domingo, agosto 19, 2012

¿Alimentos o energía? Agrocombustibles en América Latina



Boletín N° 484 de la RALLT

Agrocombustibles
"Ahora, en lugar de invasores extranjeros, son las élites nacionales las que compran tierras indígenas o campesinas. Se crea por lo tanto un sistema de colonialismo interno, donde los grupos con poder económico, usurpan los derechos de los grupos más vulnerables, especialmente poblaciones indígenas, a través de una serie de mecanismos modernos de dominación." Boletín N° 484 de la Red por una América Latina Libre de Transgénicos
RED POR UNA AMÉRICA LATINA
LIBRE DE TRANSGÉNICOS
BOLETÍN 484
¿ALIMENTOS O ENERGÍA?: AGROCOMBUSTIBLES EN AMÉRICA LATINA
Elizabeth Bravo V.
Aunque la energía basada en la biomasa es tal vez la forma más antigua utilizada por el ser humano, los agrocombustibles, a diferencia del uso tradicional de la biomasa:
  • · dependen de plantaciones industriales a gran escala
  • · está en manos del agronegocio
La forma como se están produciendo los agrocombustibles, responde a las mismas lógicas que han usado desde hace 500 años los colonizadores europeos: ocupar tierras indígenas para establecer plantaciones comerciales, desconociendo el derecho de las comunidades ancestrales que las habitan.
Para acceder al documento (formato Word) haga clic en el enlace a continuación y descargue el archivo:

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martes, mayo 22, 2012

Ribeiro: biocombustibles empeoran el cambio climático

http://biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Los_biocombustibles_empeoran_el_cambio_climatico

Los biocombustibles empeoran el cambio climático


Un estudio reciente de la Unión Europea muestra que los agrocombustibles (llamados biocombustibles) aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero, debido a los impactos que tiene su producción en deforestación, mayor erosión de suelos y avances de la frontera agrícola en otros continentes.

Silvia Ribeiro*

Miden el impacto de los agrocombustibles en ILUC (cambio indirecto del uso de suelo, por sus siglas en inglés), concluyendo que el uso de granos para combustibles, significa de facto que alguien pasará hambre o los plantará en otra parte, avanzando la frontera agrícola sobre bosques y áreas naturales. La quema de bosques para plantaciones produce tantas emisiones de carbono a la atmósfera que anula cualquier supuesto beneficio que pudieran tener los agrocombustibles. Otro informe de la Unión Europea sobre 15 cultivos, mostró que las metas y políticas europeas de biocombustibles tendrán impacto indirecto sobre el uso del suelo en 4.5 millones de hectáreas, en una década.
La producción de combustibles basada en soya y canola transgénicas, palma aceitera y girasol, incluso tiene más emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles.
El nuevo estudio, titulado EU Transport GHG: Routes to 2050, Emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte en la Unión Europea: Rutas a 2050, (www.eutransportghg2050.eu), estima que sin tomar en cuenta los efectos indirectos, el costo de bajar las emisiones con biocombustibles es de 100 a 300 euros por tonelada de carbono. Al costo actual de los créditos de carbono (6.14 euros por tonelada), los biocombustibles son 49 veces más caros que seguir emitiendo gases y comprar créditos de carbono para "compensarlos" en algún otro lugar.
Esto es totalmente perverso, ya que los mercados de carbono no han contribuido nada a bajar los gases de efecto invernadero, pero crean mercados financieros especulativos y tienen impactos negativos sobre comunidades locales e indígenas.
Los autores del estudio, concluyen que "no es posible ni útil determinar cifras de costo/efectividad para los biocombustibles, porque sus efectos indirectos, medidos en deforestación y devastación de praderas, los convierten finalmente en una tecnología emisora de más dióxido de carbono". (EurActiv.com, 13/4/12) Con lo cual se contradice directamente la razón por la que se supone son subsidiados.
Los datos del informe, elaborado por investigadores comisionados por la Dirección de Cambio Climático de la Unión Europea, ponen en cuestión las metas obligatorias de uso de biocombustibles que se han fijado tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, que son, además de los subsidios, el principal aliciente de las industrias.
En 2007, Europa fijó una meta de uso de 10 por ciento de biocombustibles para 2020. Aunque en 2009 cambió el término "biocombustibles" a "energías renovables", lo cierto es que los analistas prevén que 8.8 por ciento serán biocombustibles y de ellos, 92 por ciento será biodiesel.
David Laborde, investigador que ha realizado estudios para la Unión Europea sobre el impacto de los biocombustibles, declaró a la agencia EurActiv que: "La verdad es que las políticas sobre biocombustibles dentro y fuera de Europa responden a razones que no son ambientales". Según Laborde, son razones que no tienen nada que ver con enfrentar el cambio climático: “Es una forma nueva y fácil de subsidiar a los grandes agricultores, responden al cabildeo de los industriales de biodiesel, y lo que llaman seguridad energética. Buscan diversificar fuentes de energía para usar menos divisas en petróleo importado de Medio Oriente. Prefieren mantener estas metas, aunque no sean eficientes ni verdes”.
EurActiv recoge también las declaraciones del europarlamentario Claude Turmes, quien confirma que la meta del 10 por ciento para biocombustibles tiene poco que ver con razones ambientales y mucho más con el pesado cabildeo de la industria automovilística alemana, los industriales agrícolas franceses y otras industrias agrícolas internacionales, principalmente de caña de azúcar.
La industria de los agrocombustibles no se sostendría sin los multimillonarios subsidios a la producción agrícola en Europa y Estados Unidos, sumados al uso de mano de obra semiesclava en Brasil y varios países asiáticos y al avance sobre áreas naturales, produciendo deforestación de bosques, degradación de ecosistemas y desplazamiento de indígenas y campesinos de sus territorios.
Estos informes europeos se suman a otros –realizados por investigadores académicos independientes y expertos del Banco Mundial– que muestran que la producción de agrocombustibles fue el factor principal del aumento de precio de los alimentos, exacerbando también la disputa por tierra, agua y nutrientes. Pese a eso, se sigue estimulando su producción. En México, a través de varias leyes que benefician a las industrias, desde la ley de bioenergéticos a la más reciente de cambio climático.
Paralelamente, petroleras como Shell, BP y Exxon invierten en la producción de biocombustibles "de segunda generación", usando microbios artificiales producto de la biología sintética, alegando que serán más eficientes. Esto no está probado, pero es claro que introduce altos riesgos ambientales (imagine un escape de microbios artificiales diseñados para consumir cualquier materia vegetal) y significará una nueva ola de acaparamiento de tierras y biomasa.
Los datos son claros: urge descartar los combustibles agroindustriales y en lugar de estos remedios tecnológicos, cambiar de fondo los patrones industriales de producción, energía y consumo.
*Investigadora del grupo ETC
Fuente: La Jornada

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martes, marzo 15, 2011

Biocombustible de algas

http://www.surysur.net/?q=node/16012

Biocombustible con algas: razones para preocuparnos

Silvia Ribeiro*

biocombustibles con algas.jpg
La producción de agrocombustibles sigue creciendo, aunque está demostrado que son el principal factor causante del aumento de precios de los alimentos, por su alta demanda de granos. A la sombra de este argumento, avanzan otros desarrollos de combustibles industriales basados en recursos biológicos, que se afirma no competirán con los alimentos. Uno que está ganando terreno en todo el mundo es el cultivo de algas para producir combustibles.

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Lamentablemente, hay muchas razones para preocuparnos. En 40 años de experimentación con algas para combustibles, no se han logrado resultados capaces de competir con los combustibles derivados de petróleo. Por tanto, esta nueva ola presupone el uso de algas transgénicas, algas y bacterias modificadas con biología sintética e ingeniería de pasos metabólicos, frente a lo cual, no existen conocimientos ni normas de bioseguridad. La posibilidad de escape de estos organismos es aterradora, tanto por los impactos sobre algas naturales –que son la base de toda la red alimentaria marina– como por el riesgo de de la presencia en el ambiente de microorganismos sintéticos diseñados para degradar celulosa. La celulosa está omnipresente en toda la naturaleza terrestre y marina, por tanto tendrían alimentación ilimitada.

Conlleva además ocupar enormes superficies, ya que deben ser piletas de poca profundidad para poder captar la luz del sol. Saul Griffits, experto en renovables, calculó que aún si se hicieran algas con cuatro veces más eficiencia de uso de luz solar, se necesitaría una alberca olímpica de algas, cada segundo durante veinte años, para compensar apenas un 3 por ciento del consumo mundial de energía. Esto signfica una nueva ola de disputa por tierras, agua y nutrientes, particularmente en zonas que las empresas llaman "desérticas", pero que en realidad están habitadas y dependen de esos escasos recursos.

El cultivo de algas, además de sol, necesita la adición constante de fertilizantes, un recurso cuyos componentes, como el fosfato, es cada vez más escaso y su demanda compite directamente con su uso para la producción alimentaria.

Finalmente, la instalación de piletas, bombeo, procesamiento, necesita energía. Según un estudio publicado en la revista Environmental science and technology, la producción de combustible con algas consume más agua y energía que otras materias primas como maíz o canola (y sobre éstos ya se sabe que su ecuación energética es negativa, es decir, consumen más petróleo del combustible que generan). Además, asegura la publicación, tiene mayores emisiones de gases de efecto invernadero que esos cultivos.

No se trata de que no haya salidas al uso de los combustibles fósiles. Las hay, son diversas y descentralizadas. Por ejemplo la agricultura campesina y agroecológica en lugar de la agricultura industrial es una gran parte de la solución. Lo que es un camino al abismo es seguir creando nuevos problemas y riesgos, supuestamente para enfrentar los que ya existen, sin cuestionar de fondo sus causas y el sistema que las sostiene.

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martes, noviembre 16, 2010

Agrocalentamiento global

Informe científico indica que los agrocombustibles no mitigan el cambio climático: lo aumentan

Descargar: MP3 – 1.3 MB

Un estudio divulgado la semana pasada en Bruselas advierte que la Unión Europea (UE) podría agravar el cambio climático si continúa con su política de incremento de producción de agrocombustibles, provocando asimismo graves problemas en el plano social y ambiental en los países en donde se producen los cultivos destinados a su elaboración, particularmente aquellos de África.

El estudio, titulado "Cambio indirecto anticipado en el uso de la tierra asociado al mayor uso de biocombustibles en la UE: un análisis del desempeño de sus Estados miembro", fue elaborado por la investigadora Catherine Bowyer, y se efectuó en el marco del trabajo del Instituto para Políticas Ambientales Europeas (IEEP, por su sigla en inglés).

La UE planea que en el año 2020, el 10% del combustible consumido dentro del bloque sea de origen vegetal, justificando esta decisión en la reducción de gases contaminantes que causan el cambio climático.

Sin embargo, el estudio señala que la UE debe revisar esta decisión, ya que ampliar el consumo en este porcentaje equivaldría a destinar unos 69.000 kilómetros cuadrados a la producción de agrocombustibles, arrasando ecosistemas naturales y destinando tierras que hoy le dan una forma de sustento a personas de muy bajos recursos a la alimentación de los automóviles europeos.

Además, el informe indica que este cambio en el uso de la tierra no reducirá las emisiones, sino que, por el contrario, las incrementará en un alto porcentaje. Por ello, se afirma que el uso de agrocombustibles no puede ser considerado parte de una política de reducción o contención del problema del cambio climático.

Cinco países europeos serán responsables de más de dos tercios del aumento en las emisiones por su incremento en el uso de agrocombustibles: España, Alemania, Italia, Francia y el Reino Unido.

“La escala del daño que los países europeos causarán con sus planes respecto a los agrocombustibles es clara: los bosques y la naturaleza serán destruidos en una escala alarmante para alimentar a nuestros automóviles”, señaló Adrian Bebb, de Amigos de la Tierra Europa, en un comunicado difundido por el grupo escocés de la federación ambientalista.

“La resultante liberación de gases de efecto invernadero que dañan el clima hará a los agrocombustibles un peor contaminante que los combustibles fósiles. La UE debe revisar urgentemente la sustentabilidad de utilizar agrocombustibles, y asegurarse de que su uso no conduzca hacía más cambio climático o destrucción ambiental”, sentenció el ambientalista.

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jueves, marzo 11, 2010

En Tierra de Otros. Derecho al Territorio y Agrocombustibles en Colombia




La producción de los agrocombustibles tiene varias caras que hay que analizar en su conjunto. Especialmente para las grandes potencias y empresas representa una buena alternativa para producir etanol y agrodiesel desde fuentes vegetales, pero vale la pena preguntarse: ¿Qué sucede con aquellas personas y comunidades que tienen que acoger y a veces permitir, casi de manera obligada, el proceso de producción? ¿Cuáles son los impactos reales sobre el territorio al producir agrocombustibles? ¿Qué procedimientos siguen las grandes empresas productoras en relación con las comunidades? El caso de la Hacienda las Pavas, en el cual una comunidad campesina enfrenta esta situación, permite realizar análisis y recoger los elementos suficientes para tomar una posición frente a este nuevo conflicto agrario y territorial.

Documental producido por:

Centro de Investigación y Educación Popular - Cinep,
Instituto Latinoamericano por una Sociedad y un Derecho Alternativos - ILSA,
Organización Femenina Popular y
Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo

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domingo, abril 05, 2009

Etanol, propuesta errónea
Carmelo Ruiz Marrero
Autor y educador ambiental
Escuche el Reportaje escuche el reportaje


En Puerto Rico oímos con creciente insistencia la propuesta de sembrar caña de azúcar para hacer etanol para sustituto de gasolina. Esta propuesta es extremadamente preocupante por varias razones.

“Environment 360”, boletín ambiental de la Universidad de Yale, publicó unos datos muy pertinentes sobre el etanol de caña en Brasil, recopilados por los profesores David Pimentel y Ted Patzek, de las Universidades de Cornell y California respectivamente. He aquí algunos de sus hallazgos:

* El etanol de caña no sustituye a los combustibles fósiles pues se requiere de 393 kilogramos de combustible fósil para poner una hectárea de caña de azúcar a producir. Esto se debe no solamente al uso de maquinaria sino también a los insumos químicos, como pesticida y fertilizante, que se hacen con combustible fósil.

* Cada litro de etanol requiere de 12 a 14 kilogramos de caña.

* Se requieren 7 mil litros de agua para hacer un litro de etanol.

* Por cada litro de etanol, se producen 10 litros de agua sucia contaminada.

* Cada hectárea de caña pierde 31 toneladas de suelo a la erosión.

El que los biocombustibles- como el etanol y el biodiesel- compiten con la producción de alimentos es un hecho tan obvio y bien documentado que ya ni siquiera se puede cuestionar en un debate serio. Un estudio del Banco Mundial dirigido por el economista Don Mitchell concluyó que los biocombustibles fueron responsables de 75% de la súbita alza en los precios mundiales de alimentos el año pasado.

No le echen la culpa de la crisis alimentaria mundial a la creciente demanda de China. El profesor Darryl Ray, de la Universidad de Tennessee, examinó datos del propio departamento de agricultura federal y determinó que la demanda china tuvo poco o nada que ver con la crisis alimentaria que se desató en 2008.

No podemos hablar de echar adelante la agricultura boricua para asegurar nuestra seguridad alimentaria y a la vez favorecer que se dediquen miles de hectáreas de nuestros escasos terrenos agrícolas a la producción de biocombustible de etanol para alimentar carros. O nos peinamos o nos hacemos rolos.

El foco de los esfuerzos por afrontar la crisis energética y contrarrestar el calentamiento global debe ser la reducción en el uso de energía. Para lograr esto, sería más provechoso invertir en sistemas modernos de transporte público y facilitar el movimiento peatonal y de bicicletas que gastarlos en biocombustibles de dudoso beneficio.

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miércoles, abril 01, 2009

La falacia de la celulosa



Carmelo Ruiz Marrero/Especial para CLARIDAD
http://claridadpuertorico.com/content/view/403734/32/

La promoción de los biocombustibles -también llamados agrocombustibles- es componente central de la política energética del presidente estadounidense Barack Obama. Pero los cultivos biocombustibles, que son mayormente de maíz, caña de azúcar, palma y soya, están en serios problemas debido a la abrumadora y creciente evidencia del daño ambiental que causan. Además, toda agricultura industrial en gran escala requiere de grandes cantidades de combustible fósil, lo cual descalifica los biocombustibles como fuente de energía alterna.

La administración de Obama y los partidarios de la agroenergía reconocen estos problemas pero apuestan a que pueden ser resueltos por una nueva generación de agrocombustibles derivados de celulosa. Este emprendimiento contará con la participación plena de la industria de biotecnología.
El gabinete de Obama está presto a la encomienda. Cuando era gobernador de Iowa, el actual secretario de Agricultura, Tom Vilsack, fue nombrado Gobernador del Año 2001 por la Biotechnology Industry Organization, en honor a su apasionada y descomunal defensa de la industria biotecnológica. Por su parte, el secretario de Energía, Steven Chu, fue el principal arquitecto de un controversial convenio de $500 millones entre la petrolera BP y el Recinto de Berkeley de la Universidad de California. Este dinero, una suma sin precedentes en la historia de la academia, se dedicará al desarrollo de novedosos biocombustibles mediante biotecnología.

La celulosa, el compuesto orgánico más común en la tierra, es un componente estructural clave de las murallas celulares de plantas verdes y muchas formas de algas. Alrededor de 33% de toda la materia vegetal del mundo consiste de celulosa. Científicos han dedicado grandes esfuerzos al desarrollo de maneras prácticas de convertirla en combustible líquido. En la naturaleza sólo los hongos y ciertas bacterias encontradas en los sistemas digestivos de termitas y mamíferos rumiantes (como reses y caballos) producen enzimas que pueden digerir celulosa. La capacidad de convertir celulosa en combustible haría posible utilizar cualquier materia vegetal, viva o muerta, a este fin.

El argumento principal de los partidarios de la celulosa es que esta tecnología no competirá con la producción de alimentos, ya que puede utilizar materia vegetal no comestible, como hierbas y “desperdicios” agrícolas.

Pero hay sectores ambientalistas que advierten que el “boom” de la celulosa en nada resuelve los problemas de la actual generación de biocombustibles.

El pasado mes de enero un grupo de organizaciones diversas, que incluyeron el Instituto de Ecología Social, Food First y Grassroots International, emitieron una carta abierta que denuncia los agrocombustibles como una solución falsa a la crisis energética y el cambio climático. Los firmantes sostienen que los combustibles de celulosa presentarán los mismos problemas que los biocombustibles de hoy, y que también competirán con la producción de alimentos.
“Más y más terrenos que podrían ser usados para cultivos alimentarios o conservación de la biodiversidad serán dedicados a la producción de energía”, dice la carta. “La demanda de tierras para la agricultura y producción de madera ya es intensa y se está incrementando globalmente a medida que los recursos de agua, suelo y biodiversidad se reducen y el clima se hace más inestable.”

“Todas las plantas, comestibles o no, requieren de suelos, agua, fertilizante y tierra, todos los cuales están escaseando”, declaró Rachel Smolker, co-firmante de la carta y especialista en agrocombustibles del Global Justice Ecology Project. “Sin embargo, estas tecnologías insustentables están acaparando la vasta mayoría de los incentivos contributivos para energía renovable, a costa de soluciones energéticas genuinas y limpias como la conservación y eficiencia, y las energías de viento, solar y oceánica.”

Los planteamientos de esta carta abierta no son nuevos. En 2007 se publicó “Agrofuels: Towards a Reality Check”, informe redactado por once agrupaciones de sociedad civil, incluyendo el Grupo de Reflexión Rural de Argentina, Watch Indonesia, EcoNexus, Corporate Europe Observatory y Amigos de la Tierra Dinamarca, el cual hacía advertencias similares.

El documento sostiene que el uso de “desperdicios” de jardinería y agricultura para hacer combustible es una mala idea:
“La remoción total de materia vegetal probablemente acelerará las pérdidas de suelos, causando una reducción mayor aún de nutrientes del suelo. Esto podría tener serias implicaciones para la salud humana en lo que se refiere a deficiencias nutricionales en los cultivos alimentarios en el futuro. Esto también probablemente reducirá la retención de agua en los suelos, haciendo la agricultura más vulnerable a sequías.”

El informe continúa, “La remoción de árboles muertos y moribundos de bosques manejados ya ocasiona pérdidas de biodiversidad en gran escala... Remover aún más los ‘residuos de madera’ para agrocombustibles casi de seguro aceleraría la pérdida de biodiversidad y reduciría el almacenamiento de carbono en bosques. Cultivar millones de hectáreas con cultivos perennes para bioenergía pondrá una presión intensa sobre la tierra para producción de alimentos y comunidades, y ecosistemas naturales. Muchas plantas que han sido identificadas como las preferidas para agrocombustibles de segunda generación ya causan serio daño ambiental como especies invasivas.”

Entre las soluciones verdaderas que propone la ya mencionada carta abierta figuran: masivo apoyo a mejoras en eficiencia energética y transporte público y reducciones en el consumo en Estados Unidos y otros países económicamente privilegiados. También, rechazo al agronegocio industrial y la biotecnología y en su lugar apoyar un regreso a prácticas agrícolas diversas y controladas por las comunidades, con miras a alimentar gente, no carros, que conservan suelos y agua, maximizan el secuestro de carbono y protegen la biodiversidad.

La carta abierta señala como problema de fondo el siguiente: que la fiebre de los biocombustibles se basa en la idea de que la masiva demanda energética de los países ricos puede y debe ser satisfecha. Sostienen los firmantes que esa demanda no debe ser aceptada como un hecho inalterable sino que debe ser cuestionada.

*El autor es director del Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico.
Para más información: http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/Biocombustibles

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sábado, marzo 28, 2009

Obama también debe detener la locura de los agrocombustibles

Agrocombustibles a partir de alimentos Agrocombustibles a partir de alimentos

Por favor, apoye a las organizaciones ambientales y de justicia social norteamericanas, que hacen un llamamiento a la nueva administración de Obama, para que detenga el apoyo financiero y político a la producción de agrocombustibles a gran escala. En particular, el apoyo del gobierno a la expansión de los agrocombustibles, es decir, la elaboración de combustibles para el transporte a partir de alimentos, que se dirige en contra de su objetivo de detener urgentemente el cambio climático, y amenaza con causar más deforestación, hambre, violaciones de derechos humanos y degradación de suelos y aguas.

La administración de Obama prometió reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e impulsar la energía renovable. Desafortunadamente, gran parte de la solución propuesta implica continuar impulsando la producción de agrocombustibles, tanto en los Estados Unidos como en el exterior. La nueva administración debe tomar en cuenta la evidencia de que los agrocombustibles empeoran el cambio climático con más deforestación y destrucción de otros ecosistemas. Además, provocan el aumento de los precios, empujando a más y más personas a pasar hambre y malnutrición. También destruyen la biodiversidad y los ecosistemas.

Salva la Selva se preocupa por la industria creciente del etanol en Norteamérica, y las implicaciones que tiene, estableciendo un precedente para la industrialización masiva de la agricultura en los pocos bosques que quedan en el mundo, así como en otros ecosistemas. Formamos parte del consenso ecológico de que la producción industrial a gran escala de combustibles para el transporte y otras formas de energía a partir de plantas como el maíz, la caña de azúcar, la palma aceitera, la soja, árboles, pastos, o los denominados residuos agrícolas y forestales pone en peligro a los bosques, la biodiversidad y la soberanía alimentaria, los derechos territoriales comunitarios y agravará el cambio climático.

Más información:
Carta Abierta de organizaciones norteamericanas (en inglés):

http://www.globaljusticeecology.org/connections.php?ID=244

Lea aqui la traducción de la carta al presidente Obama al español

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sábado, febrero 28, 2009

Tractorazo en Paraguay: Los productores de soja protestan para “paz, securidad y trabajos”


Tractorazo 15-12-2008Tractorazo 15-12-2008

El quince de diciembre los productores de soja en Paraguay organizaron un ‘tractorazo’, una manifestación de tractores para mostrar su miedo a un cambio político y a la reforma agraria. Se podía ver filas largas de máquinas agrarias en algunas de las carreteras. La manifestación no era tan masiva como la esperaban los organizadores. En varios sitios donde era anunciado, el ‘tractorazo’ no se llevó al cabo – como en Gaaguazu en el centro de Paraguay – y el número de assistentes era mucho menor de lo que se esperaba. Se puede ver un video más abajo..

En un comunicado de prensa los organizadores declaraban que el objetivo del tractorazo era ‘un Paraguay seguro, donde todos conviven, respetando la ley, sin excepciones’. La manifestación era apoyada fuertemente por la prensa nacional, los bancos y el multinacional ADM. Otras empresas como Cargill, Dreifus y Trociuk no apoyaban las manifestaciones públicamente.

La movilización es una reacción contra el reciente cambio de gobierno y la resistencia cada vez mayor al ‘modelo soja’. Un nuevo Consejo para la Reforma Agraria era creado por el gobierno de Lugo, excluyendo al sector industrial de soja, muy a su disgusto. Se producían cientos de ocupaciones de tierra por los movimientos de campesinos por todo el país y se realizaban acciones contra las fumigaciones.

Por eso, las organizaciones de la gente sin tierra, los campesinos pequeños y los sindicatos declaraban que el ‘tractorazo’ era sobre todo una declaración en contra del cambio social. “Ellos tienen las máquinas, nosotros la gente”, como dijó uno de los organizadores. “La paz y seguridad que demandan, es una declaración de violencia en contra de aquellos que quieren una Paraguay nueva. Estarán buscando el desarrollo de confrontaciones cuando el gobierno de Lugo no consienta a los intereses de una minoría sobornable”, como explicaban el Frente Social y Popular en una declaración. Para evitar una posible escalada, no convocaban movilizaciones en contra. La única excepción era el distrito de San Pedro, donde no había grandes tractorazos, pero donde miles de personas marchaban para la justicia social.

Son solamente cuatro meses que el nuevo gobierno está en poder y ahora ha venido el momento para los cambios reales a que la gran mayoría de este país ha estado esperando desde hace mucho tiempo. “Reforma agraria, urgente y necesaria“ es la reivindicación que se puede oír en todo el país. De septiembre a diciembre es la temporada para plantar la soja y las organizaciones de la gente sin tierra y los campesinos pequeños han mostrado su determinación para forzar un cambio por medio de la ocupación de terrenos de los latifundistas.

Este provoca un miedo entre las clases más altas de la sociedad de perder parte de su poder. En este marco, el ‘tractorazo’ es una demanda de parar las reformas agrarias y otras formas de cambio.


FUENTE: http://lasojamata.org/es/node/345


Artículo de Alejandro Nadal

Etanol de maíz transgénico: peligro inminente


Mientras prosigue la desintegración del sistema financiero internacional, las amenazas sobre el medio ambiente se hacen más peligrosas. Ambos procesos van de la mano. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció en noviembre pasado que tiene la intención de considerar libre de riesgos a un maíz genéticamente modificado generado por la empresa Syngenta para la producción de etanol.

El plazo para recibir comentarios sobre esta postura acaba de expirar. La desregulación que podría decretar la USDA en estos días daría luz verde a la primera siembra a escala comercial de un maíz genéticamente modificado para fines industriales.

Syngenta desarrolló este maíz para reducir el costo de producir etanol. El maíz ha sido modificado insertando un transgen ensamblado con materiales de microorganismos que proliferan en aguas con muy altas temperaturas. Ese maíz no está destinado al consumo humano. La planta así transformada puede producir en gran cantidad la enzima termoestable alfa-amilasa, que permite romper la cadena de almidón del maíz a las altas temperaturas que intervienen en la producción de etanol. El nuevo proceso evita usar la enzima como insumo exógeno y supuestamente reducirá costos, haciendo al bio-etanol de maíz más competitivo. En plena crisis, a Syngenta eso le parece muy atractivo.

Esta trasnacional es una de las empresas que más se benefició con la crisis de precios de productos agrícolas. El año pasado su facturación creció 26 por ciento y sus ganancias superaron los mil 400 millones de dólares. Pero en el ramo de biocombustibles los números indican claramente que el etanol de maíz no puede competir con los combustibles fósiles. El subsidio que reciben los productores de etanol sólo les permite sobrevivir si el petróleo cuesta 80 dólares por barril. Como los precios del crudo se mantienen deprimidos, los que apostaron a favor del etanol maicero están tronando. Frente a una pelea incierta por más subsidios, la reducción de costos es vista por Syngenta como la solución.

La producción de etanol de maíz es un proceso industrial rudimentario, ineficiente y el balance energético final es malo. El ahorro en emisiones de gases invernadero del etanol no es evidente. El maíz transgénico no alterará esto. Pero las dificultades no se detienen aquí. Ahora el problema es que un maíz dotado de una proteína para fines industriales será sembrado en millones de hectáreas colindantes con campos de maíz para consumo humano. La contaminación de toda la cadena alimenticia será inmediata y más temprano que tarde, llegará a México, centro de origen del maíz.

Los efectos sobre la salud y los ecosistemas no han sido bien analizados, pero las consecuencias económicas y legales negativas se multiplicarán ad nauseam. Los productores de maíz orgánico verán sus campos invadidos por materiales transgénicos, perderán su certificación y sufrirán pérdidas multimillonarias. Además, será más difícil la consolidación de un proyecto agrícola distinto, más productivo y amigable con el medio ambiente. El sacrificio de la agricultura sustentable se acompañará de una reforzada tendencia a usar los cultivos básicos de la humanidad como activos en la especulación financiera, algo que le ha dado pingües ganancias a las trasnacionales como Syngenta.

Esta noticia coincide con la reunión en México de un comité sobre responsabilidad y reparación de daños en el marco del Protocolo de Cartagena (PC). Es irónico porque ni ese instrumento de derecho internacional, ni la legislación mexicana, contienen un marco legal sólido que garantice el principio de que el que contamina paga. De hecho, el caso más grave de contaminación con materiales transgénicos que se ha presentado hasta hoy (transgénicos en maíces mexicanos) ni siquiera está cubierto por el Protocolo de Cartagena. Y mientras este tipo de eventos no estén considerados en ese tratado, es ocioso hablar de reglas sobre responsabilidad y reparación como manda el PC. El pequeño comité que se reúne en estos días en nuestro país ya podría hacer una fuerte recomendación para ampliar los alcances del Protocolo de Cartagena.

¿Qué hace la delegación mexicana en esta reunión? El secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad (Cibiogem), Ariel Álvarez, amanuense de Víctor Villalobos, coordinador de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Agricultura, se esfuerza por debilitar el régimen sobre responsabilidad y reparación de daños. Seguramente, como cabilderos de las trasnacionales siguen preparando la desregulación para la siembra de maíz transgénico en nuestro país.

El gobierno mexicano sigue haciendo todo al revés. Hoy mismo habría que preparar una bien redactada nota diplomática dirigida al gobierno de Barack Obama, pidiendo que la USDA rechace la solicitud de Syngenta y que, en el futuro, la siembra de maíz transgénico para fines industriales o farmacéuticos sólo se autorice en condiciones de confinamiento. En lugar de esto, los funcionarios mexicanos seguro están preparando el próximo comunicado de prensa sobre la inexistencia de materiales transgénicos en los maíces mexicanos.

Fuente: La Jornada

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jueves, febrero 12, 2009

¿Verdadero o falso?

¿Verdadero o falso?

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Las falsas soluciones al cambio climático y su impacto en la soberanía alimentaria

Desde que empezaron a surgir, los movimientos y organizaciones sociales han alertado sobre ellas, y sobre la inocuidad que tienen respecto al cambio climático. Las denominaron falsas soluciones, básicamente porque siguen reproduciendo el mismo modelo causante de la crisis climática. Un modelo que además funciona en detrimento de la soberanía alimentaria de los pueblos, y en esto las falsas soluciones al cambio climático cumplen su papel.

Es lo que sostuvo Lucia Ortiz del Núcleo de Amigos de la Tierra de Brasil en una actividad sobre soberanía alimentaria y cambio climático organizada por Conosur Sustentable, la Marcha Mundial de Mujeres, Redes - Amigos de la Tierra Uruguay, CLOC-Vía Campesina y la Red de Mujeres por la Economia Solidaria y la Fundación Heinrich Böll en el marco del Foro Social Mundial 2009.

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martes, febrero 10, 2009

Una producción de mi amiga y colega Silvana Buján

soja

Video

AGROCOMBUSTIBLES: Otra verdad incómoda

El golpe de gracia a las economías regionales,
al ambiente
y a los campesinos.

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BIOS ARGENTINA
Duración: (30´)

Los agrocombustibles han sido promocionados como una fuente de energía “limpia”. Pero… un análisis de su eficiencia, de las emisiones y de su ciclo de vida, demuestra todo lo contrario.

Día a día aparecen nuevos emprendimientos, cada vez más grandes y a cargo de las grandes multinacionales semilleras, que prometen producciones enormes.

¿Qué es lo que hay detrás de estas corporaciones?

¿Qué impactos habrá, que no confiesan, sobre el ambiente, sobre el suelo, sobre los alimentos y sobre las comunidades?

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lunes, enero 19, 2009

Los combustibles “verdes” de Obama



Durante su campaña Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, promovió continuamente los agro- combustibles como parte de su “nueva economía verde”. Obvió la creciente cantidad de estudios que muestran que los agrocombustibles tienen una eficiencia energética negativa (usan más combustibles fósiles de los que dicen suplantar, empeorando las causas del cambio climático), que compiten con la producción alimentaria (por los cultivos, tierra, agua y nutrientes) y que para alcanzar las metas de uso de “biocombustibles”, no alcanza con la producción en Estados Unidos, por lo que fríamente se cuenta con la producción de granos en países del sur, donde se agravan todos los problemas anteriores. Actualmente, Estados Unidos dedica la tercera parte de su producción de maíz para etanol.

La elección y próximo nombramiento de Tom Vilsack como secretario de Agricultura y Steven Chu como secretario de Energía, revelan que la política de la administración Obama será no solamente continuar con esta dañina industria, a la que ya aseguró nuevos subsidios –que solamente beneficiarán a las transnacionales del sector–, sino también promover agresivamente el desarrollo de nuevas y más riesgosas generaciones de agrocombustibles, basadas en nuevos cultivos transgénicos y biología sintética (seres vivos diseñados con genes artificiales).

Tom Vilsack, ex gobernador de Iowa, fue nombrado en 2001, “gobernador del año” por la Organización de la Industria Biotecnológica (BIO, que agrupa a mil 200 empresas biotecnológicas a escala global, incluyendo Monsanto y las demás que monopolizan los transgénicos), “por su apoyo al crecimiento económico de esta industria”. Anteriormente, había fundado una asociación (Governors’ Biotechnology Partnership) para promover los transgénicos con los otros gobernadores. En 2002 defendió fieramente el uso de maíz para producir fármacos, e incluso criticó a la propia industria, que obligada por las críticas públicas y escándalos de contaminación con ese maíz no comestible, había anunciado una restricción voluntaria de los farmacultivos. Con igual entusiasmo defendió la clonación de vacas lecheras. El apoyo no fue solamente discursivo. Durante su gobierno, Trans Ova Genetics, dedicada a la clonación de vacas lecheras, recibió 9 millones de dólares en subsidios y ProdiGene, la empresa multada en 2002 por contaminación con maíz farmacéutico, recibió 6 millones de las arcas del estado. En 2005 fue el autor intelectual de una ley que restringe el derecho de los gobiernos locales a regular los transgénicos. No sorprende que sea también un entusiasta defensor de los agrocombustibles transgénicos de maíz y soya. Sólo faltaba el elemento realmente “innovador”, que aportará el nuevo secretario de energía, Steven Chu.

Chu es físico y premio Nobel. Viene del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, donde dirige un proyecto de energía, cuya meta es “producir tecnologías transformadoras en nanotecnología y biología sintética”. Sus principales colaboradores son industriales de la biología sintética. Jay Keasling, fundador de Amyris Biotech, es codirector del proyecto. En una presentación reciente ante el Comité de Energía y Recursos Naturales del Senado de Estados Unidos (Science News, 13/1/09) Chu se declaró dispuesto a desarrollar la industria nuclear y a continuar el uso de carbón a gran escala, siempre que se siguieran desarrollando proyectos de secuestro de carbono. O sea, seguir creando gases de efecto invernadero, pero promoviendo el jugoso negocio –inútil para prevenir el cambio climático– del comercio de emisiones de carbono. Pero en lo que se mostró realmente apasionado, es en el desarrollo de una “cuarta generación de biocombustibles”, a partir de biología sintética, proyecto en el que ha estado trabajando desde hace dos años. Se trata, explicó, de microbios “entrenados” –leáse manipulados con biología sintética, o sea mucho peor que solamente transgénicos– para transformar cualquier tipo de azúcares, no sólo en etanol, sino también en “sustitutos similares a la gasolina, diesel y combustible de jets”. Aseguró que se podría usar cualquier materia prima, como residuos de maíz y otros cultivos, pero lo interesante serían cultivos para forraje y otros para producir etanol celulósico (que necesariamente requieren biología sintética y transgénicos para ser procesados).

Lo único realmente verde de estas nuevas generaciones de combustibles será el dinero que ya están viendo las grandes industrias de los transgénicos, agronegocios, petroleras y farmacéuticas, que son los inversores y asociados de las compañías de biología sintética. Como son trasnacionales no es un problema sólo estadunidense: esto es el impulso que buscaban para expandir estas nuevas tecnologías contaminantes al resto del mundo. En México, la presión por sembrar nuevos maíces transgénicos y farmacultivos, crecerá “oficialmente”. La empresa de Keasling, Amyris, ya tiene contratos en Brasil con grandes productores de caña de azúcar. Lo que nos legará un aumento de la disputa por tierras y agua, los residuos y contaminación transgénicas y los nuevos riesgos de los microbios sintéticos.

*investigadora del Grupo ETC

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miércoles, enero 07, 2009

Dulce amargura

azucar

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Brasil: monocultivo de caña crece a mayor a velocidad que la soja

La expansión de la caña de azúcar para agrocombustibles en Brasil alcanza cifras sin precedentes. El aumento de la producción en el sector sucro-alcoholero va de la mano de las peores condiciones laborales de los asalariados rurales.

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lunes, diciembre 01, 2008

Declaración a la Conferencia Internacional sobre Biocombustibles en Brasil

São Paulo, Noviembre 2008

Pasados 12 años desde la primera liberación comercial de los cultivos OGMs, la industria biotecnológica NO ha cumplido con la promesa de ‘salvación del hambre en el mundo’, su principal argumento frente a la gran oposición al cultivo de alimentos transgénicos.

Hoy el argumento de la industria es que los transgénicos son una pieza clave para ayudar a solucionar el problema del calentamiento global y del cambio climático. Para eso ahora se promueven los llamados ‘climate-ready crops’, cultivos OGM que serían más resistentes a las sequias, y los cultivos ‘energéticos’, diseñados y destinados a la producción de agrocombustibles y no de alimentos.

Para la industria biotecnológica, los agrocombustibles representan una nueva oportunidad para abrir nuevos mercados e insertarse en países que hasta el momento se han mantenido “libre de transgénicos” con el argumento que estos cultivos no van a entrar en la cadena alimentaria. Al respecto, el presidente Lula afirmó: “(...) una parte del biodiesel será producido a partir de la soya, en vez de que el pueblo coma soya transgénica, nosotros vamos a producir biodiesel de la transgenica, … el carro no lo rechazará, no existe ningún problema , y la gente va a comer la soya buena.[1]”

En el 2007, en Estados Unidos se destinaron 7 millones de hectáreas de maíz transgénico para la producción de etanol y cerca de 3,4 millones de hectáreas de soya RR para agrodiesel; a esto se suman las más de 55 mil hectáreas de canola transgénica para agrodiesel en Estados Unidos y Canadá. La producción de agrodiesel podría representar hasta el 25% del consumo total de aceite de soya en Argentina, Brasil, Estados Unidos y la Unión Europea en septiembre de 2008. La soya RR cubre extensas áreas en Argentina, Paraguay, Uruguay y se está extendiendo a Brasil.

La caña de azucar, el principal cultivo para la producción de etanol, es objeto de manipulación transgénica y recientemente fue declarada por la Monsanto ‘un commodity global, al lado de la soya, del maíz y del algodón’; ese nuevo status para la caña fue anunciado en la primera semana de noviembre, cuando la Monsanto compro por US$ 290 millones de dólares las empresas de biotecnología brasileñas con investigaciones más avanzadas para la producción de caña de azúcar y de eucalipto transgenico: CanaVialis y Alellyx (antes propiedad de Votorantin, conglomerado industrial y celulósico brasileño). Con esta adquisición, Brasil se consolida como centro mundial de investigación de caña para Monsanto y lidera los experimentos para agrocombustibles de segunda generación. Teniendo en cuenta el papel de Brasil en promover su modelo de etanol a otros países, consideramos que esto podría transformar los países de América Latina, el caribe y África en grandes zonas de monocultivos de caña de azúcar y eucaliptos transgénicos, para alimentar la industria automovilística mundial, y a medio plazo la cadena emergente de ‘bioplasticos’.

Nosotros de la RALLT y del African Center for Biosafety, entendemos estos graves problemas, por ello rechazamos la promoción de transgénicos para energía. La demanda de producción masiva de biomasa para energía, constituye un cambio estructural sobre la agricultura y un avance de la amenaza transgénica sobre la biodiversidad y soberanía alimentaria de los pueblos.

No aceptamos las falsas soluciones que se presentan a los graves problemas del planeta y de la humanidad: el hambre y el cambio climático son asuntos que exigen cambios estructurales en nuestra sociedad y economía, empezando exige redireccionar urgentemente el fallido modelo agroindustrial petro-dependiente y la urbanización insostenible. No reconocemos el modelo que está destruyendo el planeta, el clima, la biodiversidad y todo el patrimonio natural, atentando contra las bases de la soberanía alimentaria de nuestros pueblos.

Por lo tanto:
· Rechazamos este nuevo intento de querer transformarnos en un nuevo patio trasero de las empresas biotecnológicas, petroleras y automovilísticas.
· Rescatamos nuestro derecho a decidir soberanamente qué, cuando y para que usar nuestros territorios
· Hacemos un llamado a la sociedad civil organizada a iniciar un camino hacia una sociedad post-petrolera, libre de transgénicos, libre de toda tecnología que promueve dependencia y demandamos que se recupere una producción a escala humana.

[1] www.info.planalto.gov.br/download/discursos/PR840.DOC

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domingo, noviembre 30, 2008

Location of Brazil


Brasil: agronegocio y deforestación responsables del cambio climático

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES

El modelo de desarrollo actual se ha profundizado en función de modelos a gran escala –de producción, comercialización, consumo- y las actividades que lo sustentan son también a gran escala y fundamentalmente intensivas. Ellas son las que han acarreado el mayor problema que se cierne sobre una humanidad distraída: el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, responsables del cambio climático.

Una de esas actividades económicas industriales es la deforestación –generalmente para obtener madera o/y ganar tierras para la cría industrial de ganado o la plantación industrial de monocultivos (comestibles, combustibles o árboles).

Toda vez que la vegetación se quema o se descompone, provoca la liberación del carbono contenido en sus hojas y tallos, el cual se emite como dióxido de carbono y es uno de los gases de efecto invernadero. Cuando se trata de un proceso natural, el rebrote equilibra la emisión neta de carbono; pero cuando se deforesta un bosque y se produce un cambio en el uso de la tierra, la concentración atmosférica de dióxido de carbono aumenta enormemente. La deforestación implica la eliminación total de la biomasa de la tierra, incluidos los troncos de los árboles, los tocones y las raíces. La conversión de las tierras de bosque a cultivo agrícola industrial las convierte en unas de las menos eficientes en absorber carbono del aire.

En la actualidad, la mayoría de las emisiones netas de la deforestación ocurren en regiones tropicales, y en la expansión de la agricultura mecanizada a gran escala se encuentra uno de los factores más importante de pérdida de bosque. Según datos aportados por un informe de PNAS (1), en los nueve estados de la Amazonía brasileña, la agricultura industrial aumentó en 36.000 km2 y la deforestación totalizó 93.700 km2 en el periodo 2001-2004. El informe revela que la intensificación de la agricultura industrial para la producción de cultivos comerciales con gran demanda --como la soja-- se ha hecho a expensas de la deforestación de la Amazonía, que actualmente constituye la mayor fuente de emisiones de CO2 de Brasil.

Por otro lado, la deforestación es generalmente resultado directo o indirecto de políticas gubernamentales. Así surge –aunque no a primera vista- de la información dada en Brasil sobre el aumento de la deforestación de la Amazonía en el último mes de agosto: 75.600 hectáreas contra 32.300 de julio. El Ministerio de Medio Ambiente presentó una lista de los “100 mayores deforestadores” entre 2005 y 2008, en la cual los seis primeros lugares los ocupan asentamientos del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) –lo que fue recibido con una gran sonrisa socarrona por el agronegocio.

El profesor brasileño Ariovaldo Umbelino de Oliveira, de la Universidad de San Pablo, expone de manera muy reveladora las razones que se esconden detrás de estas cifras, y afirma que lo que está en el banquillo de los acusados es la política agraria oficial.

“El gobierno petista”, señala de Oliveira, “por su decisión política de no enfrentar a los integrantes del agronegocio que forman parte de su base de apoyo parlamentario, no realizó la reforma agraria en las zonas donde están concentrados los campamentos, y prefirió concentrarla en la Amazonia. Un total de 307 mil familias habrían sido asentadas en la Amazonia Legal entre 2003 y 2007. Esta es la primera razón para separar la defensa de la reforma agraria de la defensa de la política implementada por el Incra. Es necesario seguir defendiendo la reforma agraria, porque es el camino para alcanzar la soberanía alimentaria. Sin embargo, la política del Incra, no. Tiene que ser severamente criticada por el error que contiene, de no asumir la necesidad de la reforma agraria en todo el país.

La política de reforma agraria del Incra está marcada por dos principios: no hacerla en las zonas de dominio directo del agronegocio y sí hacerla en las zonas donde pueda ‘ayudar’ a la expansión del agronegocio. Es decir, la política de reforma agraria del actual gobierno está definitivamente acoplada a la expansión del agronegocio en el país. Esta es la segunda razón para separar la defensa de la reforma agraria de la defensa de la política adoptada por el Incra.

Location of State of Mato Grosso in Brazil

Los asentamientos de los seis municipios del estado de Mato Grosso, campeón absoluto de la tala de la Amazonia, están localizados exactamente en uno de los frentes de expansión territorial de la ganadería de bovinos a gran escala. El Incra, por lo tanto, sí tiene culpa, porque no tiene una política de seguimiento de esos asentamientos. En ellos, es común que los asentados vendan ilegalmente sus lotes al agronegocio, que, para “comprarlos”, exige que estén totalmente talados. Actúan así, porque, de esa forma, la responsabilidad de la tala es del asentado y del Incra. O si no, se valen de otro artificio: ceden cabezas de ganado para criarlas conjuntamente con los asentados. En los dos casos, el bosque es derribado para dar lugar a las pasturas para la ganadería.

El mismo proceso tiene lugar en los asentamientos que se implantaron en la localidad de Cotriguaçu y que ocupan una superficie total de 141 mil hectáreas. Según el Ministerio de Medio Ambiente, se talaron más de 46 mil hectáreas de bosque para dar lugar al pastoreo y a la ganadería bovina. En el asentamiento Bordolândia, el panorama es idéntico.

Mientras que en la localidad de Querência, los asentamientos ocupan una superficie de 101 mil hectáreas y en la localidad de Nova Ubiratã, los asentamientos ocupan 48 mil hectáreas. Estas dos localidades están en el frente de expansión territorial de la ganadería a gran escala y de la soja. Allí, la tala de más de 30 mil hectáreas tuvo lugar en virtud de la presión del agronegocio bovino y de la soja en regiones donde la tala es prácticamente total. Es obvio que este proceso no ocurrió sin la participación u omisión del Incra.

Corresponde también, en este contexto, criticar la forma en que el Ministerio de Medio Ambiente divulgó los datos, ya que en la lista, al lado de los propietarios individuales, hay asentamientos enteros, lo que crea una ilusión de que la responsabilidad es de la reforma agraria, lo cual no es verdad. Cuando se divide el total talado por el número de familias asentadas, se verifica que es de menos de 70 hectáreas en promedio. Por lo tanto, quienes talan la Amazonia Legal en mayor medida continúan siendo los grandes ganaderos y productores de soja, ya sea que se apropien ilegalmente de la tierras o no.”(2)

(1) “Cropland expansion changes deforestation dynamics in the southern Brazilian Amazon”, http://www.pnas.org/content/103/39/14637.full.pdf+html?sid=ca32002c-b059-479b-9729-688006d4ffd1

(2) [Texto extractado y adaptado de: “A Amazônia e a reforma agrária de novo no banco dos réus”, Adital, http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=PT&cod=35400 ]

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