domingo, enero 11, 2009

FYI: CRAIG VENTER'S DANGEROUS PIE-IN-THE-SKY SYNTH BIOFUELS


Future Biofuels Could Be Created Out of Thin Air: Craig Venter & Synthetic Genomics

by Matthew McDermott, New York, NY on 01. 5.09

With the honeymoon phase of support for first generation biofuels (those derived from food crops such as corn, soybeans, etc) pretty much over, and research into second generation fuels (cellulosic fuels and those derived from non-food crops) ramping up, you’ll have to forgive me to jumping ahead to what may one day be termed third-generation biofuels: Ones using genetically engineered microbes to produce fuel. Yale Environment 360 has an interesting piece outlining some of the work being done in this area:

Beyond Second Gen Feedstocks...
Although the original piece covers some of the work being done by companies like Amyris Biotechnologies, LS9, and Solazyme, TreeHugger’s gone over much of this work before: Feeding sugar to microbes or algae to produce synthetic diesel fuel, biodiesel or bio-aviation fuel. Cool stuff on the horizon to be sure, but the work being done by Craig Venter and Synthetic Genomics is even farther off and even more interesting.

Synthetic Genomics’ Photosynthetic Bacteria Produce Refinery Ready Lipids
Here’s is the quick version of how Venter wants to use microbes to create lipids which could go straight into oil refineries, and take greenhouse gases out of the air at the same time:

Instead of waiting for plants to make hydrocarbons, Venter wants to cut out the middleman and head straight for their original source of carbon: the air. Researchers at Synthetic Genomics have been experimenting with photosynthetic bacteria, which (like plants) use the energy in sunlight to combine water and carbon dioxide. Using some of the genes Venter’s team has discovered, the researchers have altered the bacteria. Now the microbes can rapidly build molecules known as lipids. Lipids come in a range of forms and serve many functions in cells, storing energy, for example, and forming membranes. But instead of using lipids for such purposes, Venter’s bacteria secrete them. Researchers at Synthetic Genomics have drawn up plans for gathering those lipids.

Read the entire original article: The High-Tech Search For A Cleaner Biofuel Alternative

Second & Third Generation Biofuels
Geneticist Craig Venter Wants to Create Fuel From CO2
New Algae-Based Aviation Fuel Passes Key ASTM Test For Jet Fuel
Genomics Could Help Create Better Biofuels

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lunes, julio 14, 2008

El rol de la biología sintética en los agrocombustibles

Carmelo Ruiz Marrero | 4 de junio de 2008

Versión original: Synthetic Biology's Role in Agrofuels
Traducción por: Carmelo Ruiz Marrero



Programa de las Américas

El debate sobre agrocombustibles de próxima generación podría ser transformado por el nuevo campo de la biología sintética. También conocida como synbio, la biología sintética va más allá de la ingeniería genética para crear vida de la nada al combinar biología de nanoescala, computación e ingeniería.

"Usando una computadora tipo laptop, información pública de secuencias genéticas y ADN sintético ordenado por correo, prácticamente cualquiera tiene el potencial para construir genes o genomas enteros de la nada", informó el Grupo ETC en un informe reciente. "En el corazoìn de la biología sintética yace la creencia de que todas las partes de la vida pueden hacerse sintéticamente (es decir, mediante la química), que pueden diseñarse con ingeniería y ensamblarse para producir organismos funcionantes."

Un pequeño pero creciente número de científicos-empresarios se están montando en el tren synbio y formando compañías con fondos públicos y capital de riesgo, como LS9, Amyris y Codon Devices. Ellos sostienen que la biología sintética se puede utilizar para crear organismos artificiales que harán de todo, desde erradicar la malaria hasta producir combustible.

"Amyris Biotechnologies está traduciendo la promesa de la biología sintética en soluciones para problemas en el mundo real. Partiendo de adelantos en la biología molecular, celular y de sistemas, estamos diseñando microbios capaces de producir compuestos de alto valor para atender grandes retos globales de salud y energía. Estamos empleando estas factorías químicas vivientes para producir fármacos novedosos, combustibles renovables y sustancias químicas especializadas", dice la compañía Amyris Biotechnologies en su página web.

"Amyris Biotechnologies está desarrollando procesos de fermentación en gran escala para producir biocombustibles de manera renovable. Estamos desarrollando un sustituto de gasolina que contiene más energía que el etanol, que resultará en mezclas de biocombustible de menor costo y menos contaminantes, y compatibles con los carros de hoy y la infraestructura petrolera actualmente existente. También estamos desarrollando un sustituto de diesel que puede lograr costos menores y mucha mayor escala que los biodiesels basados en aceites vegetales ... Ambos sustitutos serán hechos de las mismas fuentes y plantas de producción que se utilizan para hacer etanol", dice la página de internet de Amyris Biotechnologies.

Organismos hechos a la orden pueden convertirse fácilmente en fábricas de combustibles y medicinas pero también de armas biológicas ... La experiencia con la biotecnología agrícola demostró que la promesa de control no sirve para contener organismos transgénicos una vez llegan a las parcelas de los agricultores. Los organismos vivos, sistemas y artefactos creados con biología sintética serán igualmente difíciles de contener y controlar.

La creación de nuevas formas de vida entraña complejidades enormes: ¿Cómo podría evitarse su liberación accidental al ambiente o cómo podrían evaluarse los efectos de su liberación intencional? ¿Quién los va a controlar, y cómo? ¿Cómo se fiscalizará la investigación? ¿Deberíamos rediseñar la vida de esta manera cuando los cuestionamientos ambientales y en torno a la seguridad humana son tan vastos¿ ¿Quién debería decidir?

Fuente: Grupo ETC

El más prominente y extrovertido de estos tecno-capitalistas de nuevo cuño es el polémico J. Craig Venter, quien se hizo famoso secuenciando el genoma humano con su compañía Celera Genomics. En 2007 la revista Time lo incluyó en su lista de las cien personas más influyentes del mundo.

En 2005 Venter fundó la compañía Synthetic Genomics, que aspira a crear microbios sintéticos que producirán combustibles como etanol e hidrógeno. La mitad de su capital inicial vino del magnate mexicano Alfonso Romo. El Institute for Biological Energy Alternatives, un ente sin fines de lucro fundado por Venter, recibe fondos del programa Genomas para la Vida del Departamento de Energía de Estados Unidos, que desarrolla el uso de plantas y microbios para faenas variadas desde generar energía hasta remover carbono de la atmósfera.

"El uso creciente de combustibles fósiles contribuye a los retos ambientales de cambio climático global; contaminación del aire, agua y suelos; y la pérdida de diversidad biológica", dice la página web de Synthetic Genomics. "Estamos desarrollando estrategias novedosas basadas en la genómica para atender retos globales energéticos y ambientales. Adelantos recientes en el campo de la genómica sintética presentan aplicaciones aparentemente ilimitadas que podrían revolucionar la producción de energía, sustancias químicas y fármacos, y facilitar el secuestro de carbono y la remediación ambiental ... Estamos en una posición única para detonar una revolución biológica industrial, y estamos comprometidos para abrir las llaves a un futuro de energía limpia mediante la genómica."

Venter ya es bien conocido por los grupos de sociedad civil latinoamericanos, que lo han acusado de biopiratería. En 2004 navegó a Bermudas, México, Costa Rica, Panamá, Chile y las Galápagos, islas ricas en biodiversidad pertenecientes a Ecuador, en el Sorcerer 2, su laboratorio flotante de 90 pies de largo. Los participantes en el Foro Social de las Américas, que tomó lugar ese año en Ecuador, denunciaron la expedición como un intento de patentar y privatizar la biodiversidad.

"La expedición de Venter en busca de microbios pone sobre la mesa serias cuestiones aún sin resolver en torno a la soberanía sobre los recursos genéticos y la privatización de éstos mediante su patentamiento," dijo Silvia Ribeiro, del Grupo ETC.

"La pretensión de Venter es una de las mayores amenazas para la privatización y comercialización de la vida, por lo cual nos oponemos a su presencia acá y en el resto de los países de la región," declaró Lucía Gallardo de Acción Ecológica, un grupo ambientalista ecuatoriano.

La idea de organismos sintéticos novedosos levanta banderas rojas para los críticos de la biotecnología. Al Grupo ETC le preocupa que la biología sintética se mueve a toda velocidad con prácticamente cero debate en la sociedad o supervisión regulatoria. "En última instancia la biología sintética significa herramientas más baratas y ampliamente accesibles para construir armas biológicas, patógenos virulentos y organismos artificiales que podrían representar graves amenazas para la gente y el planeta. El peligro no es solamente bioterror, sino el 'bio-error'".

En mayo 2006 una coalición internacional de 35 organizaciones, incluyendo científicos, ambientalistas, sindicalistas, expertos en guerra biológica y defensores de la justicia social exhortaron debate público, regulación y fiscalización de la biología sintética. Los firmantes explícitamente rechazaron las propuestas de "autorregulación".

"No se puede permitir que científicos que crean nuevas formas de vida actúen como juez y jurado", declaró Sue Mayer, directora de GeneWatch UK. "Las posibles implicaciones sociales, ambientales y de armas biológicas son demasiado serias como para ser dejadas en manos de científicos con bien intencionados pero con intereses propios. Se necesitan debate público, regulación y fiscalización."












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jueves, junio 19, 2008

De los transgénicos a la biología sintética



Carmelo Ruiz Marrero/Especial para Claridad
19 de junio 2008

Los transgénicos están passé. Así como lo oyen. Al menos ése es el parecer de los científicos y empresarios en el nuevo campo de la biología sintética. Conocida también como “synbio” o “biología 2.0”, la biología sintética va más allá de la ingeniería genética, tecnología que se usa para alterar organismos existentes para crear organismos genéticamente alterados (transgénicos). Lo que busca la biología sintética es construir organismos nuevos desde cero.

“Usando una computadora tipo laptop, información pública de secuencias genéticas y ADN sintético ordenado por correo, prácticamente cualquiera tiene el potencial para construir genes o genomas enteros de la nada”, informó el Grupo ETC, organización no gubernamental con sede en Canadá.
En junio de 2007 tomó lugar en la ciudad suiza de Zurich el Tercer Encuentro Internacional de Biología Sintética, en el cual hicieron su presentación en sociedad varias iniciativas, como la fundación “Emergence” y el proyecto “Tessy” (“Towards a European Strategy for Synthetic Biology”), que promueven la biología sintética en Europa. De Estados Unidos participó el “Synthetic Biology Engineering Research Center” (www.synberc.org), institución financiada por la Fundación Nacional de las Ciencias.

Además de gobiernos y corporaciones transnacionales, también tenemos un puñado de científicos-empresarios montándose en el tren de la biología sintética. Están formando empresas, como LS9, Amyris y Codon Devices, utilizando fondos públicos y capital de riesgo. Ellos aseguran que la biología sintética se puede utilizar para crear organismos artificiales que harán de todo, desde combatir la malaria hasta producir combustible.

El más prominente y farandulero de estos tecno-capitalistas de nuevo cuño es el polémico J. Craig Venter, quien se hizo famoso haciendo un mapa del código genético humano con su compañía Celera Genomics.

En 2005 Venter fundó la compañía Synthetic Genomics, que aspira a crear microbios sintéticos que producirán combustibles como etanol e hidrógeno. El “Institute for Biological Energy Alternatives”, un ente sin fines de lucro fundado por Venter, recibe fondos del programa Genomas para la Vida del Departamento de Energía de Estados Unidos, que desarrolla el uso de plantas y microbios para faenas variadas desde generar energía hasta remover carbono de la atmósfera.

La mitad del capital inicial de “Synthetic Genomics” vino del magnate mexicano Alfonso Romo. El señor Romo tiende a aparecer dondequiera que se mueven los capitales de la biotecnología. Fundó en 1991 el Grupo Púlsar, poderoso conglomerado con operaciones en más de 110 países y grandes intereses en agroindustria, biotecnología y bioprospección.

En 1994 Romo fundó la empresa Seminis (www.seminis.com), un gigante de la agroindustria que en poco tiempo llegó a ser el mayor desarrollador, cultivador y mercader de semillas de frutas y vegetales del mundo, controlando 40% del mercado de semillas de vegetales de Estados Unidos, incluyendo 75% de los tomates vendidos en ese país, más numerosas variedades de lechuga, repollo, melón y espinaca. Hoy día tiene ventas en 156 países, sus réditos de 2007 fueron de $606 millones, y posee 20% del mercado mundial de semillas de vegetales.

Desde 2005 Seminis es subsidiaria del gigante de biotecnología Monsanto. La compra de Seminis, a un costo $1,400 millones, hizo de Monsanto la compañía de semillas más grande del mundo.

Biopiratería
Venter ya es bien conocido por los grupos de sociedad civil latinoamericanos, que lo han acusado de biopiratería. En 2004 navegó a Bermudas, México, Costa Rica, Panamá, Chile y las Galápagos en el Sorcerer 2, su laboratorio flotante de 90 pies de largo. Los participantes en el Foro Social de las Américas, que tomó lugar ese año en Ecuador, denunciaron la expedición como un intento de patentar y privatizar la biodiversidad.

“La expedición de Venter en busca de microbios pone sobre la mesa serias cuestiones aún sin resolver en torno a la soberanía sobre los recursos genéticos y la privatización de éstos mediante su patentamiento,” dijo Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. “La pretensión de Venter es una de las mayores amenazas para la privatización y comercialización de la vida, por lo cual nos oponemos a su presencia acá y en el resto de países de la región”, declaró Lucía Gallardo, de Acción Ecológica, un grupo ambientalista ecuatoriano.

Romo también ha sido acusado de biopiratería. Por varios años fue miembro de la junta directiva de Conservación Internacional (www.conservation.org), uno de los grupos conservacionistas más adinerados del mundo. Con sede en Wáshington DC y operaciones en más de 40 países, CI administra áreas naturales protegidas y proyectos de bioprospección y ecoturismo en varios continentes, ha recibido fondos de corporaciones como McDonald’s, Exxon, Citigroup, Ford, Sony y el ya mencionado Grupo Púlsar, y su junta directiva tiene ejecutivos de Starbucks, Hyatt, Wal Mart, JP Morgan, UBS e Intel.

CI “representa el caballo de Troya de grandes corporaciones transnacionales y del gobierno estadounidense”, según el Centro de Análisis Político e Investigaciones Sociales y Económicas de México (CAPISE). “La estrategia de CI es recabar información y comprar grandes extensiones de tierra con altos potenciales de bioprospección, lo que le permite administrar los recursos naturales y/o estratégicos y ponerlos a la disposición de las grandes transnacionales.”

Peligro
La idea de organismos sintéticos novedosos levanta banderas rojas para los críticos de la biotecnología. Preocupa a muchos que la biología sintética se mueve a toda velocidad, sin debate en la sociedad o supervisión regulatoria. Advierte el grupo ETC: “En última instancia la biología sintética significa herramientas más baratas y ampliamente accesibles para construir armas biológicas, patógenos virulentos y organismos artificiales que podrían representar graves amenazas para la gente y el planeta. El peligro no es solamente bioterror, sino el ‘bio-error’.”

“La creación de nuevas formas de vida entraña complejidades enormes. ¿Cómo podría evitarse su liberación accidental al ambiente o cómo podrían evaluarse los efectos de su liberación intencional? ¿Quién los va a controlar, y cómo? ¿Cómo se fiscalizará la investigación? ¿Deberíamos rediseñar la vida de esta manera cuando los cuestionamientos ambientales y en torno a la seguridad humana son tan vastos? ¿Quién debería decidir?”

En 2006 una coalición internacional de 35 organizaciones, incluyendo científicos, ambientalistas, sindicalistas, expertos en guerra biológica y defensores de la justicia social exhortaron al debate público, regulación y fiscalización de la biología sintética. Los firmantes explícitamente rechazaron las propuestas de “autorregulación”.

“No se puede permitir que científicos que crean nuevas formas de vida actúen como juez y jurado”, declaró Sue Mayer, directora de GeneWatch UK. “Las posibles implicaciones sociales, ambientales y de armas biológicas son demasiado serias como para ser dejadas en manos de científicos bien intencionados pero con intereses propios. Se necesitan debate público, regulación y fiscalización.”

Para más información: http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Synthetic%20Biology

carmelo_ruiz@yahoo.com

http://claridadpuertorico.com/content/view/402087/32/

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viernes, febrero 22, 2008

BIOTECNOLOGIA Y AGROCOMBUSTIBLES

Carmelo Ruiz Marrero

(Artículo publicado el domingo 3 de febrero 2008 en periódico puertorriqueño El Nuevo Día bajo el título 'Riesgo Ecológico')

Hay un nuevo participante en los debates sobre el calentamiento global y los agrocombustibles: la industria de la biotecnología. Los gigantes corporativos de la genética están proponiendo nuevas tecnologías, como árboles genéticamente alterados y biología sintética, para producir combustibles biológicos. Pero no todo el mundo está contento con esta visión.

Las empresas de biotecnología agrícola figuran entre los principales impulsores del uso de cultivos, como maíz, soya y caña de azúcar, para hacer combustibles como etanol y diesel. Su entusiasmo se debe en gran parte a que enfrentan dificultades severas vendiendo sus cultivos genéticamente alterados, conocidos también como transgénicos (vea el recuadro ‘Zozobran los transgénicos’).

Frente a esta situación, la industria ve su salvación en la producción de cultivos transgénicos para combustible. De esta manera pueden despachar las preocupaciones acerca de los efectos que puedan tener sobre la salud humana (“Son para combustible, no para alimento”) y a la vez ganar injerencia directa en los foros internacionales donde se discute el calentamiento global.

Las ambiciones del sector biotecnológico van mucho más allá de simplemente utilizar cultivos convencionales como maíz y soya para hacer combustible, sino que van encaminadas a desarrollar la próxima generación de agrocombustibles, los cuales serán derivados de celulosa.

RECUADRO: Donativo récord a la academia

La British Petroleum (BP) firmó en 2007 un acuerdo con la Universidad de California (UC), recinto de Berkeley, y el Laboratorio Lawrence Berkeley de la Universidad de Illinois para fundar el Energy Biosciences Institute, entidad que usará la biotecnología para desarrollar combustibles. ¿Y qué hay en este trato para estas dos instituciones? Respuesta: $500 millones, un donativo privado sin precedentes en la historia de la academia. Robert A. Malone, jefe de BP, dijo que su compañía “se está uniendo a algunos de los mejores talentos mundiales en ciencias e ingeniería para responder a la demanda por energías de bajo contenido de carbono, que estaremos trabajando para mejorar y expandir la producción de energía limpia, renovable, a través del desarrollo de mejores plantaciones”.

Pero el trato BP-Berkeley, como se le conoce, ha provocado la airada oposición de grupos de estudiantes, facultad y ciudadanos. “Esta asociación refleja un alineamiento global corporativo rápido, sin fiscalización, y sin precedentes, de las más grandes empresas del mundo en el agronegocio, la biotecnología, el petróleo y las industrias automotrices”, denunciaron los profesores de la UC Miguel Altieri e Ignacio Chapela. “Para ellas es una inversión relativamente pequeña, ya que estas empresas se van a apropiar de la pericia académica construida a través de décadas de apoyo gubernamental, lo que se traduce en billones de dólares en ganancias para esos socios globales”.

RECUADRO: ZOZOBRAN LOS TRANSGÉNICOS

Los transgénicos son organismos cuya composición genética (genoma) ha sido alterada mediante técnicas de ingeniería genética, la cual permite combinaciones genéticas que nunca serían posibles en la naturaleza. Los productos transgénicos aprobados para comercialización por el Gobierno de Estados Unidos son mayormente variedades de maíz y soya que fueron alteradas para resistencia a plagas (cultivos Bt) o herbicida (semillas Roundup Ready). Estos se utilizan mayormente para alimentar animales de finca -de los que se producen carne, huevos y lácteos- y hacer aditivos (como endulzadores y harina) presentes en casi todos los alimentos procesados.

Pese a los esfuerzos de las compañías de biotecnología, amplios sectores ciudadanos alrededor del mundo entero rechazan estos productos por entender que no son seguros ni beneficiosos.

• En 2007, sobre tres millones de italianos firmaron una petición a su gobierno para que continúe en pie la prohibición a siembras transgénicas en el país.

• Hasta en África hay resistencia. Sudán, Angola y Zambia han exigido que la ayuda alimentaria que reciben no contenga transgénicos. En 2007, las autoridades sudafricanas se rehusaron a aprobar la siembra de casabe y sorgo transgénico. Y en ese mismo año la oposición militante de la sociedad civil logró que la legislatura de Kenia rechazara un proyecto de ley favorable a los transgénicos.

• En el Foro Social Mundial de 2007, celebrado en Kenia, 70 organizaciones de doce países africanos se declararon en contra de los transgénicos. Un mes después, grupos de agricultores y de sociedad civil de 17 países se congregaron en Mali y expresaron categóricamente su oposición a los transgénicos.

• Cuando el director de la Organización de Agricultura y Alimentos de las Naciones Unidas (FAO) expresó en 2004 que los transgénicos ayudarán en la guerra contra el hambre, sobre 650 organizaciones firmaron una carta abierta desmintiéndolo, alegando que al endosar los transgénicos la FAO les declaraba la guerra a los agricultores y no al hambre.

Recursos online

ARBORGEN - www.arborgen.com

BIOENERGY SCIENCE CENTER - http://bioenergycenter.org

CAMPAÑA CONTRA CONVENIO BP-BERKELEY - www.stopbp-berkeley.org

GENOMES TO LIFE - http://genomicsgtl.energy.gov

GLOBAL CLIMATE AND ENERGY PROJECT - http://gcep.stanford.edu

GRAIN - http://grain.org

GRUPO ETC - www.etcgroup.org

MENDEL BIOTECHNOLOGY - www.mendelbio.com

SYNTHETIC GENOMICS - www.syntheticgenomics.com

VERENIUM - www.verenium.com

VOTORANTIM - www.votorantim.com.br/ptb


Y ¿qué importancia tiene la celulosa? Hay muchas materias vegetales, como la madera, que no pueden ser convertidas fácilmente en combustible líquido debido a su contenido de celulosa, sustancia que sólo algunos microbios pueden digerir y procesar. Todavía no se ha inventado una manera práctica de convertir la celulosa en combustible como para hacer mella en la demanda energética global, pero la carrera para lograrlo ya empezó. El poder convertir la celulosa en combustible haría posible usar cualquier materia vegetal, viva o muerta, para fines energéticos. Por menos que eso uno se gana un premio Nobel.

En 2006 inversionistas de capital de riesgo invirtieron $235 millones en el desarrollo de agrocombustibles celulósicos. Ese mismo año el Gobierno chino anunció que gastaría cinco mil millones de dólares en los siguientes diez años para expandir la producción de etanol, con énfasis especial en etanol celulósico. Y mientras tanto, el Departamento de Energía de Estados Unidos está invirtiendo $385 millones en instalaciones de etanol de celulosa para el período 2007-2010.

La compañía de biotecnología Monsanto, líder mundial en cultivos transgénicos, está metida de lleno en el desarrollo de agrocombustibles. En 2005 pasó a ser la mayor compañía de semillas del mundo al comprar a Seminis, empresa fundada por el magnate mexicano Alfonso Romo. Al momento de ser comprada, Seminis controlaba 40% del mercado de semillas de vegetales en Estados Unidos. Este vasto catálogo de semillas, del cual salía 75% de los tomates vendidos en EE.UU., e incluía numerosas variedades de lechuga, repollo, melones y espinaca, ahora pertenece a Monsanto.

El año pasado Mendel Biotechnology -compañía de la cual Monsanto es codueña- compró la empresa alemana Tinplant Biotechnik, que posee la mayor colección del mundo de variedades de miscanthus, una de las plantas más prometedoras para la producción de etanol celulósico. Actualmente, Mendel desarrolla variedades transgénicas de miscanthus y el pasado mes de junio, British Petroleum (BP), la cuarta corporación más grande del mundo, comenzó a financiar a Mendel para la investigación de cultivos agrocombustibles celulósicos.

Otras petroleras en este campo son Chevron, Shell, ConocoPhillips, que invirtió $100 millones en una empresa conjunta con Tyson Foods para procesar grasa animal, y la brasileña Petrobrás, que pactó con la japonesa Itochu para hacer bioetanol.

A Monsanto le interesa también el potencial de la maleza Panicum virgatum (en inglés, ‘switchgrass’) para combustible, y tiene con la corporación Ceres una colaboración a este fin. Ceres dice estar “mejorando genéticamente el pasto ‘switchgrass’ como cultivo mediante la selección de tipos mejorados pero, lo más importante, está aportando genes de su propiedad, herramientas y procedimientos para impulsar las mejoras más rápidamente y proveer a la planta de atributos idealmente adecuados para ser cultivada en grandes áreas y dar rendimientos constantemente más elevados”. Ceres alega tener la mayor colección privada de genes vegetales totalmente secuenciados, con patentes en más de 75 mil genes.

Las investigaciones en caña de azúcar no se quedan atrás, y Brasil está en la delantera. El conglomerado brasileño Votorantim es dueño de CanaVialis, compañía más grande del mundo en mejoramiento genético de la caña; y de Allelyx, empresa de biotecnología de la caña. Ambas subsidiarias están desarrollando caña de azúcar transgénica para hacer etanol. En 2006 Monsanto anunció que está trabajando con Votorantim para comercializar caña transgénica para el año que viene.

La academia, entretanto, está pescando en río revuelto. El año pasado BP dio la insólita suma de $500 millones a las universidades de Illinois y California para desarrollar agrocombustibles (vea el recuadro ‘Donativo récord’). Por su parte, el Global Climate and Energy Project de la Universidad de Stanford recibirá $100 millones de Exxon-Mobil, segunda corporación más grande del mundo, en los próximos diez años. Las actividades de este proyecto incluyen ingeniería genética para agrocombustibles. Otros donantes corporativos son General Electric y Toyota, quienes darán $50 millones cada uno.

El futuro de la celulosa

Hay un obstáculo para el uso de la celulosa: la lignina. Esta sustancia, que da dureza y firmeza a plantas y árboles, sólo puede ser digerida por algunas bacterias y hongos. Mientras más lignina, más difícil es llegar a la celulosa. La lignina es precisamente lo que hace difícil y complicado el convertir madera en pulpa de papel.

No son de sorprender entonces los esfuerzos por desarrollar árboles transgénicos con contenido de lignina reducido. La compañía estadounidense ArborGen es la líder mundial en el desarrollo de árboles transgénicos. El pasado mes de agosto compró los viveros de tres de sus competidores, convirtiéndose así en la mayor productora de plántulas de árboles en el mundo, con operaciones en puntos tan diversos como Nueva Zelandia y Brasil.

ArborGen espera lucrarse con la moda de los agrocombustibles y ya se ha expandido para incluirlos en sus investigaciones, particularmente en el área de árboles transgénicos con contenido reducido de lignina. “La energía renovable puede crear nuevos mercados para los productos verdes”, dijo Barbara Wells, directora ejecutiva de la empresa. ArborGen es uno de los socios corporativos del BioEnergy Science Center, un proyecto de $125 millones del Departamento de Energía de Estados Unidos dedicado a adelantar el procesamiento de biomasa lignocelulósica para hacer combustible.

Peligro, advierten ecologistas

El uso de árboles para hacer combustible significa plantaciones de monocultivo forestal de extensiones masivas. Ya existen tales plantaciones en Suramérica para extraer madera y pulpa de papel. Este modelo forestal ha sido objeto de duras críticas y oposición.

“En todos los países donde se han implantado estos monocultivos, las consecuencias han sido las mismas: mayor riqueza y poder para unas pocas empresas nacionales y extranjeras y mayor pobreza para las comunidades locales”, declaró en 2007 la Red Contra Monocultivos de Árboles, una coalición con miembros en 16 países. “Como contrapartida, la oposición a este modelo social y ambientalmente nefasto está creciendo a nivel local, nacional y regional”.

“Sin embargo, pareciera que en la mayoría de nuestros países se hace oídos sordos a los reclamos de la gente y se continúan promoviendo políticas que están agravando aún más las situaciones descritas arriba y que incrementarían las áreas de ‘desiertos verdes’. Las que se anuncian como ‘soluciones’ para el cambio climático no sólo no solucionarán el problema, sino que serán causa de mayores sufrimientos en las comunidades. Los agrocombustibles son ejemplo de estas falsas soluciones que ya se están implementando en nuestros países. A ello se suma el peligro de los planes para la liberación de árboles transgénicos, que ya están siendo genéticamente manipulados en laboratorios en Chile y Brasil”, agrega la Red.

Uno de los problemas que los ecologistas ven con los árboles transgénicos es que, como seres vivos que son, regarán sus semillas y polen y proliferarán de manera descontrolada, un fenómeno conocido como contaminación genética.

“Esta contaminación es particularmente peligrosa en el caso del árbol más extensamente utilizado en plantaciones -el eucalipto- cuyas muchas especies tienen la capacidad de hibridarse y pueden, por lo tanto, ser fácilmente polinizados por eucaliptos transgénicos”, declararon un grupo de ecologistas de varios países en una carta a la Convención de Biodiversidad de la ONU en 2006. “También existe el mismo peligro en el caso de otras especies ampliamente plantadas, tales como los pinos, álamos y acacias. En China, el único país en que los árboles transgénicos han sido plantados a escala comercial, la contaminación de los álamos nativos ya ha sido documentada”.

La carta abierta enfatiza que manipular el contenido de lignina puede ser un problema. “Los árboles con menos lignina (y mayor contenido de celulosa) estarían más expuestos a las plagas, probablemente aumentaría su caída ante fuertes vientos, y la descomposición de su madera sería más rápida, alterando la composición del suelo y liberando CO2 con mayor rapidez, contribuyendo de esta manera al cambio climático. La madera descompuesta de los bosques provee un hábitat esencial para una gran diversidad de flora y fauna. Alterar los niveles de descomposición tendría un efecto grave en poblaciones de especies, cuya consecuencia aún no ha sido estudiada”.

Algunos ecologistas sostienen que el utilizar cualquier materia vegetal para producir energía tiene riesgos ecológicos considerables. “Retirar los residuos orgánicos de los campos implicaría tener que usar más nitratos fertilizantes, incrementando las emisiones de óxido nitroso, lo que sobrecargaría de nitrato el sistema provocando serios impactos en la biodiversidad”, advierte el documento ‘Agrofuels: Towards a Reality Check’, presentado en 2007 a la Convención de Diversidad Biológica de la ONU.

El informe fue coescrito por once grupos de sociedad civil de Argentina, Dinamarca e Indonesia, entre otros países. “Despojar por completo la materia vegetal implica acelerar las pérdidas de cubierta del suelo, lo que ocasiona la devastación de los nutrientes del suelo”, dijeron.

GRAIN, organización internacional de defensa de la biodiversidad, advierte que con los agrocombustibles de segunda generación “lo que veremos es una disminución aún más drástica de la materia orgánica que se devuelve a los suelos, un deterioro creciente de la fertilidad de estos y una dependencia cada vez más profunda de los fertilizantes químicos, lo que a su vez llevará a nuevas pérdidas de materia orgánica. Lo que se anuncia, entonces, es la creación de un círculo vicioso que llevará a emisiones crecientes de gases con efecto de invernadero y deterioro creciente de los suelos”.

Biología sintética

En el futuro cercano el debate sobre los agrocombustibles podría ser transformado por el nuevo campo de la biología sintética. También conocida como synbio, la biología sintética va más allá de la ingeniería genética. “Hoy día los científicos no están solamente haciendo mapas de genomas (códigos genéticos) y manipulando genes, están construyendo vida desde cero”, dice el Grupo ETC, organización no gubernamental que investiga los impactos de nuevas tecnologías. “Usando una computadora laptop, prácticamente cualquier persona tiene el potencial de construir genes o genomas enteros”.

Un pequeño pero creciente número de científicos-empresarios están montándose en el tren de la biología sintética con fondos públicos y capital de riesgo, y formando compañías, como LS9, Amyris y Codon Devices. Ellos dicen que con la biología sintética se podrán fabricar organismos artificiales que harán de todo, desde detener el calentamiento global hasta producir combustibles.

El más prominente de estos capitalistas de nuevo cuño es el polémico científico Craig Venter, quien se hizo famoso dilucidando la secuencia del genoma humano en su antigua compañía Celera Genomics. En 2007 la revista Time lo puso en su lista de las cien personas más influyentes del mundo.

En 2005 Venter fundó Synthetic Genomics, compañía que busca crear microbios sintéticos que producirán combustibles como etanol e hidrógeno. La mitad de su capital inicial vino del ya mencionado Alfonso Romo. El Institute for Biological Energy Alternatives, organización sin fines de lucro fundada por Venter, recibe dinero de Genomes To Life, un programa del Departamento de Energía de Estados Unidos que desarrolla el uso de plantas y microbios para faenas como generar energía y remover carbono de la atmósfera.

No todo el mundo está entusiasmado con el surgimiento de formas de vida sintéticas. “Las amenazas sociales, ambientales y de bioarmas de la biología sintética sobrepasan los posibles peligros y abusos de la biotecnología”, advierte el Grupo ETC. “La biología sintética significa herramientas más baratas y accesibles para construir armas biológicas, patógenos virulentos y organismos artificiales que podrían presentar graves amenazas a la gente y el planeta. El peligro no es solamente el bioterror, sino el ‘bioerror’”.

En 2006, una coalición de 35 organizaciones internacionales de científicos, ambientalistas, sindicalistas, expertos en guerra biológica y otros sectores pidieron debate público, reglamentación y supervisión de la biología sintética.

Una visión radicalmente distinta

Los detractores plantean que ante la crisis energética y el calentamiento global lo que se necesita no son soluciones de alta tecnología, sino confrontar el sistema económico y proveer alternativas ecológicas basadas en el desarrollo a nivel local.

“No hay escapatoria: tenemos que reducir el consumo de energía si queremos sobrevivir en este planeta”, sentencia GRAIN. “De nada sirve pedir a las compañías automovilísticas que hagan sus automóviles un poco más eficientes en materia energética, si la cantidad de automóviles se va a duplicar. De nada sirve pedirle a la gente que apague las luces de sus casas, si todo el sistema económico continúa orientado exclusivamente a mover mercancías por todo el planeta, desde los países donde las empresas que los producen pueden obtener los máximos márgenes de ganancias”.

“Para resolver el problema del cambio climático no necesitamos plantaciones de agrocombustibles. En cambio, necesitamos dar un giro de 180 grados en el sistema industrial de alimentos. Requerimos políticas y estrategias para reducir el consumo de energía e impedir el derroche. Tales políticas y estrategias ya existen; se lucha por ellas”.

La Vía Campesina , organización internacional que representa a decenas de millones de campesinos y pequeños agricultores en el mundo entero, propone la producción en pequeña escala, sin necesidad de gran maquinaria industrial que utiliza mucha energía y libera gases de efecto invernadero; la agricultura orgánica, que no usa agrotóxicos elaborados a base de combustibles fósiles; y la energía solar.

El pasado 5 de enero el diario inglés The Guardian incluyó al líder de Vía Campesina, Henry Saragih, en su lista de las 50 personas que podrían salvar el mundo, lista que incluye a Al Gore y la canciller alemana Angel a Merkel.

Según la Vía Campesina , es necesario cambiar de forma radical las formas de producir, comercializar y consumir alimentos, bajo la concepción de que la agricultura sustentable a pequeña escala y el consumo local de alimentos pueden revertir la devastación ambiental actual y sustentar a millones de familias rurales y urbanas que actualmente no acceden a alimentos de calidad y cantidad suficientes.

“La agricultura también puede contribuir a enfriar la tierra usando prácticas agrícolas que reduzcan las emisiones de CO² y el uso de energía por los campesinos”, declaró la agrupación durante la conferencia mundial sobre cambio climático en Bali en diciembre pasado.

Según los profesores Miguel Altieri e Ignacio Chapela, de la Universidad de California, “la única manera de parar el calentamiento global es promover la agricultura orgánica en pequeña escala y reducir el uso de todos los combustibles, lo que implica disminuir los patrones de consumo y el desarrollo de sistemas masivos de transporte público”.

GRAIN concurre: “En la agricultura y la producción de alimentos eso significa orientar la producción a los mercados locales en lugar de los mercados internacionales; significa adoptar estrategias para mantener a la gente en la tierra, en vez de expulsarla; significa apoyar enfoques sostenidos y sustentables para regresarle la diversidad biológica a la agricultura; significa diversificar los sistemas de producción agrícola, utilizando y expandiendo los saberes locales; significa poner a las comunidades locales nuevamente al frente del desarrollo rural”.

“Tales políticas y estrategias implican la utilización y el posterior desarrollo de tecnologías tradicionales y agroecológicas para mantener y mejorar la fertilidad del suelo y la materia orgánica -y en el proceso secuestrar dióxido de carbono en el suelo, en vez de desprenderlo a la atmósfera. También requieren una confrontación decidida con el complejo agroindustrial mundial, ahora más fuerte que nunca, que está conduciendo su agenda de agrocombustibles justo en la dirección opuesta”.

http://www.elnuevodia.com/diario/noticia/revistas/revistas/riesgo_ecologico/356539

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domingo, julio 23, 2006

A LETTER TO ONEARTH MAGAZINE

Re: Craig Venter interview in Summer '06 issue



I normally enjoy reading OnEarth's articles but was dismayed and disappointed by the Craig Venter interview in your Summer '06 issue. Only at the very end of the interview does the reporter ask him about the international controversy stirred by his marine microbe-hunting expeditions.

Here is the excerpt:

Q: People have already charged you with everything from eugenics to biopiracy.

A: The biopiracy one is my favorite. We're sailing across the open ocean in international waters and there's this current moving across the Pacific at 1 knot. So there are microbes in that current that move from open ocean into the 200-mile limit of French Polynesia, and suddenly the French call that French genetic heritage. Right? And they want to own it and capitalize on it. It takes months of paperwork to take 200 liters of seawater now from the open ocean. Before we published our paper nobody cared, because nobody assumed anything was there. So I think it's quite comical that we're called pirates for describing the data and making it available for the world.


Venter's response is a rather arrogant and casual dismissal of the legitimate concerns of people all over the global South, including Latin America, that have denounced his activities as biopiracy. Either he deliberately misrepresents the views of his critics or honestly does not understand the ethical and political implications of his work.

Venter's argumentation is identical to the European colonizers' rationales for seizing the lands and resources of the native peoples of the American hemisphere. The colonizer argued that the natives were not exploiting and "gainfully" using their lands and resources, so they were going to waste- hence the term "waste land". In the colonizer's mind, any resource that he does not own or exploit is "going to waste".

For more information on the substance of this debate, I recommend you read these two documents by the ETC Group:

Rocking the Boat: J. Craig Venter's Microbial Collecting Expedition Under Fire in Latin America

Playing God in the Galapagos

Notice that this is not some white NGO from a rich Northern hemisphere country claiming to speak on behalf of the poor peoples of the global South, as defenders of biopiracy would have us believe. Environmental leaders from Costa Rica, Ecuador, Mexico, Chile and other countries have repeatedly spoken up against Venter's expedition and the practice of biopiracy in general, but much of the American environmental movement is not listening. The views and concerns of Latin Americans deserve more respect and consideration on the part of American environmentalists and progressives.

I was also surprised and disappointed that the reporter did not press Venter about the possible hazards of synthetic life forms, which he proposes to make. On May 19 a coalition of thirty-five international organizations including scientists, environmentalists, trade unionists, biowarfare experts and social justice advocates called for inclusive public debate, regulation and oversight of the rapidly advancing field of synthetic biology. "We believe that this potentially powerful technology is being developed without proper societal debate concerning socio-economic, security, health, environmental and human rights implications", said their open letter. "The social, economic, ethical, environmental and human rights concerns that arise from the field of synthetic biology go far beyond deterring bioterrorists and 'evildoers.' Issues of ownership (including intellectual property), direction and control of the science, technology, processes and products must also be thoroughly considered." For the full text: http://www.etcgroup.org/article.asp?newsid=562

I hope that OnEarth can report on these issues of controversy in an even handed way in a future issue.


CARMELO RUIZ-MARRERO
Director, Puerto Rico Project on Biosafety

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sábado, julio 22, 2006

Carta a la Revista OnEarth

10 de julio de 2006

Usualmente me gustan los artículos de la revista OnEarth, pero estuve consternado y decepcionado por la entrevista a Craig Venter en su último ejemplar. (Aquí está el enlace: http://www.nrdc.org/onearth/06sum/frontlines2.asp) Sólo al final el reportero le pregunta acerca de la controversia internacional provocada por sus expediciones marinas de recogido de microbios. Esto es lo que dice textualmente:


P: "Hay gente que le ha acusado ya de todo desde eugenesia hasta biopiratería."

R: "La de biopiratería es mi favorita. Estamos navegando por el oceano abierto y está esta corriente moviéndose por el Pacífico a un nudo. Así que hay microbios en esa corriente que se mueven del oceano abierto al límite de 200 millas de la Polinesia Francesa y de repente los franceses le llaman a eso patrimonio genético francés. ¿De veras? Y ahora quieren poseerlo y sacarle provecho. Se requieren meses de papeleo para sacar 200 litros de agua de mar del oceano abierto. Antes de nosotros publicar nuestro informe a nadie le importaba porque nadie presumía que hubiera algo ahí. Así que encuentro cómico que nos llamen piratas por describir datos y hacerlos disponibles al mundo."


En su respuesta, Venter despacha- de manera bastante arrogante y casual- las preocupaciones legítimas de gente en todo el Sur global, incluyendo América Latina, que han denunciado sus actividades como biopiratería. O está deliberadamente tergiversando los puntos de vista de sus críticos u honestamente no entiende las implicaciones éticas y políticas de su trabajo.
La argumentación de Venter es idéntica a las justificaciones de los colonizadores europeos para apropiarse de las tierras y recursos de los pueblos originarios del hemisferio americano. El colonizador argumentaba que los nativos no estaban explotando o usando de manera provechosa sus tierras y recursos, y que por lo tanto estaban siendo desperdiciados. En la mente del colonizador, cualquier recurso que él no posea o explote es un desperdicio.

Para más información sobre la sustancia de este debate, le recomiendo que lea estos dos documentos delGrupo ETC:

Sacudiendo el barco: La expedición de J.Craig Venter para recolectar microbios, severamente cuestionada en Latinoamérica: http://www.etcgroup.org/article.asp?newsid=474

Jugando a ser dios en Galápagos: http://www.etcgroup.org/article.asp?newsid=448

Vea que no se trata de una oenegé blanca de un país rico en el hemisferio norte pretendiendo hablar anombre de los pueblos pobres del Sur global, como pretenden hacernos creer los defensores de la biopiratería. Líderes ecologistas de Costa Rica, Ecuador, México, Chile y otros países han hablado repetidas veces en contra de la expedición de Venter y la práctica de la biopiratería en general. Pero gran parte del movimiento ambientalista estadounidense no está escuchando. Los puntos de vista y preocupaciones de los latinoamericanos merecen más respeto y consideración por parte de los ambientalistas y progresistas estadounidenses.

También me sorprendió y decepcionó que el reportero no presionó a Venter acerca de los posibles riesgos de formas de vida sintética, las cuales él propone hacer. El pasado 19 de mayo una coalición de 35 organizaciones internacionales, que incluyó científicos, ecologistas, sindicalistas, expertos en guerra biológica y activistas en pro de la justicia social reclamaron un debate inclusivo, reglamentación y supervision del rápidamente creciente campo de la biología sintética. "Creemos que esta tecnología potencialmente ponderosa se está desarrollando sin un debate social apropiado en torno a sus implicaciones socioeconómicas, para la seguridad, la salud, el ambiente y los derechos humanos", dice su carta abierta. "Las preocupaciones por las consecuencias de la biología sintética sobre la sociedad, la economía, la ética, el ambiente y los derechos humanos van mucho más allá de disuadir a los bioterroristas y a los 'malos'. Deberían también considerarse a fondo cuestiones como las relativas a la propiedad (incluyendo la propiedad intelectual), la dirección y el control de la ciencia, la tecnología, sus procesos y productos."

El texto completo está en este enlace: http://www.etcgroup.org/article.asp?newsid=565
Espero que OnEarth pueda cubrir estos asuntos de controversia de manera balanceada en un ejemplar futuro.

CARMELO RUIZ-MARRERO
Director, Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico

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jueves, mayo 25, 2006

Alarma sobre biología sintética: coalición global demanda debate público y supervisión inmediata

Una coalición de treinta y ocho organizaciones internacionales, que incluye científicos, ambientalistas, sindicalistas, expertos en armas biológicas y defensores de la justicia social llaman a un debate público urgente sobre la biología sintética, un campo en rápido avance que abarca la construcción de formas de vida artificiales, nuevas y únicas, diseñadas para tareas específicas

23 de mayo de 2006
Boletín de Prensa

El 20-22 de mayo, un grupo de biólogos se reunieron en Berkeley, California, con el objetivo de llamar a un código voluntario de conducta que autorregule su trabajo (1). Las organizaciones que firman la carta abierta llaman a los que trabajan en biología sintética a abandonar sus propuestas de autorregulación y a que se comprometan en un proceso incluyente de debate social global sobre las implicaciones de su trabajo (ver la carta abierta de científicos y organizaciones de la sociedad civil adjunta).

"Los investigadores reunidos en Berkeley reconocen los peligros que conlleva la biología sintética en manos equivocadas, pero ingenuamente soslayan la posibilidad -o la probabilidad- de que miembros de su propia comunidad no sean capaces de controlar o predecir el comportamiento de la biología sintética o sus consecuencias sociales," afirmó Jim Thomas del Grupo ETC.

"Los científicos que están creando nuevas formas de vida están actuando como juez y parte, una situación que es inadmisible", explica la Dra. Sue Mayer, directora de GeneWatch en el Reino Unido. "Las posibles implicaciones sociales, ambientales y para el desarrollo de armas biológicas son demasiado graves para dejarlas en manos de científicos que pueden tener buenas intenciones, pero no dejan de tener intereses específicos. Se requiere un debate público incluyente, y a partir de éste, definir políticas y regulaciones."

En los últimos años, biólogos que investigan cómo reescribir el código genético, han demostrado que pueden construir nuevos virus. Ahora ya están desarrollando formas de vida artificiales. En octubre del año pasado, los biólogos del Center for Disease Control de Estados Unidos recrearon el virus de la gripe española de 1918 que mató entre 50 y 100 millones de personas (2) . El mes pasado, científicos en la Universidad de Wisconsin-Madison crearon una nueva versión de la bacteria E. Coli (3). Mientras tanto, el magnate de la genómica, Craig Venter, cuya empresa anterior, Celera, encabezó la competencia comercial de secuenciamiento del genoma humano, lidera ahora la compañía Synthetic Genomics, (4) que busca comercializar microbios artificiales para usarlos, según declara, en producción de energía, agricultura y remediación de cambio climático. Es una de entre cuarenta empresas de biología sintética que sintetizan genes y/o construyen ADN artificial.

"La biotecnología provocó protestas en todo el mundo, pero la biología sintética es como ingeniería genética con esteroides", afirma la Dra. Doreen Stabinsky de Greenpeace Internacional. "Experimentar con organismos vivos nuevos y artificiales que podrían liberarse al ambiente significa una enorme amenaza a la bioseguridad de la gente y del planeta", agrega Stabinsky.

En octubre de 2004, un editorial de la revista Nature advirtió: "si en verdad los biólogos están en el umbral de sintetizar nuevas formas de vida, las posibilidades de abuso o desastres involuntarios podrían ser enormes." El editorial sugirió que podría haber necesidad de una conferencia como la de Asilomar, pero sobre biología sintética -la conferencia de Asilomar fue una reunión histórica realizada en 1975 donde científicos se reunieron a discutir los riesgos asociados con la ingeniería genética y optaron por el autogobierno, lo cual a fin de cuentas evitó la regulación gubernamental. Siguiendo el modelo Asilomar, la "comunidad de la biología sintética" intenta usar esta segunda conferencia (Synthetic Biology 2.0, del 20 al 22 de mayo de 2006) y adoptar un código de autogobierno para manejar los nuevos riesgos de bioseguridad que presenta esta tecnología.

Según la Carta Abierta, el efecto de la declaración de Asilomar fue retrasar el desarrollo de una regulación gubernamental apropiada y evitar una discusión sobre los impactos socioeconómicos. Asilomar probó ser un enfoque incorrecto. Synthetic Biology 2.0 es un nuevo enfoque equivocado.

"Los científicos deben asumir el hecho de que la ciencia ya no puede afirmar que vive en un reino abstracto desconectado del resto de la sociedad", dice Alexis Vlandas de la International Network of Engineers and Scientists for Global Responsibility (INES).

Los firmantes de la Carta Abierta urgen a los biólogos sintéticos que se reunieron en Berkeley a retirar su declaración de autorregulación y unirse a un diálogo más amplio e inclusivo.

* *

Por mayor información:

Norteamérica:
Jim Thomas - ETC Group, email: jim@etcgroup.org, ph: +1 613 2412267
Pat Mooney - ETC Group, email: mooney@etcgroup.org, cell: +1 613 2610688
Hope Shand - ETC Group, email: hope@etcgroup.org, ph: +1 919 960-5767
Edward Hammond - Sunshine Project (experto en armas biológicas)
email: Hammond@sunshineproject.org, cell: +1 510 717 7772
Beth Burrows - Edmonds Institute: email: beb@igc.org, ph: +1 425-775-5383

Europa:
Dr Sue Mayer - GeneWatch UK, email: sue.mayer@genewatch.org, ph: +44 1298 871898 (office); mobile: + 44 7930 308807
Alexis Vlandas - International Network of Engineers and Scientists for Global Responsibility email: alexis.vlandas@materials.ox.ac.uk, ph: +44 7747 036446

Por mayor información escrita, se puede descargar un documento de contexto sobre biología sintética, disponible en ETC Group: www.etcgroup.org y http://www.etcblog.org

Notas a los editores:

1. Información sobre la conferencia Synthetic Biology 2.0 y sus propuestas para autogobernarse: aquí
2. Tumpey, TM et al (2005) Characterization of the Reconstructed 1918 Spanish Influenza Pandemic Virus. Science 310: 77 - 80.
3. Posfai, G et al (2006) Emergent Properties of Reduced-Genome Escherichia coli. Publicado en línea el 27 de abril de 2006; 10.1126/science.1126439 (Science Express Reports).
4. http://www.syntheticgenomics.com/

Texto de la carta abierta:

Carta Abierta de movimientos sociales y otras organizaciones de la sociedad civil a la conferencia Synthetic Biology 2.0 (20 al 22 de mayo de 2006), Berkeley, California, referente al "voto amplio de la comunidad" sobre las resoluciones en torno a la bioseguridad ("community-wide vote" on Biosecurity and Biosafety resolutions), que serán implementadas el 1 de enero de 2007.

Escribimos para expresar nuestras profundas preocupaciones en torno al rápido avance de la biología sintética que se propone crear nuevas formas de vida artificial y de sistemas vivientes. Creemos que esta tecnología potencialmente poderosa se está desarrollando sin un debate social apropiado en torno a sus implicaciones socioeconómicas, para la seguridad, la salud, el ambiente y los derechos humanos. Nos alarma el hecho de que los biólogos reunidos en esta conferencia se proponen votar un esquema de autorregulación voluntaria sin haber consultado o involucrado grupos sociales más amplios. Los conminamos a retirar sus propuestas de autogobierno y a participar en un proceso de vigilancia abierto e incluyente de esta tecnología.

¿Asilomar 2.0?

En 1975 un grupo de científicos se reunieron en Asilomar para intentar discutir los peligros asociados con la ingeniería genética. La reunión de Asilomar promovió la autorregulación, que como resultado evitó el debate público y las acciones gubernamentales. Synthetic Biology 2.0 está siguiendo el mismo camino de la autorregulación. El espectro de la discusión en Asilomar estuvo muy limitado a las cuestiones de los peligros a la seguridad, excluyendo de manera explícita asuntos socioeconómicos y éticos de mayor amplitud. El efecto de la declaración de Asilomar fue retrasar el desarrollo de una regulación gubernamental apropiada y evitar la discusión sobre los enormes impactos socioeconómicos. Asilomar probó que ese fue un enfoque equivocado para entonces, y Synthetic Biology 2.0 es el enfoque equivocado ahora. Reconocemos que ustedes tienen una preocupación muy justificada sobre ciertos riesgos de la biología sintética, pero para limitar esos riesgos, la sociedad requiere de fuertes medidas obligatorias que concuerden con el principio de precaución. Como afirmó el presidente de la mesa en el reciente 'Town Hall Meeting' de Boston refiriéndose a estas propuestas: "No creo que sirvan de mucho para evitar el mal uso de esta tecnología". Coincidimos en que esas propuestas serán muy poco efectivas. Más aún, las preocupaciones por las consecuencias de la biología sintética sobre la sociedad, la economía, la ética, el ambiente y los derechos humanos van mucho más allá de disuadir a los bioterroristas y a los "malos". Deberían también considerarse a fondo cuestiones como las relativas a la propiedad (incluyendo la propiedad intelectual), la dirección y el control de la ciencia, la tecnología, sus procesos y productos.


La sociedad, especialmente los movimientos sociales y los pueblos marginados deben estar plenamente incluidos en diseñar y conducir el diálogo sobre el gobierno de la biología sintética. Debido al enorme potencial y alcance de este campo, las discusiones y decisiones sobre la tecnología deben tener lugar en formas accesibles (incluso físicamente accesibles) a nivel local, nacional y global.

Ante la ausencia de una regulación efectiva, se entiende que como científicos busquen establecer las mejores prácticas, pero la solución real es que se unan a la sociedad en la demanda de una amplia supervisión social de la tecnología y acciones públicas que aseguren el bienestar social. Más aún, en los años que han transcurrido desde Asilomar, la ciencia se ha vinculado más estrechamente a los intereses comerciales, por lo que esto podría parecer como una declaración de la industria de que solo ésta debe establecer políticas sobre sí misma.

Los urgimos, por tanto, a que retiren su declaración de autogobierno y se unan a nosotros en la búsqueda de un diálogo más amplio e incluyente.

Lista de organizaciones que firman la Carta Abierta:

Accion Ecologica (Ecuador) - www.accionecologica.org - Elizabeth Bravo
California for GE Free Agriculture - www.calgefree.org - Becky Tarbotton
Centro Ecologico (Brazil) - Maria Jose Guazzelli
Clean Production Action - www.cleanproduction.org - Beverley Thorpe
Cornerhouse UK - www.thecornerhouse.org.uk - Nick Hildyard
Corporate Europe Observatory - www.corporateeurope.org - Nina Holland
Corporate Watch (UK) - www.corporatewatch.org - Olaf Bayer
EcoNexus - www.econexus.info - Ricarda Steinbrecher
Ecoropa - Christine Von Weisczacker
Edmonds Institute - www.edmonds-institute.org - Beth Burrows
ETC Group - www.etcgroup.org - Jim Thomas
Farmers Link - www.farmerslink.org.uk - Hetty Selwyn
Friends of the Earth International - www.foe.org - Juan Lopez, Lisa Archer (USA),
Georgia Miller (Australia)
Foundation on Future Farming (Germany) - http://www.zs-l.de - Benedikt Haerlin
Fondation Sciences Citoyennes (France) - www.sciencescitoyennes.org - Claudia Neubauer
Gaia Foundation - www.gaiafoundation.org - Teresa Anderson
GeneEthics Network (Australia) - www.geneethics.org - Bob Phelps
Genewatch (UK) - www.genewatch.org - Sue Mayer
GRAIN - www.grain.org - Henk Hobbellink
Greenpeace International - www.greenpeace.org - Doreen Stabinsky
Henry Doubleday Research Association (UK) - www.gardenorganic.org.uk - Julia Wright
Indigenous People's Biodiversity Network - Alejandro Argumedo
International Center for Technology Assessment - www.icta.org - Jaydee Hanson
International Network of Engineers and Scientists for Global Responsibility - www.inesglobal.com - Alexis Vlandas
Institute for Social Ecology - www.social-ecology.org - Brian Tokar
International Center for Bioethics, Culture and Disability - www.bioethicsanddisability.org - Gregor Wolbring
International Union of Food and Agricultural Workers - www.iuf.org - Peter Rossman
Lok Sanjh Foundation (Pakistan) - www.loksanjh.org - Shahid Zia
National Farmers Union (Canada) - www.nfu.ca - Terry Boehm
Oakland Institute - www.oaklandinstitute.org - Anuradha Mittal
Polaris Institute - www.polarisinstitute.org - Tony Clarke
Pakistan Dehqan Assembly - contact via Lok Sanjh - see above.
Practical Action - www.practicalaction.org - Patrick Mulvany
Quechua Ayamara Association for Sustainable Livelihoods, (Peru) - www.andes.org.pe - andes@andes.org.pe
Research Foundation for Science, Technology and Ecology (India) - www.navdanya.org - Vandana Shiva
Soil Association - www.soilassociation.org - Gundula Azeez
Sunshine Project - www.sunshine-project.org - Edward Hammond
Third World Network - www.twnside.org.sg - Lim Li Ching

Documento en PDF: aquí

Fuente: ETC Group

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viernes, mayo 19, 2006

19th May 2006 NEWS RELEASE

Global Coalition Sounds the Alarm on Synthetic Biology, Demands Oversight and Societal Debate

Today, a coalition of thirty-five international organizations including scientists, environmentalists, trade unionists, biowarfare experts and social justice advocates called for inclusive public debate, regulation and oversight of the rapidly advancing field of synthetic biology - the construction of unique and novel artificial life forms to perform specific tasks. Synthetic biologists are meeting this weekend in Berkeley, California where they plan to announce a voluntary code of self-regulation for their work (1). The organizations signing the Open Letter are calling on synthetic biologists to abandon their proposals for self-governance and to engage in an inclusive process of global societal debate on the implications of their work (see attached Open Letter).

"The researchers meeting in Berkeley acknowledge the dangers of synthetic biology in the hands of 'evildoers,' but they naively overlook the possibility - or probability - that members of their own community won't be able to control or predict the behavior of synthetic biology or its societal consequences," said Jim Thomas of ETC Group.

"Scientists creating new life forms cannot be allowed to act as judge and jury," explains Dr. Sue Mayer, Director of GeneWatch UK. "The possible social, environmental and bio-weapons implications are all too serious to be left to well-meaning but self-interested scientists. Proper public debate, regulation and policing is needed."

In the last few years, synthetic biologists, by re-writing the genetic code of DNA, have demonstrated the ability to build new viruses and are now developing artificial life forms. In October last year, synthetic biologists at the US Center for Disease Control re- created the 1918 Spanish flu virus that killed between 50-100 million people (3) and last month scientists at the University of Wisconsin- Madison created a new version of E. coli bacteria (4). Meanwhile, genomics mogul Craig Venter, whose former company, Celera, led the commercial race to sequence the human genome, now heads a new company, Synthetic Genomics (5), that aims to commercialize artificial microbes for use in energy, agriculture and climate change remediation. It is one of around 40 synthetic biology companies undertaking gene synthesis and/or building artificial DNA.

"Biotech has already ignited worldwide protests, but synthetic biology is like genetic engineering on steroids," says Dr. Doreen Stabinsky of Greenpeace International. "Tinkering with living organisms that could be released in the environment poses a grave biosafety threat to people and the planet," adds Stabinsky.

In October 2004, an editorial in the journal Nature warned, "If biologists are indeed on the threshold of synthesizing new life forms, the scope for abuse or inadvertent disaster could be huge." The editorial suggested that there may be a need for an "Asilomar- type" conference on synthetic biology - a reference to an historic meeting in 1975 where scientists met to discuss biosafety risks associated with genetic engineering and opted for self-governance which ultimately pre-empted and avoided government regulation. Following the Asilomar model the "Synthetic Biology Community" intends to use their second conference (Synthetic Biology 2.0, 20-22 May 2006) to adopt a code of self-governance for handling the biosafety risks.

According to the Open Letter, the effect of the Asilomar declaration was to delay the development of appropriate government regulation and to forestall discussion on how to address the wider socio-economic impacts. Asilomar proved to be the wrong approach then, and Synthetic Biology 2.0 is the wrong approach now.

"We scientists must come to terms with the fact that science can no longer claim to be living in an abstract realm disconnected from the rest of society," said Alexis Vlandas of International Engineers and Scientists for Global Responsibility (INES).

The signatories to the Open Letter urge the synthetic biologists meeting in Berkeley to withdraw their declaration of self-governance and join in seeking a wider, inclusive dialogue.

ENDS

For further information:

North America:

Jim Thomas - ETC Group, email: jim@etcgroup.org, ph: +1 613 2412267
Pat Mooney - ETC Group, email: mooney@etcgroup.org , cell: +1 613 2610688
Hope Shand - ETC Group, email: hope@etcgroup.org ph: +1 919 960-5767
Edward Hammond - Sunshine Project (biological weapons expert) email: Hammond@sunshineproject.org, cell: +1 510 717 7772
Beth Burrows - Edmonds Institute: email: beb@igc.org, ph: +1 425-775-5383

Europe: Dr Sue Mayer - GeneWatch UK, email: sue.mayer@genewatch.org, ph: +44 1298 871898 (office); mobile: + 44 7930 308807
Alexis Vlandas - International Network of Engineers and Scientists email: alexis.vlandas@materials.ox.ac.uk, ph: +44 7747 036446

A background note for press is available from the ETC Group at www.etcgroup.org and at www.etcblog.org

Notes to Editors:

1. Go here to read about Synthetic Biology 2.0 Conference and proposals for self-governance: http://syntheticbiology.org
2. Tumpey, TM et al (2005) Characterization of the Reconstructed 1918 Spanish Influenza Pandemic Virus. Science 310: 77 - 80.
3. Posfai, G et al (2006) Emergent Properties of Reduced-Genome Escherichia coli. Published online April 27 2006; 10.1126/science. 1126439 (Science Express Reports).
4. http://www.syntheticgenomics.com/

Text of Open Letter:

An Open Letter from Social Movements and other Civil Society Organizations to the Synthetic Biology 2.0 Conference May 20-22, 2006 Berkeley, California concerning the "community-wide vote" on Biosecurity and Biosafety resolutions (to be implemented Jan 1, 2007.)

We are writing to express our deep concerns about the rapidly developing field of Synthetic Biology that is attempting to create novel life forms and artificial living systems. We believe that this potentially powerful technology is being developed without proper societal debate concerning socio-economic, security, health, environmental and human rights implications. We are alarmed that synthetic biologists meeting this weekend intend to vote on a scheme of voluntary self-regulation without consulting or involving broader social groups. We urge you to withdraw these self-governance proposals and participate in a process of open and inclusive oversight of this technology.

Asilomar 2.0?

In 1975 a group of scientists convened at Asilomar to try to address the safety hazards associated with genetic engineering. The Asilomar meeting promoted self-regulation that had the result of preempting public debate and preventing government action. Synthetic Biology 2.0 follows down the same self-regulation road. The scope of discussion at Asilomar was narrowly limited to questions of safety hazards - explicitly excluding broader socio- economic and ethical issues. The effect of the Asilomar declaration was to delay the development of appropriate government regulation and to forestall discussion on how to address the wider socio- economic impacts. Asilomar proved to be the wrong approach then, and Synthetic Biology 2.0 is the wrong approach now.

We recognize that you are justifiably concerned about certain risks of Synthetic Biology, but society requires strong mandatory measures in accordance with the precautionary principle to curtail these risks. As the chair of the recent Boston 'Town Hall Meeting' speaking about the recent proposals said: "I don't think this will have a significant impact on the misuse of this technology." We agree that these proposals will be ineffectual. Moreover, the social, economic, ethical, environmental and human rights concerns that arise from the field of synthetic biology go far beyond deterring bioterrorists and "evildoers." Issues of ownership (including intellectual property), direction and control of the science, technology, processes and products must also be thoroughly considered.
Society - especially social movements and marginalized peoples - must be fully engaged in designing and directing dialogue on the governance of synthetic biology. Because of the potential power and scope of this field, discussions and decisions concerning these technologies must take place in an accessible way (including physically accessible) at local, national and global levels.

In the absence of effective regulation it is understandable that scientists are seeking to establish best practices but the real solution is for them to join with society to demand broad public oversight and governmental action to ensure social wellbeing. Moreover, in the years since Asilomar, science has become more strongly linked to commercial interests, so this can appear as an industry saying that it should only police itself. We urge you therefore to withdraw your declaration of self-governance and join with us in seeking a wider inclusive dialogue.

List of Organizations Signing the Open Letter

Accion Ecologica (Ecuador) - www.accionecologica.org
California for GE Free Agriculture - www.calgefree.org
Centro Ecologico (Brazil) Clean Production Action - www.cleanproduction.org
Corporate Europe Observatory - www.corporateeurope.org
Corporate Watch (UK) - www.corporatewatch.org
Edmonds Institute - www.edmonds-institute.or/
ETC Group - www.etcgroup.org
Farmers Link - www.farmerslink.org.uk
Friends of the Earth International - www.foe.org
Foundation on Future Farming (Germany) - www.zs-l.de
Foundation Science Citoyennes (France) - www.sciencescitoyennes.org
Gaia Foundation - www.gaiafoundation.org
GeneEthics Network (Australia) - www.geneethics.org Genewatch (UK) - www.genewatch.org
GRAIN - www.grain.org
Greenpeace International - www.greenpeace.org
Henry Doubleday Research Association (UK) - www.gardenorganic.org.uk
Indigenous People's Biodiversity Network International Center for Technology Assessment - www.icta.org
International Network of Engineers and Scientists for Global responsibility - www.inesglobal.com
Institute for Social Ecology - www.social-ecology.org
Institute for Bioethics, Culture and Disability - www.bioethicsanddisability.org
International Union of Food and Agricultural Workers - www.iuf.org
Lok Sanjh Foundation (Pakistan) - www.loksanjh.org
National Farmers Union (Canada) - www.nfu.ca
Oakland Institute - www.oaklandinstitute.org
Polaris Institute - www.polarisinstitute.org
Pakistan Dehqan Assembly Practical Action - www.practicalaction.org
Quechua Ayamara Association for Sustainable Livelihoods, (Peru) - www.andes.org.pe
Research Foundation for Science, Technology and Ecology (India) - www.navdanya.org/
Soil Association - www.soilassociation.org
Sunshine Project - www.sunshine-project.org
Third World Network - www.twnside.org.sg

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