hacer para revertir la situación?

El entramado de causas internas y externas con origen en el desarrollo de políticas desacertadas hace necesario tener en cuenta una política clara y definida respecto al resguardo y promoción de los árboles nativos.

Si bien el respeto permite la no invasión sobre los modos de producción y elaboración de los alimentos se hace necesario el desarrollo de una política integral con medidas que no solo protejan, sino promuevan la soberanía alimentaria:

Entre otros temas debemos pensar, luchar y discutir sobre:

a-El acceso a la tierra y al agua en cantidad y calidad suficiente para el sustento de las comunidades.

b-La protección de los bosques y montes nativos creadores y dadores de vida

c-La promoción de la agroecología como modo de cultivo y de vincularnos con el ambiente no solo por que permite la producción de alimentos de alta calidad e inocuidad sino porque respetan los ciclos naturales y los conocimientos de los pueblos.

d-La promoción de las rotaciones y los policultivos incluyendo árboles a fin de favorecer una adecuada nutrición de los suelos y el manejo ecológico de los insectos y enfermedades.

e-La valoración de los arboles criollos como integrantes fundamentales de los ecosistemas, fuentes apropiadas de alimentos no solo por que se hallan adaptadas a los suelos y clima local sino porque pueden procesarse de múltiples formas, potencializando su capacidad alimentaria.

f-La promoción de las ferias de semillas como instancia de encuentro de saberes y haceres en torno a la producción de cultivos y elaboración de alimentos.

g-El mantenimiento de áreas de monte, bosque y selva indispensables para el equilibrio de los sistemas y la continuidad de la vida de las poblaciones que allí se asientan desde tiempos inmemoriales

Marcos paz , 15 de octubre de 2009

CONTACTOS PARA PRENSA

Javier Souza - RAPAL javierrapal@yahoo.com.ar

Carlos Vicente - GRAIN / ACCION POR LA BIODIVERSIDAD - RENACE (011) 156 3088809 carlos@grain.org

WRM Movimiento Mundial por los Bosques - Uruguay (+ 598 98) 407572 wrm@wrm.org.uy

www.renace.net

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viernes, agosto 28, 2009

Se reúne red contra monocultivos de árboles en América Latina

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES (WRM)

http://www.wrm.org.uy/

El 1º de agosto de este año, miembros de la Red Latinoamericana contra los Monocultivos de Árboles (RECOMA) se reunieron en la localidad de Villa Serrana, Uruguay, para analizar las razones de la alarmante expansión de los monocultivos de árboles destinados a la producción de carbón, celulosa y madera, y agrocombustibles (agrodiesel y etanol derivado de madera), principalmente con destino a exportación.

Representantes provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Uruguay intercambiaron información y experiencias acerca de los distintos casos de plantaciones: eucaliptos, pinos, palma aceitera, teca, melina.

Un elemento común a todos ellos es el proceso creciente de apropiación de territorios por parte de las empresas forestales y palmicultoras, provocando una concentración de tierras que afecta directamente los derechos y el buen vivir de las comunidades locales, como se registra en la declaración final del encuentro (ver la declaración completa en: http://www.wrm.org.uy/plantaciones/RECOMA/declaracion_08_09.html).

En el caso de Chile, que ha resultado “el modelo” para la expansión de la forestación en la región, hay dos millones y medio de hectáreas plantadas con pino y eucaliptos para celulosa, concentradas en unas pocas regiones. La expansión continúa; en los últimos 5 años la producción de celulosa se duplicó, con la introducción de fábricas que producen más de 1 millón de toneladas anuales – el 98% para el mercado internacional.

La expansión sigue dándose gracias al apoyo gubernamental, si bien ha cambiado el formato. Los subsidios y exenciones impositivas otorgados a las empresas se focalizan ahora en pequeños campesinos e indígenas, buscando cooptarlos con créditos de "enlace", donde se adelanta el dinero para establecer la plantación.

En Perú, un decreto llamado Ley de la Selva, que estuvo en la base del reciente levantamiento indígena, pretende establecer las inversiones privadas en miles de hectáreas de la selva amazónica. Con el argumento de que se promueve la “reforestación” de zonas “deforestadas”, la ofensiva permitiría introducir plantaciones de árboles en gran escala en tierras que forman parte del modelo agrícola tradicional de tala y quema empleado por campesinos e indígenas.

En la sierra peruana las plantaciones se promueven dentro de los planes de cierre de minas, mientras que las plantaciones de palma avanzan en la zona de la selva desplazando comunidades de pequeños campesinos. También en la zona de la costa hay 18 proyectos de plantaciones forestales.

En Colombia las plantaciones de pinos, eucaliptos y palma aceitera abarcan 600.000 hectáreas. En el caso de la palma aceitera, el auge de los agrocombustibles ha incidido fuertemente y se habla de establecer 3 millones de hectáreas de plantaciones.

Siguiendo el modelo chileno, la expansión ha contado con apoyo estatal bajo la forma de subsidios y la exoneración de distintos tipos de impuestos.

En este momento las políticas están profundizando la mercantilización del patrimonio natural (selvas, agua, fauna, etc), impulsando estrategias de certificación de plantaciones, desmontando el sistema de controles del Ministerio de Ambiente.

En Ecuador, las plantaciones de árboles se establecieron en zonas de bosque y páramos, en tierras de comunidades que fueron inducidas y engañadas a firmar contratos de 20 años por los cuales le dan al Estado el derecho a intervenir y quedan expuestas a la aplicación de sanciones.

En Nicaragua se inicia el cultivo de palma africana en la costa atlántica, simultáneamente a una deforestación feroz que afecta la Reserva de Bosawuas. Está en ciernes un programa de reforestación e infraestructura vial en el occidente del país, con cultivo de teca y melina.

En México se proyecta 1 millón de hectáreas de plantaciones de palma africana. La promoción está ocurriendo a un ritmo acelerado y desorganizado, con el argumento de que no se está deforestando sino ocupando tierras degradadas. La Unión Europea ha sido un actor importante en la expansión de palma en torno a la Selva Lacandona, con el argumento de que es para evitar que los indígenas deforesten.

Detrás de la expansión de las plantaciones de árboles en Brasil están los sectores papelero-celulósico y siderúrgico. En 2003, el plan forestal del gobierno plantea un crecimiento de 6 millones de hectáreas anuales. Finalmente el crecimiento se dio principalmente en los Estados de Rio Grande do Sul, Paraná, Pará y Bahia; también en Espirito Santo y Minas Gerais, si bien allí no fue tan fuerte.

La expansión en Brasil se dio en una primera etapa básicamente sobre tierras tradicionales de indígenas, afrodescendientes y campesinos. En la última etapa las plantaciones avanzaron sobre zonas que serían para reforma agraria, o en tierras de pequeños campesinos a través de contratos de alquiler.

En Uruguay, la ley de promoción de plantaciones estableció beneficios que permitieron llegar al millón de hectáreas forestadas, de las cuales más de 600.000 están en manos de tan solo 4 empresas extranjeras - Stora Enso (Suecia-Finlandia), Arauco (Chile), Weyerhaeuser (USA) y Botnia (Finlandia). Un consorcio formado por Stora Enso y Arauco posee 253.000 hectáreas, el mayor latifundio en la historia del Uruguay.

La certificación del FSC fue un factor importante para la consolidación y legitimación del modelo, debilitando la oposición. La certificación está presente en todas las plantaciones y constituye un proceso meramente burocrático.

Como expresa la declaración de la RECOMA, “el proceso de expansión de las plantaciones de árboles se está consolidando y expandiendo aún más de la mano de las falsas soluciones al cambio climático tales como los agrocombustibles y los mal llamados sumideros de carbono, que son nuevas fuentes de negocios para las empresas transnacionales”.

“Las comunidades, movimientos y organizaciones sociales que resisten y denuncian este avance desenfrenado de los monocultivos están sufriendo persecución, hostigamiento, criminalización y despojo de sus medios de sustento”.

La RECOMA afirma que asume “como parte de nuestra lucha la defensa de la soberanía alimentaria, por la tierra y los territorios, la defensa del bosque, la biodiversidad y el agua”.

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jueves, agosto 27, 2009

Plantaciones como sumideros: lo peor del fraude del carbono

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES (WRM)

http://www.wrm.org.uy/

Mientras para la mayor parte de la humanidad el cambio climático significa un desastre, unas pocas personas con mentalidad empresarial lo perciben como una buena oportunidad de negocios. De la forma en que lo ven, el cambio climático es una cuestión de emisiones de carbono, y el carbono puede ser manejado como una mercancía en el mercado global. Este mercado – según dicen – puede valer miles de millones o incluso billones de dólares y ellos esperan que les aporte enormes ganancias. No importa si no tiene valor alguno en lo referente a mitigar el cambio climático; lo único que cuenta es su valor como inversión rentable.

El problema es que estas personas tienen poder y mucha influencia tanto a nivel nacional como internacional, donde las leyes y los acuerdos se hacen a la medida de sus deseos. Tal fue el caso de la Convención sobre Cambio Climático y de su Protocolo de Kyoto, que cedieron a su presión y aceptaron al mercado de carbono como una de las “soluciones” al cambio climático. Así, el llamado “Mecanismo de Desarrollo Limpio” fue aprobado como un medio para “compensar” las emisiones de CO2.

Además, el apoyo gubernamental a los enfoques de “libre mercado” permitió a esos mismos actores crear un mercado voluntario de carbono, donde se hace creer a la gente que basta con pagar cierta suma de dinero para librarse de toda culpa por sus emisiones de CO2 – por ejemplo, las que se producen al viajar en avión. De esta forma nació el mercado de la “neutralidad en carbono”.

Tanto el mercado de carbono “oficial” como el “no oficial” incluyeron a las plantaciones de árboles como uno de los posibles mecanismos para “compensar” emisiones.

El WRM ha producido abundante documentación acerca de los impactos de las plantaciones de árboles en general, ha analizado los motivos por los cuales las plantaciones no deberían ser consideradas como sumideros de carbono, ha enumerado las razones para oponerse al mercado del carbono y ha explicado por qué la “neutralidad en carbono” es un fraude. Toda esta información es fácil de encontrar en nuestro sitio web.

Ahora quisiéramos enfocarnos en un solo asunto, que es en sí mismo motivo suficiente para excluir a las plantaciones de árboles como sumideros de carbono: el riesgo de incendio.

Imagine la siguiente situación. Una empresa contaminante del Norte paga a un vendedor de “neutralidad en carbono” que promete “compensar” sus emisiones plantando árboles. Supongamos que esos árboles son realmente plantados y que sí absorben la totalidad del carbono emitido por la empresa contaminante. Seis años después, la plantación se incendia. El resultado será que dicha plantación quemada habrá liberado la misma cantidad total de carbono que se suponía debía “compensar”. Esto significa que la única utilidad de la plantación fue permitir que la empresa contaminante evitara invertir en lo que resulta más necesario desde una perspectiva climática: reducir las emisiones.

El escenario antes mencionado es real y posible, porque las clases más comunes de plantaciones – las de eucaliptos y pinos – son naturalmente propensas a incendiarse. Ambos tipos de árboles son altamente inflamables en condiciones naturales – los incendios, de hecho, los ayudan a eliminar la competencia por parte de otras especies – y aun más inflamables en plantaciones de crecimiento rápido a gran escala , porque crean un ambiente muy seco debajo de su dosel, ideal para la propagación del fuego.

Por otra parte, los problemas sociales que crean las convierten en el objetivo de incendios provocados en muchas zonas donde los lugareños se han visto perjudicados por ellas. Si bien no es un hecho comprobado, se dice que algunos incendios en lugares tan distantes como Chile y Swazilandia fueron iniciados por lugareños que fueron desplazados o sufrieron los impactos de las plantaciones. Unos 10 años atrás, en Venezuela, los empleados de la empresa de plantación y celulosa Smurfit recibieron la orden de revisar a las personas que vivían cerca de sus plantaciones y confiscarles fósforos y encendedores por miedo a que provocaran algún incendio. Y la posibilidad era muy real, ya que la mayoría de los lugareños deseaba de hecho incendiar las plantaciones y así lo manifestaban abiertamente.

Tanto por razones sociales como ambientales, las plantaciones se incendian constantemente en todo el mundo. Algunos de los casos que tuvieron más cobertura mediática incluyen plantaciones – y bosques – en Australia, España, Portugal, Chile, Sudáfrica y Swazilandia. Pero basta con hacer una simple búsqueda en internet para encontrar muchos más incendios relacionados con plantaciones en países con grandes áreas de monocultivos de árboles.

La conclusión obvia en relación a las plantaciones como sumideros de carbono es que resulta muy poco inteligente – por no decir totalmente estúpido – utilizarlas para almacenar carbono. Las plantaciones como sumideros sólo tienen un aspecto positivo: retratan la peor cara del fraude del mercado de carbono.

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jueves, agosto 06, 2009

Revista Biodiversidad, sustento y culturas, N° 61


"Las plantaciones de árboles no son bosques. Se ha dicho y se repite hasta el cansancio. Por eso en la portada vemos el interminable horizonte que asociamos con los monocultivos, sean de árboles o de cultivos industriales. Desiertos verdes, dicen en Brasil, en Uruguay. "Soldados plantados" dicen con un dejo irónico los legendarios mapuches de Chile y Argentina, defensores desde hace siglos de sus territorios y sus bosques - de la invasión de terratenientes que imponen monocultivos de árboles y una vida injusta en todos los órdenes".

Esta vez no mostramos aquí lo que retrata la portada sino un bosque con la primera luz de la mañana impactando los huecos entre los árboles. La portada en cambio retrata una plantación, que quisimos dibujar para realzar su factura, su antinaturalidad.

Las plantaciones de árboles no son bosques. Se ha dicho y se repite hasta el cansancio. Por eso en la portada vemos el interminable horizonte que asociamos con los monocultivos, sean de árboles o de cultivos industriales. Desiertos verdes, dicen en Brasil, en Uruguay. "Soldados plantados" dicen con un dejo irónico los legendarios mapuches de Chile y Argentina, defensores desde hace siglos de sus territorios y sus bosques - de la invasión de terratenientes que imponen monocultivos de árboles y una vida injusta en todos los órdenes.

Las plantaciones de árboles no son bosques porque en los bosques todo vive.

Los bosques son un tejido de tiempos, flujos, tamaños, escalas. Son enclaves de diversidad manifiesta y la potencialidad de todo su tejido; presencias naturales y sobrenaturales, especies biológicas y saberes ancestrales que se conjuntan para darle sentido a todo eso que en varios planos vive: manantiales, arroyos, torrentes, animales, bacterias, hongos, un sinfín de plantas de todos tamaños, nutrientes de los suelos y muchos árboles. Un complejo sistema de temperaturas y humedades que propicia la regeneración continua. Para decirlo con el filósofo John Berger, lo más importante es el "entre-bosque".

Un bosque es lo que existe entre sus árboles, entre su densa vegetación secundaria y sus claros, entre sus ciclos de vida y sus diferentes escalas de tiempo - que van de la energía del sol a los insectos que viven por un día. Un bosque es también un lugar de encuentro entre los que lo penetran y algo innombrable y atento que espera tras un árbol o en el matorral... lo intrincado de las veredas que se entrelazan, de las energías que cruzan en un bosque - los rumbos de los pájaros, los insectos, los mamíferos, las esporas, las semillas, los reptiles, los helechos, los líquenes, los gusanos, los árboles, y un sinfín más - no tiene comparación... Cada una de las energías que cruzan opera en un bosque con su propia escala de tiempo. De la hormiga al roble. Del proceso de la fotosíntesis al proceso de la fermentación.

En cambio, las plantaciones de árboles son lugares de existencia artificial, industrializada. Lo homogéneo es rampante, asfixiante. Al ser áreas diseñadas (fábricas agrícolas), sus especies y estructura están drásticamente simplificadas para producir sólo unas cuantas mercancías: madera, leña, resina, aceite, frutas, ¿combustible? No hay animales, no hay vegetación secundaria, no hay tramados, pero sí agrotóxicos suficientes para envenenar áreas extensas. Como dicen los mapuches: "Debajo de las hileras de árboles plantados no crece nada. Tampoco es un lugar que elijan los pájaros para anidar, ni ningún animal. Estas plantaciones no sólo expulsan al ser humano, sino también al resto de la naturaleza. Estos árboles tienen que ver con la baja del caudal de los ríos".

Y hoy nos amenazan con que producirán combustibles agroindustriales, o materia prima para quemarla y que produzca un carbón que hoy pomposamente llaman "biochar" que los ingenieros [y los incautos] alegan que pasará al suelo y salvará la humanidad disminuyendo mágicamente el calentamiento global. Y la paradoja es que son las plantaciones las que contribuyen al calentamiento global, a la destrucción de las cadenas, ciclos y tejidos de vida, agotan el agua y los nutrientes, aumentan la salinidad y la acidez de los suelos. Ahora, los árboles transgénicos pueden exacerbar tales problemas y provocar graves colapsos. Se han creado incluso árboles transgénicos que son una amenaza aun mayor, pues su diseño genético incorpora un componente insecticida que podría erradicar muchas especies de insectos esenciales para el adecuado funcionamiento de los ecosistemas.

Este número lo hemos dedicado a documentar los efectos nocivos de los monocultivos de árboles (pino, eucalipto o palma africana), y la devastación que conllevan los monocultivos en general. En este número discutimos la caña de azúcar, la piña, el tomate y una de las más terribles siembras industriales conocidas: la soja o soya, que se expande impresionante por vastas regiones que hoy se conocen como "la república de la soja" y que va de Bolivia a Paraguay, Brasil, Argentina y hasta Uruguay.

Documentamos la devastación, pero también los intereses que se mueven tras este empuje por emparejar y destruir como manera de hacer ganancias. Tal vez nos habría gustado incursionar en las tretas conocidas de la industria papelera o de las famosas ofertas de bonos de carbono - en realidad sistemas que venden a las grandes empresas el permiso de contaminar, de emitir dióxido de carbono. Decir permiso suena leve: son casi lo mismo que las antiguas indulgencias religiosas - pagar con dinero por los pecados, en este caso de contaminación, para quedar libres de ellos. Los bonos de carbono son en realidad "derechos de contaminación" y en la bolsa de valores suben o bajan según a las reglas sabidas del mercado.

Nunca sobrará hablar de la expansión de las plantaciones de árboles de rápido crecimiento (a costa de praderas, tierras agrícolas, bosques y selvas) para convertirlos en celulosa, madera o combustibles agroindustriales.

Así, insistimos. Las plantaciones de árboles no son bosques. Los monocultivos (siempre industriales por naturaleza) no son cultivos: son fábricas agrícolas. La transgresión brutal de las escalas humanas y del tejido de ciclos y procesos que son la vida, siempre entraña pérdidas terribles e injusticias que hay que combatir.



http://www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Revista_Biodiversidad_sustento_y_culturas_N_61

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